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Cómo proteger tu ordenador de negocios frente a ataques externos

En la era digital actual, las empresas dependen en gran medida de la tecnología para llevar a cabo sus operaciones diarias. Desde el almacenamiento de información confidencial hasta la gestión de recursos internos, el uso de ordenadores y sistemas de red es esencial para el funcionamiento eficiente de cualquier organización. Sin embargo, con esta dependencia también llega el riesgo de ciberataques externos. La seguridad informática se ha convertido en una prioridad crítica, ya que los ataques externos pueden tener consecuencias devastadoras, incluyendo la pérdida de datos, el robo de información sensible y la interrupción de las operaciones comerciales. Este artículo profundiza en las mejores prácticas y estrategias para proteger un ordenador de negocios frente a amenazas externas.

1. Instalar y mantener un software antivirus actualizado

Uno de los primeros pasos y más efectivos para proteger un ordenador empresarial es instalar un software antivirus confiable y asegurarse de que se mantenga actualizado. El antivirus actúa como una barrera inicial contra el malware, como virus, troyanos, spyware y ransomware. Estos programas realizan un análisis constante del sistema y detectan posibles amenazas antes de que puedan causar daño.

Además de instalar el antivirus, es fundamental configurar el software para que realice escaneos automáticos periódicos y actualizaciones automáticas de su base de datos. Los cibercriminales crean nuevas amenazas constantemente, y un antivirus desactualizado podría no ser capaz de detectarlas adecuadamente.

2. Uso de cortafuegos (firewall)

Un cortafuegos (firewall) es una herramienta crucial para proteger un sistema informático de accesos no autorizados. Este sistema actúa como una barrera que controla el tráfico entrante y saliente de la red, bloqueando cualquier intento de acceso a los datos de la empresa que no esté autorizado. Es importante utilizar un cortafuegos tanto a nivel de red (enrutadores o dispositivos de red) como en los propios ordenadores de los empleados.

Existen cortafuegos tanto para sistemas operativos Windows como macOS y Linux, que permiten personalizar las reglas de seguridad y adaptarlas a las necesidades específicas de la empresa. Configurar adecuadamente el cortafuegos puede prevenir la entrada de virus y ataques de hackers que buscan explotar vulnerabilidades en el sistema.

3. Contraseñas seguras y autenticación de dos factores (2FA)

La seguridad de las contraseñas es uno de los puntos más débiles en muchos sistemas de protección. Utilizar contraseñas débiles o repetir las mismas en varias plataformas es una invitación abierta a los ciberdelincuentes. Es vital que los empleados de una empresa utilicen contraseñas largas, complejas y únicas para cada cuenta o sistema al que accedan. Un generador de contraseñas puede ayudar a crear claves seguras que sean difíciles de adivinar.

Además de contraseñas robustas, la autenticación de dos factores (2FA) es una capa adicional de seguridad que se recomienda encarecidamente. La 2FA requiere que el usuario proporcione dos formas de identificación antes de acceder a un sistema: generalmente, una contraseña y un código temporal enviado al teléfono móvil o generado por una aplicación de autenticación. Esta medida ayuda a proteger las cuentas incluso si un atacante obtiene acceso a la contraseña.

4. Mantener el software actualizado

Los desarrolladores de software lanzan actualizaciones periódicas para corregir fallos de seguridad que podrían ser explotados por los atacantes. Estas actualizaciones incluyen parches de seguridad esenciales que solucionan vulnerabilidades en el sistema operativo, navegadores web, aplicaciones empresariales y otros programas utilizados por la organización. Ignorar estas actualizaciones puede dejar una puerta abierta para que los ciberdelincuentes accedan a los sistemas.

Es recomendable habilitar las actualizaciones automáticas de todos los programas y sistemas operativos utilizados en el negocio, para garantizar que siempre se apliquen los parches de seguridad más recientes. Si bien algunas actualizaciones pueden ser molestas o interrumpir el flujo de trabajo, la protección que ofrecen frente a posibles amenazas externas es mucho más importante.

5. Realizar copias de seguridad periódicas de los datos

Una de las amenazas más comunes en los ataques cibernéticos es el ransomware, un tipo de malware que encripta los archivos de la víctima y exige un rescate para su liberación. La mejor manera de proteger los datos de la empresa contra este tipo de ataques es realizando copias de seguridad periódicas. Estas copias deben almacenarse de forma segura, preferiblemente fuera del sitio, para evitar que también sean afectadas en caso de un ataque.

