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Síntomas del resfriado en bebés

Síntomas del resfriado común en bebés: Identificación, cuidados y recomendaciones

El resfriado común es una de las afecciones más frecuentes en los bebés, especialmente durante los primeros años de vida, cuando su sistema inmunológico todavía está en proceso de fortalecimiento. Aunque suele ser una condición leve, es importante identificar sus síntomas de manera temprana para brindar el cuidado adecuado y evitar complicaciones. En este artículo, abordaremos en profundidad los síntomas más comunes del resfriado en los bebés, cómo diferenciarlos de otras enfermedades y qué estrategias aplicar para aliviar el malestar.


Síntomas más comunes del resfriado en los bebés

El resfriado común es una infección viral que afecta las vías respiratorias superiores. En los bebés, sus síntomas pueden ser más difíciles de identificar debido a su edad y la incapacidad para expresar su malestar con palabras. Sin embargo, al prestar atención a su comportamiento y características físicas, es posible detectar los signos más característicos:

Congestión nasal

La congestión nasal es uno de los síntomas más evidentes en los bebés con resfriado. Esto sucede porque las membranas mucosas se inflaman como parte de la respuesta inmunológica al virus. Los bebés suelen tener dificultad para respirar a través de la nariz, lo que les puede ocasionar molestias durante la alimentación y el sueño.

Rinorrea

La rinorrea, es decir, el exceso de secreciones nasales, es otro síntoma frecuente. Las secreciones pueden variar en su color, pasando de claras a algo más espesas y amarillentas conforme progresa la infección. Aunque el color puede ser alarmante para algunos padres, en general, no es un indicador directo de gravedad.

Estornudos frecuentes

Los bebés con resfriado suelen estornudar más de lo habitual. Esta acción es una respuesta natural del organismo para tratar de expulsar el virus y las secreciones de las vías respiratorias.

Tos leve a moderada

La tos es otro síntoma común asociado con el resfriado común. Por lo general, la tos es leve en los bebés con resfriado, pero puede ser persistente si la mucosidad irrita las vías respiratorias. Si la tos es muy severa o se acompaña de otros síntomas preocupantes, es importante consultar al pediatra.

Fiebre moderada

En algunos casos, el resfriado puede causar una fiebre leve o moderada en el bebé. Sin embargo, es importante diferenciar la fiebre causada por un resfriado común de aquella relacionada con infecciones más graves. Una temperatura corporal de hasta 38 ºC es normal, pero si supera este valor, es recomendable buscar atención médica.

Irritabilidad y cambios en el comportamiento

Cuando los bebés están enfermos, tienden a estar más irritables o llorar con mayor frecuencia. Esto se debe a que los síntomas, como la congestión o la fiebre, pueden resultar muy incómodos para ellos. Además, pueden tener dificultades para dormir debido a la obstrucción nasal y otras molestias.

Dificultad para comer

La congestión nasal puede hacer que los bebés tengan problemas para alimentarse. La dificultad para respirar a través de la nariz durante la lactancia o la toma de fórmula puede impedir que puedan comer correctamente. Esto puede derivar en una reducción de la ingesta de calorías y, por ende, en una menor ganancia de peso.

Fatiga o somnolencia

Un bebé con un resfriado común puede estar más cansado de lo normal. El sistema inmunológico está activo combatiendo la infección, lo que puede generar una mayor necesidad de descanso.


Diferenciando el resfriado común de otras enfermedades

Es importante entender que no todos los síntomas de un bebé con problemas respiratorios significan un resfriado común. Existen otras afecciones que pueden compartir síntomas similares, como la gripe, las infecciones del oído, la bronquiolitis y las alergias. A continuación, mencionaremos algunas diferencias clave:

  • Gripe vs. Resfriado común: Mientras que el resfriado común suele ser leve y se caracteriza por síntomas como estornudos y rinorrea, la gripe puede ocasionar fiebre alta, dolores musculares y fatiga extrema.

