Civilizaciones

Principales Eventos del Cretácico

El Cretácico es el tercer y último periodo de la era Mesozoica, que abarcó aproximadamente de hace 145 a 66 millones de años. Este periodo, clave en la historia geológica y biológica de la Tierra, fue testigo de importantes cambios en los ecosistemas, la fauna y la flora, así como de eventos geológicos significativos que transformaron el paisaje del planeta. A lo largo del Cretácico, ocurrieron varios eventos importantes, tanto en términos de evolución biológica como de procesos geológicos. A continuación, se destacan algunos de los sucesos más significativos de este periodo.

Evolución de la fauna y flora

Una de las características más notables del Cretácico fue la continua evolución y diversificación de los dinosaurios, que dominaron el planeta durante todo el periodo. Sin embargo, no solo los dinosaurios fueron protagonistas de este periodo, ya que también se desarrollaron otras formas de vida, como los mamíferos, las aves, y una flora que vio la expansión de las plantas con flores.

Los dinosaurios

Durante el Cretácico, los dinosaurios continuaron evolucionando y se diversificaron en una impresionante variedad de formas, tamaños y estilos de vida. En el Cretácico Inferior, se observó un aumento en el tamaño de los dinosaurios, lo que incluye a algunos de los más grandes que jamás hayan existido. Entre ellos, destacan los saurópodos, como Brachiosaurus y Apatosaurus, que llegaron a medir más de 20 metros de largo y pesar decenas de toneladas. Además, los terópodos, como el famoso Tyrannosaurus rex que aparecería al final del periodo, dominaron los ecosistemas terrestres.

En el Cretácico Superior, los dinosaurios carnívoros como el Tyrannosaurus y los dinosaurios herbívoros como el Triceratops y el Hadrosaurus o dinosaurio pico de pato, alcanzaron una gran diversidad. Este periodo también fue testigo del apogeo de los dinosaurios voladores, como los pterosaurios, que se convirtieron en los principales depredadores aéreos.

Mamíferos y aves

Aunque los mamíferos todavía eran pequeños y no dominaban los ecosistemas como lo harían en periodos posteriores, durante el Cretácico empezaron a evolucionar en formas más complejas. Entre los mamíferos más conocidos de esta época se encuentran los multituberculados, que fueron los antecesores de los mamíferos modernos. A su vez, se registró el origen de las primeras aves verdaderas, que evolucionaron a partir de pequeños dinosaurios terópodos. El Archaeopteryx, considerado uno de los primeros pájaros, apareció durante el Cretácico, mostrando una combinación de características de dinosaurios y aves.

Flora: el auge de las plantas con flores

Una de las características más definitorias del Cretácico fue la aparición y expansión de las angiospermas, o plantas con flores. Durante este periodo, las plantas con flores comenzaron a diversificarse rápidamente y a dominar los ecosistemas terrestres. Este cambio fue crucial, ya que las flores facilitaron la polinización por insectos, lo que permitió una mayor variedad y eficiencia en la reproducción de las plantas. Las angiospermas reemplazaron a las gimnospermas (como los pinos) como las plantas predominantes en muchas regiones del planeta, alterando significativamente la estructura de los paisajes.

Cambios geológicos y climáticos

El Cretácico estuvo marcado por importantes cambios geológicos que transformaron la configuración de los continentes, los océanos y el clima global.

La separación de los continentes

Durante el Cretácico, los continentes continuaron su deriva hacia sus posiciones actuales, separándose de manera significativa. En el Cretácico Inferior, comenzó a abrirse el océano Atlántico, separando a América del Norte de Europa y África. En el Cretácico Superior, la separación de Gondwana, el supercontinente del hemisferio sur, continuó, lo que llevó a la formación de los océanos Índico y Atlántico Sur. Estos cambios geológicos no solo afectaron la distribución de los continentes, sino que también tuvieron un impacto significativo en los patrones climáticos y en los hábitats disponibles para la fauna y flora.

El clima del Cretácico

El clima durante el Cretácico era generalmente cálido y más húmedo que el de los periodos anteriores. La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera era alta, lo que contribuía a un clima cálido y a un efecto invernadero más pronunciado. Las temperaturas globales eran elevadas, lo que permitía la proliferación de bosques en latitudes más altas y la expansión de los ecosistemas tropicales. Además, el aumento de los niveles del mar, debido a la alta actividad volcánica, provocó una gran extensión de mares interiores, que cubrían grandes áreas de los continentes.

Los océanos y la fauna marina

Los océanos experimentaron importantes cambios en el Cretácico. El aumento de la temperatura del agua, junto con la expansión de los mares interiores, favoreció el desarrollo de una rica fauna marina. Los reptiles marinos como los plesiosaurios, ichtiosaurios y mosasaurios dominaron los mares, mientras que los amonites y belemnites (moluscos cefalópodos) alcanzaron su máximo esplendor. También durante este periodo, los corales y los invertebrados marinos proliferaron, creando ecosistemas marinos ricos y diversos.

El impacto de los grandes eventos de extinción

El Cretácico culminó con uno de los eventos de extinción más drásticos en la historia de la Tierra, el cual ocurrió hace unos 66 millones de años, al final del periodo. Este evento, conocido como la extinción del Cretácico-Terciario (K-T), marcó el fin de los dinosaurios no aviares, así como de muchas otras especies de plantas y animales. Las causas exactas de este evento de extinción son objeto de debate, pero se cree que un impacto masivo de un asteroide en la región que ahora es el Golfo de México, combinado con una intensa actividad volcánica en lo que hoy es India (el evento de los traps del Decán), generó una crisis climática que alteró drásticamente los ecosistemas globales. Esta extinción permitió la posterior radiación de los mamíferos, que eventualmente dominarían los ecosistemas terrestres.

Conclusión

El Cretácico fue un periodo de grandes transformaciones geológicas, climáticas y biológicas. La evolución y diversificación de los dinosaurios, la aparición de las plantas con flores y la proliferación de los mamíferos y las aves marcaron este periodo como un hito en la historia de la vida en la Tierra. Además, los cambios geológicos, como la separación de los continentes y el auge de los mares interiores, influyeron en la distribución de los hábitats y en los patrones climáticos. Sin embargo, el Cretácico también fue un periodo marcado por una gran extinción, que puso fin a la era de los dinosaurios y abrió el camino para nuevas formas de vida. Estos eventos, tanto evolutivos como geológicos, siguen siendo fundamentales para comprender el desarrollo de la Tierra tal y como la conocemos hoy.

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