¿Por qué las madres suelen llevar a sus hijos en el brazo izquierdo?
A lo largo de los siglos, el vínculo entre madre e hijo ha sido estudiado desde diferentes perspectivas, desde la biología hasta la psicología. Uno de los comportamientos más comunes y observados es la inclinación de muchas madres por cargar a sus hijos en el brazo izquierdo. Este fenómeno, aunque parece ser un detalle trivial en la vida cotidiana de millones de mujeres, tiene raíces profundas que involucran tanto factores anatómicos como psicológicos y culturales. En este artículo, exploraremos las diversas razones por las que las madres tienden a cargar a sus hijos en su brazo izquierdo, abarcando desde la disposición física hasta los factores emocionales y sociales involucrados.

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1. La dominancia del brazo derecho y su relación con la lateralización cerebral
Uno de los factores más determinantes para que muchas madres prefieran llevar a sus hijos con el brazo izquierdo está relacionado con la dominancia manual. Alrededor del 90% de la población mundial es diestra, es decir, tiene mayor habilidad y fuerza en su brazo derecho. Esta predominancia del brazo derecho influye en muchas actividades cotidianas, desde escribir hasta cargar objetos pesados.
Cuando una madre utiliza su brazo izquierdo para cargar al bebé, su brazo derecho queda libre para realizar otras tareas, como tomar objetos, manejar el teléfono, o incluso empujar un carrito de bebé. Este patrón de usar el brazo izquierdo se basa en la disposición natural de la lateralización cerebral. En términos simples, el hemisferio cerebral derecho controla el brazo izquierdo, mientras que el hemisferio izquierdo controla el brazo derecho. El hemisferio derecho está asociado con funciones como el manejo emocional, la intuición y la empatía, lo que podría hacer que las madres sientan más confort y seguridad al cargar a su hijo con el brazo izquierdo, ya que esta zona del cerebro está especialmente desarrollada para la interacción emocional.
2. Factores de comodidad y postura
El cuerpo humano tiene un diseño anatómico que facilita ciertos movimientos y posturas. La forma en que la madre puede sostener a su bebé de manera cómoda y segura tiene mucho que ver con la postura natural del cuerpo. Cuando una madre carga a su hijo con el brazo izquierdo, el niño puede reposar en la parte derecha de su torso, lo que permite que el cuerpo de la madre mantenga un equilibrio estable. Esto es especialmente relevante durante los primeros meses de vida del bebé, cuando la cabeza y el cuello del infante aún requieren soporte.
Además, cuando la madre usa su brazo izquierdo, su brazo derecho puede estar libre para realizar otros movimientos o para descansar en una posición que no interfiera con el equilibrio. Este ajuste postural contribuye al bienestar tanto de la madre como del niño, ya que reduce el esfuerzo físico y minimiza el riesgo de tensión o dolor en los músculos y articulaciones de la madre.
3. La cercanía del corazón: un vínculo emocional
A nivel simbólico y emocional, existe una explicación muy poderosa detrás del uso del brazo izquierdo. El lado izquierdo del cuerpo humano está asociado con el corazón, un órgano que simboliza el amor y la conexión afectiva. La madre, al cargar a su hijo sobre su lado izquierdo, está no solo físicamente más cerca de su corazón, sino también de los latidos que simbolizan el vínculo más profundo entre ambos.
Los latidos del corazón de la madre sirven como una especie de «ritmo» tranquilizador para el bebé, proporcionando una sensación de seguridad y confort que el niño asocia con su madre desde los primeros momentos de vida. La cercanía del corazón también tiene una dimensión emocional; muchas madres, de forma instintiva, tienden a colocar al bebé en este lado porque perciben, aunque inconscientemente, que estar cerca del corazón les permite una mejor conexión emocional con su hijo. Esta proximidad también ayuda a la madre a detectar los signos de angustia del bebé de manera más inmediata, fortaleciendo la comunicación no verbal entre ambos.