  • Bronquiolitis: Esta es una inflamación de las pequeñas vías aéreas en los pulmones y puede generar dificultad para respirar, sibilancias y tos persistente. A diferencia del resfriado común, la bronquiolitis puede ser grave, especialmente en bebés menores de 6 meses.

  • Infecciones del oído: Los bebés con infecciones del oído pueden presentar síntomas similares, como irritabilidad, dificultad para dormir y fiebre. Sin embargo, estas se diferencian en que el problema se localiza en el oído y puede requerir un tratamiento diferente.

  • Alergias: Aunque las alergias no son infecciones virales, pueden causar síntomas similares, como rinorrea y estornudos. Las alergias suelen presentarse de forma crónica y no suelen ir acompañadas de fiebre.


¿Qué hacer si tu bebé tiene síntomas de resfriado?

Cuando se detectan los síntomas de un resfriado común en un bebé, es fundamental aplicar una serie de estrategias para aliviar el malestar y garantizar que el pequeño se recupere lo más rápido posible:

1. Mantener una buena hidratación

La hidratación es clave para aliviar la congestión nasal y la irritabilidad asociada con el resfriado. Puedes ofrecerle a tu bebé agua, leche materna o fórmula con más frecuencia para asegurar una adecuada ingesta de líquidos.

2. Usar soluciones salinas para la congestión

Las gotas de solución salina son seguras para los bebés y pueden ayudar a aliviar la congestión nasal. Se aplican en pequeñas cantidades en las narinas para facilitar la eliminación de la mucosidad.

3. Aspirar las secreciones nasales

Puedes usar un aspirador nasal para eliminar el exceso de moco de la nariz del bebé. Esto puede ayudar a que respire más fácilmente durante el sueño y las tomas. Existen aspiradores manuales o eléctricos en el mercado que son seguros y fáciles de usar.

4. Crear un ambiente con humedad

El aire seco puede empeorar la congestión nasal. Para evitar esto, puedes usar un humidificador en la habitación del bebé. Asegúrate de limpiarlo regularmente para evitar la formación de bacterias o moho.

5. Elevar ligeramente la cabeza durante el sueño

Colocar la cabeza de tu bebé en una posición ligeramente elevada (con almohadas especiales o inclinando el colchón) puede facilitar la respiración. Sin embargo, es muy importante que esta posición sea segura para evitar el riesgo de asfixia.

6. Ofrecer un ambiente tranquilo y de descanso

El descanso es esencial para el proceso de recuperación. Asegúrate de que tu bebé pueda dormir lo suficiente para combatir el virus que causa el resfriado.

7. Evitar el contacto con personas enfermas

Los bebés son muy vulnerables a los virus. Intenta que familiares o visitantes que estén enfermos eviten el contacto directo con el bebé para prevenir la transmisión de infecciones.


¿Cuándo debes consultar al pediatra?

Aunque el resfriado común es una afección leve, hay situaciones en las que es importante buscar atención médica para asegurarse de que no haya complicaciones. Debes consultar al pediatra si:

  • Tu bebé tiene fiebre superior a 38 ºC.
  • Los síntomas persisten más de unos pocos días.
  • Tu bebé tiene dificultad para respirar.
  • El bebé no puede alimentarse adecuadamente.
  • Las secreciones nasales tienen un color verde oscuro o marrón oscuro.
  • Hay señales de deshidratación, como una reducción en el número de pañales mojados.

El diagnóstico oportuno puede marcar la diferencia, ya que algunas infecciones pueden complicarse si no son tratadas adecuadamente.


Conclusión

El resfriado común es una de las afecciones más frecuentes en los bebés y, aunque generalmente no es grave, es importante estar atento a los síntomas para brindar el mejor cuidado posible. La clave está en mantener buenas prácticas de higiene, asegurarse de que el bebé se mantenga hidratado, utilizar remedios seguros y acudir al médico en caso de que los síntomas se agraven. Con un poco de atención y cuidado, la mayoría de los bebés se recuperarán de un resfriado común en pocos días.

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