El sífilis en recién nacidos es una condición médica grave que resulta de la transmisión de la infección por Treponema pallidum de una madre infectada a su bebé durante el embarazo o el parto. Esta enfermedad de transmisión sexual (ETS) es un problema de salud pública global y tiene implicaciones críticas en la salud neonatal, ya que puede provocar complicaciones severas, e incluso la muerte del bebé si no se detecta y trata a tiempo.
En este artículo, exploraremos a fondo qué es la sífilis en los recién nacidos, cómo se transmite, sus síntomas, diagnóstico, tratamiento y las medidas preventivas que se deben tomar para reducir la incidencia de esta enfermedad. También se revisará la importancia de la atención prenatal y las políticas de salud pública para combatir esta infección.

¿Qué es la sífilis en recién nacidos?
La sífilis es una enfermedad infecciosa crónica provocada por la bacteria Treponema pallidum. Esta bacteria puede atravesar la placenta durante el embarazo y contaminar al feto en desarrollo. Si la madre no recibe tratamiento adecuado para la sífilis durante el embarazo, el riesgo de transmisión al bebé aumenta considerablemente. Existen dos formas principales de sífilis en recién nacidos: la sífilis congénita temprana y la sífilis congénita tardía.
1. Sífilis Congénita Temprana
Esta forma de sífilis afecta a los recién nacidos dentro de las primeras dos años de vida. Es la forma más común y grave de la enfermedad en los neonatos. En los casos de sífilis congénita temprana, la infección puede ser fatal si no se trata adecuadamente. Los bebés infectados pueden presentar síntomas como:
- Fiebre
- Hepatoesplenomegalia (aumento del tamaño del hígado y el bazo)
- Rash cutáneo (erupción que puede ser visible en la piel)
- Lesiones mucosas (úlceras en la piel, las mucosas de la boca y genitales)
- Ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos)
- Pérdida de peso y problemas de crecimiento
Si no se diagnostica y trata, la sífilis congénita temprana puede llevar a daños cerebrales, deficiencias auditivas o incluso la muerte en el bebé.
2. Sífilis Congénita Tardía
Cuando un bebé presenta síntomas de sífilis más allá de los dos años de vida, se considera que tiene sífilis congénita tardía. Esta forma de la enfermedad es menos común, pero no menos grave. Los síntomas pueden incluir:
- Deformidades dentales (como dientes de «silla de montar»)
- Problemas óseos, como la «sifilisis» que puede afectar la nariz (donde se presentan deformidades en el tabique nasal)
- Defectos de audición y problemas oculares
- Retraso en el desarrollo
La sífilis congénita tardía es una de las principales causas de defectos en el desarrollo físico y neurológico en los niños pequeños.
¿Cómo se transmite la sífilis al recién nacido?
La sífilis se transmite de madre a hijo principalmente durante el embarazo a través de la placenta. La bacteria Treponema pallidum atraviesa la barrera placentaria y llega al feto en desarrollo. El riesgo de transmisión es más alto si la madre tiene una infección activa y no recibe tratamiento adecuado. Sin embargo, el feto también puede estar en riesgo si la madre fue tratada tardíamente o no de manera adecuada.
La sífilis también puede transmitirse al bebé durante el parto si la madre tiene lesiones abiertas en su tracto genital, lo que expone al bebé a la bacteria en el momento del nacimiento.
Diagnóstico de la sífilis en recién nacidos
El diagnóstico temprano de la sífilis en recién nacidos es crucial para prevenir complicaciones graves. La detección generalmente se realiza durante el embarazo como parte de las pruebas rutinarias de control prenatal. Si la madre tiene sífilis o ha estado en riesgo de contraerla, se le realizará una prueba para determinar la presencia de la infección.
Para los recién nacidos, el diagnóstico se puede realizar a través de los siguientes métodos:
- Pruebas serológicas: Se realizan pruebas de sangre para detectar anticuerpos contra la bacteria Treponema pallidum.
- Pruebas de PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa): Se puede detectar el ADN de la bacteria en las secreciones del bebé, como las provenientes de las lesiones cutáneas o mucosas.
- Evaluación clínica: Los médicos también evalúan los signos y síntomas del bebé, como erupciones cutáneas, ictericia y otros indicadores.
Tratamiento de la sífilis en recién nacidos
El tratamiento para la sífilis en recién nacidos generalmente involucra la administración de penicilina, que es el tratamiento de elección. La penicilina es altamente efectiva para eliminar la bacteria Treponema pallidum y se administra por vía intravenosa o intramuscular, dependiendo de la gravedad de la infección. El tratamiento temprano en la vida del bebé puede prevenir complicaciones graves y garantizar una recuperación completa.
En casos de sífilis congénita temprana, el tratamiento debe comenzar lo antes posible, preferiblemente dentro de las primeras semanas de vida. Si el bebé presenta síntomas graves o complicaciones adicionales, se pueden requerir hospitalización y atención médica especializada.
Prevención de la sífilis en recién nacidos
La prevención de la sífilis congénita se centra en evitar la transmisión de la infección de madre a hijo. Las estrategias preventivas incluyen:
- Atención prenatal adecuada: Las mujeres embarazadas deben recibir atención prenatal regular, que incluya pruebas de sífilis en las primeras etapas del embarazo y al final del embarazo.
- Tratamiento oportuno de la madre: Si una mujer embarazada es diagnosticada con sífilis, debe recibir tratamiento inmediato con antibióticos. El tratamiento temprano previene la transmisión al bebé.
- Uso de preservativos: El uso de preservativos en las relaciones sexuales es una medida eficaz para prevenir la transmisión de sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual.
- Control de embarazos de alto riesgo: Las mujeres embarazadas que tienen un mayor riesgo de contraer sífilis (por ejemplo, mujeres que tienen múltiples parejas sexuales, o que han tenido antecedentes de ETS) deben ser sometidas a controles más frecuentes para garantizar la detección temprana.
Impacto en la salud pública
La sífilis en los recién nacidos es un importante desafío de salud pública en muchos países, especialmente en aquellos con recursos limitados. La prevención, diagnóstico y tratamiento de la sífilis durante el embarazo son fundamentales para reducir la tasa de sífilis congénita. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la sífilis materna no tratada es responsable de un alto número de muertes neonatales y morbilidad, lo que destaca la necesidad de sistemas de salud que ofrezcan acceso a atención prenatal de calidad.
La implementación de políticas públicas que promuevan el acceso universal a la atención prenatal, la educación sobre la prevención de las ETS y la provisión de tratamiento adecuado son esenciales para reducir la incidencia de sífilis congénita y mejorar los resultados en salud materno-infantil.
Conclusión
La sífilis en recién nacidos es una condición grave que puede tener consecuencias devastadoras para la salud del bebé si no se detecta y trata a tiempo. La prevención es clave, y una atención prenatal adecuada, que incluya pruebas de sífilis, es fundamental para evitar la transmisión de la infección de la madre al bebé. A través de tratamientos efectivos como la penicilina, se pueden prevenir las complicaciones graves y mejorar la calidad de vida del recién nacido.
Es crucial que los sistemas de salud en todo el mundo trabajen para garantizar que todas las mujeres embarazadas reciban atención prenatal de calidad y que se implementen estrategias preventivas efectivas para reducir la prevalencia de esta enfermedad. Solo mediante la combinación de un diagnóstico temprano, tratamiento adecuado y prevención se podrá erradicar la sífilis congénita y mejorar la salud materno-infantil a nivel global.