Medicina y salud

Verrugas Infantiles: Cuándo Desaparecen

Verrugas en los niños: Todo lo que necesitas saber

Introducción

Las verrugas, esas pequeñas protuberancias en la piel, son un problema común en los niños. Aunque a menudo son inofensivas, pueden causar preocupación en los padres debido a su apariencia y a la posibilidad de que se propaguen. Sin embargo, en muchos casos, las verrugas en los niños pueden desaparecer por sí solas sin necesidad de tratamiento médico. En este artículo, exploraremos qué son las verrugas, sus causas, cómo se manifiestan en los niños y cuándo es necesario buscar tratamiento.

¿Qué son las verrugas?

Las verrugas son crecimientos pequeños y ásperos en la piel causados por el virus del papiloma humano (VPH). Existen más de 100 tipos diferentes de este virus, y algunos de ellos son responsables de las verrugas que aparecen en diferentes partes del cuerpo. Las verrugas pueden presentarse en cualquier lugar de la piel, pero son más comunes en las manos, los pies y la cara.

Causas de las verrugas en los niños

Las verrugas son causadas por la infección con el virus del papiloma humano (VPH). Este virus se propaga a través del contacto directo con la piel infectada o con superficies contaminadas. Los niños son particularmente susceptibles a contraer verrugas porque su sistema inmunológico aún está en desarrollo y porque suelen tener contacto frecuente con otros niños, lo que facilita la transmisión del virus.

Factores que aumentan el riesgo de que un niño desarrolle verrugas incluyen:

  • Cortes o heridas en la piel: El virus puede ingresar más fácilmente a través de pequeños cortes o abrasiones en la piel.
  • Ambientes húmedos: Lugares como piscinas públicas o duchas compartidas son propicios para la transmisión del VPH.
  • Contacto directo: El contacto con personas que ya tienen verrugas puede facilitar la propagación del virus.

Tipos de verrugas comunes en los niños

Existen varios tipos de verrugas que pueden afectar a los niños:

  1. Verrugas comunes: Son protuberancias redondeadas y ásperas que suelen aparecer en los dedos, las manos, las rodillas y los codos. Son las más comunes en los niños.

  2. Verrugas plantares: Estas verrugas aparecen en las plantas de los pies y pueden ser dolorosas debido a la presión que se ejerce sobre ellas al caminar.

  3. Verrugas planas: Son pequeñas y lisas, y suelen aparecer en la cara, las piernas o los brazos. Son más comunes en niños y adolescentes.

  4. Verrugas filiformes: Son alargadas y suelen crecer en la cara, especialmente alrededor de los ojos, la nariz o la boca.

Síntomas de las verrugas

Las verrugas pueden variar en apariencia según el tipo y la ubicación, pero generalmente presentan las siguientes características:

  • Protuberancias pequeñas y ásperas: Las verrugas suelen tener una superficie áspera al tacto.
  • Cambio de color: Pueden ser del color de la piel, pero también pueden ser más oscuras o más claras.
  • Dolor o molestia: Algunas verrugas, especialmente las plantares, pueden ser dolorosas al caminar o si están en una zona de presión.
  • Aparición de puntos negros: Algunas verrugas tienen pequeños puntos negros, que son vasos sanguíneos coagulados.

¿Cuándo desaparecen las verrugas?

Uno de los aspectos más tranquilizadores de las verrugas en los niños es que, en muchos casos, desaparecen por sí solas. Esto ocurre porque el sistema inmunológico del niño finalmente reconoce el virus y lo combate, eliminando la verruga. Este proceso puede tardar desde unos pocos meses hasta un par de años.

De hecho, se estima que alrededor del 50% de las verrugas desaparecen en el transcurso de un año, y hasta el 70% en dos años, sin necesidad de tratamiento alguno. Sin embargo, la duración exacta puede variar según el niño y el tipo de verruga.

¿Cuándo es necesario buscar tratamiento?

Aunque las verrugas suelen desaparecer sin intervención, hay situaciones en las que se recomienda buscar tratamiento médico:

  • Dolor o incomodidad: Si la verruga causa dolor, especialmente al caminar o usar zapatos, como es el caso de las verrugas plantares.
  • Propagación: Si las verrugas se multiplican rápidamente o se extienden a otras partes del cuerpo.
  • Infección: Si la verruga muestra signos de infección, como enrojecimiento, hinchazón, calor o pus.
  • Preocupación estética: Si la verruga está en un lugar visible y afecta la autoestima del niño, como en la cara o las manos.
  • Falta de mejoría: Si después de varios meses la verruga no muestra signos de desaparecer o si se vuelve más grande.

Opciones de tratamiento

Existen varias opciones de tratamiento para las verrugas en los niños, aunque la mayoría son seguras y efectivas, siempre deben ser realizadas bajo la supervisión de un profesional de la salud:

  1. Ácido salicílico: Es uno de los tratamientos más comunes para las verrugas. Se aplica tópicamente y funciona ablandando la verruga para que eventualmente se desprenda. Este tratamiento puede llevar varias semanas.

  2. Crioterapia: Este método consiste en congelar la verruga con nitrógeno líquido. Es un procedimiento rápido, pero puede ser incómodo y requiere varias sesiones.

  3. Curetaje: En algunos casos, el médico puede optar por raspar o cortar la verruga. Este procedimiento se realiza bajo anestesia local.

  4. Inmunoterapia: Se utilizan medicamentos que estimulan el sistema inmunológico para combatir el virus que causa la verruga.

  5. Laserterapia: El láser puede ser utilizado para quemar las verrugas, aunque suele reservarse para casos más persistentes.

Prevención de las verrugas

Aunque no siempre es posible prevenir las verrugas, hay medidas que pueden reducir el riesgo de que los niños las contraigan:

  • Buena higiene: Enseñar a los niños a lavarse las manos regularmente y a no compartir objetos personales como toallas o zapatos.
  • Cuidado de la piel: Mantener la piel limpia y seca, y tratar de evitar que el niño se muerda las uñas o se rasque las verrugas.
  • Uso de calzado: En áreas públicas como piscinas o duchas, es importante que los niños usen sandalias o chanclas para evitar el contacto directo con superficies potencialmente contaminadas.

Conclusión

Las verrugas en los niños son comunes y, aunque pueden ser molestas, rara vez son motivo de preocupación seria. En muchos casos, desaparecen por sí solas en un plazo de uno o dos años sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, si las verrugas causan dolor, se propagan o afectan emocionalmente al niño, es recomendable consultar a un profesional de la salud para evaluar las opciones de tratamiento disponibles. Con el cuidado adecuado y la atención médica cuando sea necesario, las verrugas pueden manejarse de manera efectiva, asegurando el bienestar del niño.

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