El término «zualal» o «zlal» (زلال) se utiliza en la medicina tradicional árabe para referirse a ciertas condiciones asociadas con la excreción anormal de proteínas en la orina, lo cual es conocido en la medicina occidental como proteinuria. Este trastorno puede ser un síntoma de diversas afecciones renales y sistémicas, y sus síntomas pueden variar dependiendo de la gravedad de la condición y de la causa subyacente. Es fundamental comprender los síntomas y las posibles complicaciones de este trastorno para poder tomar medidas preventivas y buscar un tratamiento adecuado.
¿Qué es el zualal o la proteinuria?
La proteinuria se refiere a la presencia excesiva de proteínas en la orina. En condiciones normales, la orina humana contiene solo pequeñas cantidades de proteínas, que provienen de la filtración de los riñones. Sin embargo, si los riñones no filtran correctamente la sangre, grandes cantidades de proteínas, principalmente albúmina, pueden filtrarse a través de los glomérulos (pequeños filtros en los riñones) hacia la orina.

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La presencia de proteínas en la orina puede ser un indicio de daño en los riñones o de enfermedades que afectan la función renal, tales como la diabetes, la hipertensión o enfermedades autoinmunes como el lupus. Además, la proteinuria puede manifestarse de manera temporal debido a infecciones o deshidratación.
Síntomas de la proteinuria
Los síntomas del zualal pueden ser sutiles y, en muchos casos, las personas afectadas no experimentan signos evidentes de que tienen un exceso de proteínas en la orina. Sin embargo, algunos de los síntomas más comunes y características incluyen:
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Espuma en la orina: Uno de los síntomas más notables de la proteinuria es la presencia de espuma excesiva en la orina. Esto se debe a la alta concentración de proteínas, que al mezclarse con la orina, producen burbujas o espuma visible. Aunque no siempre es un signo de proteinuria, su presencia recurrente debería ser motivo de consulta médica.
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Edema o hinchazón: La acumulación de líquidos en los tejidos corporales es otro síntoma asociado con la proteinuria. Esta hinchazón puede observarse en diversas partes del cuerpo, como los tobillos, las piernas, los pies, los párpados y, en casos graves, en el abdomen. La razón de esta hinchazón es que las proteínas, especialmente la albúmina, tienen un papel crucial en la regulación de los líquidos en el cuerpo. Cuando se pierden grandes cantidades de proteínas a través de la orina, el cuerpo tiene dificultades para mantener el equilibrio adecuado de líquidos.
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Fatiga y debilidad general: La pérdida de proteínas puede afectar la capacidad del cuerpo para mantener sus funciones normales, lo que puede llevar a una sensación generalizada de cansancio y debilidad. Esto se debe a que las proteínas son esenciales para mantener la salud muscular y otros procesos vitales.
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Aumento de peso inexplicable: La acumulación de líquidos en el cuerpo debido al edema puede llevar a un aumento de peso que no tiene una explicación clara. Si bien el aumento de peso repentino puede ser un signo de retención de líquidos, también puede estar relacionado con la progresión de la enfermedad renal que causa la proteinuria.
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Disminución de la cantidad de orina: En algunos casos, la proteinuria puede asociarse con una disminución en la cantidad de orina producida. Esto puede ocurrir cuando los riñones están muy dañados y no pueden filtrar correctamente los desechos del cuerpo, lo que puede dar lugar a una reducción en la frecuencia urinaria.
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Dolores en la parte baja de la espalda: Aunque no es un síntoma específico, algunas personas con proteinuria experimentan dolor o molestias en la parte baja de la espalda, que es el área donde se encuentran los riñones. Este dolor puede ser leve o moderado y puede indicar que los riñones están siendo afectados por alguna afección subyacente.
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Color anormal de la orina: En algunos casos, la orina puede aparecer de color más oscuro o más turbia de lo habitual debido a la presencia de proteínas. Además, en ciertos casos graves, pueden aparecer rastros de sangre en la orina, lo cual es indicativo de daño renal más grave.
Causas subyacentes de la proteinuria
Existen múltiples causas que pueden llevar a la aparición de proteinuria. Algunas de las más comunes incluyen:
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Enfermedades renales crónicas: Las afecciones que afectan la estructura y función de los riñones, como la glomerulonefritis, la nefropatía diabética o la enfermedad renal poliquística, son causas frecuentes de proteinuria. En estos casos, la filtración de la sangre se ve comprometida, lo que permite que las proteínas se filtren en la orina.
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Diabetes mellitus: La diabetes es una de las principales causas de enfermedad renal crónica, y la proteinuria es uno de los primeros signos de daño renal en personas con diabetes mal controlada. La diabetes puede dañar los vasos sanguíneos de los riñones, lo que lleva a la pérdida de proteínas a través de la orina.
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Hipertensión arterial: La presión arterial alta también es una causa importante de enfermedad renal. La hipertensión no tratada puede dañar los vasos sanguíneos de los riñones, lo que contribuye a la proteinuria.
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Enfermedades autoinmunes: Trastornos como el lupus eritematoso sistémico y la nefritis lúpica pueden afectar los riñones y causar proteinuria. En estos casos, el sistema inmunológico ataca los riñones, lo que lleva a la inflamación y daño en los filtros renales.
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Infecciones urinarias: Las infecciones del tracto urinario (ITU) pueden causar proteinuria temporal. Aunque este tipo de proteinuria es generalmente leve y reversible, su presencia debe ser monitoreada para evitar complicaciones.
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Deshidratación y fiebre: En situaciones de deshidratación severa o fiebre, los riñones pueden filtrar proteínas de manera temporal. Sin embargo, este tipo de proteinuria generalmente desaparece una vez que la causa subyacente se trata.
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Medicamentos y toxinas: Algunos medicamentos, como los antibióticos, los antiinflamatorios no esteroides (AINE) y ciertos fármacos utilizados para tratar la hipertensión, pueden causar proteinuria como efecto secundario. El abuso de sustancias tóxicas también puede afectar la función renal y provocar proteinuria.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico de la proteinuria generalmente se realiza mediante un análisis de orina, que mide la cantidad de proteínas presentes. Si se detecta proteinuria, se pueden realizar pruebas adicionales, como análisis de sangre, ecografías renales y, en algunos casos, biopsias renales para determinar la causa subyacente del problema.
El tratamiento de la proteinuria depende de la causa subyacente. En casos de diabetes o hipertensión, el control adecuado de estos trastornos puede reducir la cantidad de proteínas en la orina. Además, los medicamentos que protegen los riñones, como los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o los bloqueadores de los receptores de angiotensina (ARA), pueden ser prescritos para reducir la pérdida de proteínas.
En casos más graves, como en la insuficiencia renal avanzada, puede ser necesario realizar un tratamiento de diálisis o un trasplante renal.
Prevención
La prevención de la proteinuria implica el control adecuado de los factores de riesgo, como la diabetes y la hipertensión. Adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular, control de peso y evitar el consumo excesivo de alcohol y tabaco, puede ser clave para reducir el riesgo de desarrollar problemas renales y, por lo tanto, proteinuria.
Conclusión
La proteinuria o «zualal» es un signo importante de que los riñones pueden estar siendo dañados, y su aparición no debe ser ignorada. Es esencial realizar un diagnóstico temprano para determinar la causa subyacente y tratarla de manera adecuada. Mantener un estilo de vida saludable y realizar chequeos médicos regulares puede ayudar a prevenir la aparición de esta condición y proteger la función renal a largo plazo.