4. Factores culturales y tradicionales
Desde tiempos antiguos, la imagen de la madre cargando a su hijo en el brazo izquierdo ha sido una imagen comúnmente representada en diversas culturas. En muchas tradiciones, la madre es vista como la cuidadora primaria, y el acto de llevar a su hijo cerca de su pecho no solo es un acto de protección, sino también de transmisión de valores. Aunque en la sociedad moderna muchas madres pueden alternar entre el uso de ambos brazos, el brazo izquierdo ha adquirido una connotación casi universal como el “lado maternal”.
La simbología cultural también juega un papel importante, ya que en numerosas culturas la figura materna está profundamente vinculada al cuidado, la ternura y la cercanía emocional, cualidades que se asocian, en muchos casos, con la mano izquierda. Por otro lado, el brazo derecho, siendo el más activo, está más asociado con la realización de tareas externas y la protección, lo que podría hacer que las madres utilicen su brazo izquierdo para mantener esta distinción entre la acción exterior y el vínculo íntimo con su hijo.
5. El rol del bebé en la elección del lado
El bebé, incluso en sus primeras semanas de vida, tiene un cierto grado de preferencia por el contacto y el contacto físico. Algunos estudios sugieren que los bebés, al ser alimentados en el seno materno, tienden a girar hacia el lado izquierdo, lo que se cree que está relacionado con el hecho de que el cerebro derecho (que controla el lado izquierdo del cuerpo) está más involucrado en la percepción emocional. Si un bebé se siente más cómodo mirando a su madre desde su lado izquierdo, es posible que la madre, de manera intuitiva, prefiera cargar a su hijo en ese lado para asegurar una mejor conexión visual y emocional.
Además, el bebé, en sus primeros meses, tiene un reflejo natural de buscar y fijarse en la cara de su madre. Este reflejo, conocido como el «reflejo de fijación», puede influir en la forma en que el bebé interactúa con la madre cuando es cargado. Al colocar al bebé en el brazo izquierdo, es posible que la madre observe que su hijo mantiene contacto visual con ella con mayor facilidad, lo que favorece una conexión afectiva más profunda.
6. El equilibrio entre la vida familiar y las tareas cotidianas
Además de las razones anatómicas y emocionales, existe una dimensión práctica en el comportamiento de las madres al cargar a sus hijos en el brazo izquierdo. A lo largo de la historia, las mujeres han desempeñado múltiples roles, tanto en el hogar como en la sociedad. En muchas culturas, las madres tienen que balancear las tareas domésticas, el trabajo fuera de casa y el cuidado de los niños. El uso del brazo izquierdo permite a las madres mantenerse ágiles y realizar otras tareas mientras siguen cuidando de su bebé.
Por ejemplo, muchas madres que tienen que cargar a sus hijos mientras cocinan, limpian o realizan otras actividades encuentran que el brazo izquierdo es más adecuado para este tipo de multitarea. Además, el uso de una mochila o un portabebé, que a menudo se coloca sobre el brazo izquierdo, también facilita que la madre conserve la libertad de movimiento en su brazo derecho, lo que resulta esencial en la vida cotidiana.
7. Conclusión
La razón por la cual muchas madres cargan a sus hijos en el brazo izquierdo es un fenómeno complejo que involucra una combinación de factores anatómicos, emocionales, culturales y prácticos. Desde la dominancia manual hasta el vínculo emocional y simbólico con el corazón, la elección del brazo izquierdo parece ser una decisión instintiva que busca equilibrar las necesidades físicas y emocionales tanto de la madre como del bebé.
Aunque no todas las madres siguen este patrón, el uso del brazo izquierdo para cargar a un niño es una práctica común que refleja las complejas interacciones entre el cuerpo humano, la psicología de la maternidad y las influencias culturales. Cargar a un bebé es, en última instancia, un acto de amor y cuidado, y el brazo izquierdo parece ser el vehículo perfecto para esa conexión única que solo una madre puede ofrecer a su hijo.