Las copias de seguridad pueden realizarse en discos duros externos, en la nube o en servidores dedicados, y deben incluir todos los archivos y documentos críticos de la empresa. Además, es esencial verificar regularmente que las copias de seguridad sean funcionales y se puedan restaurar correctamente en caso de emergencia.

6. Capacitar a los empleados en seguridad cibernética

Los empleados son, a menudo, el eslabón más débil en la cadena de seguridad informática. Los ataques de ingeniería social, como el phishing, se aprovechan de la falta de conciencia sobre las amenazas cibernéticas, engañando a los empleados para que entreguen información confidencial o descarguen malware. Por lo tanto, la formación continua en seguridad cibernética es vital para reducir el riesgo de que un ataque tenga éxito.

Los empleados deben estar capacitados para reconocer correos electrónicos de phishing, enlaces sospechosos y otras tácticas utilizadas por los atacantes. También deben ser conscientes de las políticas de seguridad de la empresa y saber cómo manejar la información sensible de manera segura.

7. Controlar el acceso a la red

Es esencial controlar quién tiene acceso a la red y a qué recursos. Utilizar una política de control de acceso basada en roles (RBAC) permite definir qué empleados tienen permisos para acceder a diferentes sistemas y recursos dentro de la empresa. De esta manera, se asegura que solo las personas autorizadas tengan acceso a información sensible.

Además, los sistemas deben configurar una autenticación de red segura, como el uso de VPNs (Redes Privadas Virtuales), para garantizar que los empleados que trabajen de forma remota también estén protegidos de posibles amenazas externas.

8. Monitorear constantemente la red y los sistemas

El monitoreo constante de la red y los sistemas de la empresa es esencial para detectar actividades sospechosas o intentos de ataque. Existen herramientas avanzadas de monitoreo de seguridad, como los Sistemas de Detección de Intrusos (IDS) y los Sistemas de Prevención de Intrusos (IPS), que pueden identificar patrones anómalos en el tráfico de la red y bloquear actividades maliciosas en tiempo real.

Además del monitoreo automatizado, también es útil tener un equipo de seguridad informática que pueda realizar auditorías periódicas y revisar los logs del sistema para detectar vulnerabilidades o fallos de seguridad antes de que sean explotados.

9. Seguridad en dispositivos móviles

En el entorno laboral moderno, los dispositivos móviles, como teléfonos inteligentes y tabletas, son una parte integral de las operaciones de la empresa. Sin embargo, estos dispositivos pueden ser un punto de entrada para los ataques si no se gestionan correctamente. Es importante implementar políticas de seguridad para dispositivos móviles, como la instalación de software de seguridad, el uso de contraseñas fuertes y la activación de la función de borrado remoto en caso de pérdida o robo del dispositivo.

También se deben restringir las aplicaciones no autorizadas y asegurarse de que los dispositivos móviles estén siempre actualizados con las últimas actualizaciones de seguridad.

10. Colaboración con expertos en ciberseguridad

A medida que las amenazas cibernéticas se vuelven más sofisticadas, las empresas pueden necesitar la ayuda de expertos externos para reforzar su seguridad. Las empresas especializadas en ciberseguridad pueden realizar auditorías de seguridad, evaluar las vulnerabilidades y proporcionar soluciones personalizadas para proteger mejor los sistemas de la empresa.

Estas colaboraciones pueden incluir desde servicios de monitoreo continuo hasta la implementación de tecnologías avanzadas de protección contra ciberamenazas, como la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para detectar patrones de comportamiento inusuales.

Conclusión

La seguridad informática es una necesidad crítica para las empresas de todos los tamaños. Proteger los ordenadores y sistemas de negocio frente a los ataques externos requiere una combinación de tecnologías adecuadas, prácticas de seguridad eficaces y una capacitación constante para los empleados. Adoptar estas estrategias no solo ayudará a mitigar los riesgos de ciberataques, sino que también garantizará la continuidad de las operaciones comerciales y la protección de los datos sensibles de la empresa. Implementando una defensa en profundidad, desde antivirus hasta políticas de acceso, una empresa puede reducir significativamente la probabilidad de ser víctima de un ataque y mantener su entorno digital seguro.

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