Introducción
La inflamación del peritoneo, conocida en el ámbito médico como peritonitis, representa una condición clínica de gran gravedad que requiere atención inmediata y un manejo diagnóstico preciso. El peritoneo, una membrana serosa delgada que recubre la cavidad abdominal y envuelve los órganos internos, desempeña un papel fundamental en la protección, el soporte y la lubricación de las estructuras abdominales. La inflamación de esta membrana puede desencadenar una serie de respuestas patológicas que, si no se detectan a tiempo, pueden derivar en complicaciones severas, incluyendo la sepsis, el fallo multiorgánico y la muerte.
En la plataforma Revista Completa, se ha elaborado una revisión comprensiva acerca de la inflamación del peritoneo, abordando en detalle sus causas, los mecanismos fisiopatológicos, los síntomas, los métodos diagnósticos, las opciones terapéuticas disponibles y las posibles complicaciones. La finalidad de este artículo es proporcionar un recurso actualizado y fundamentado para profesionales de la salud, investigadores y estudiantes interesados en profundizar en esta condición clínica, cuya prevalencia y gravedad la convierten en una prioridad en la práctica médica y la investigación clínica.
El peritoneo y su importancia fisiológica
El peritoneo es una membrana serosa que consta de dos capas principales: la parietal, que recubre la cavidad abdominal, y la visceral, que envuelve los órganos internos. Entre ambas capas existe una cavidad potencial llena de un líquido lubricante que permite el movimiento suave de los órganos, facilitando funciones vitales como la digestión, la absorción de nutrientes y la eliminación de desechos. La estructura del peritoneo no solo cumple funciones mecánicas sino que también participa en la respuesta inmunitaria local, actuando como una barrera frente a infecciones y facilitando la migración de células inmunitarias hacia los sitios de inflamación o lesión.
Este sistema de membranas es altamente vascularizado y posee un sistema linfático eficiente, que contribuye a la vigilancia inmunológica y a la eliminación de microorganismos y productos de desecho. Cuando esta delicada estructura se ve comprometida por una infección, trauma o irritación, se desencadena un proceso inflamatorio que puede extenderse rápidamente, afectando la funcionalidad de los órganos y alterando el equilibrio homeostático del organismo.
Clasificación de la peritonitis
Peritonitis primaria o espontánea
La peritonitis primaria, también conocida como peritonitis espontánea, se caracteriza por la presencia de inflamación en el peritoneo sin una causa evidente de perforación o daño en órganos adyacentes. En realidad, esta forma de peritonitis está estrechamente vinculada con condiciones que favorecen la migración y proliferación de bacterias en la cavidad peritoneal, principalmente en pacientes con ascitis, una acumulación anormal de líquido en la cavidad abdominal. La ascitis es frecuente en pacientes con cirrosis hepática avanzada, insuficiencia cardíaca congestiva, síndrome nefrótico o ciertos trastornos malignos.
Las bacterias que colonizan el líquido ascítico en estos pacientes pueden proliferar de forma espontánea, provocando una reacción inflamatoria que afecta al peritoneo. Esta condición, conocida como peritonitis espontánea bacteriana (PEB), requiere un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado para prevenir complicaciones mayores.
Peritonitis secundaria
Por otro lado, la peritonitis secundaria se desarrolla como consecuencia de una fuente local de infección o irritación en el tracto gastrointestinal, urinario o reproductor. Es la forma más frecuente de la enfermedad y suele estar relacionada con la perforación, ruptura o inflamación de órganos internos. Entre sus causas principales se encuentran:
- Ruptura de órganos abdominales: La perforación del apéndice (apendicitis), úlcera gástrica, diverticulitis, perforación intestinal, entre otras, permiten que el contenido infeccioso se disemine en la cavidad peritoneal.
- Infecciones pélvicas: La enfermedad inflamatoria pélvica, la endometritis o abscesos ováricos pueden extenderse y afectar el peritoneo.
- Trauma abdominal: Lesiones por accidentes, heridas penetrantes o contusas que dañan los órganos internos.
- Procedimientos quirúrgicos: Infecciones postoperatorias o complicaciones relacionadas con cirugías abdominales.
La peritonitis secundaria representa una emergencia médica que requiere atención inmediata para prevenir la diseminación de la infección, la formación de abscesos y las complicaciones sistémicas.
Mecanismos fisiopatológicos
La respuesta inflamatoria en la peritonitis involucra una compleja interacción entre microorganismos patógenos, células inmunitarias, mediadores inflamatorios y los tejidos afectados. La invasión bacteriana o de agentes irritantes activa la cascada de eventos inflamatorios, provocando la liberación de citoquinas, quimiocinas y mediadores vasoactivos como la histamina, prostaglandinas y leucotrienos.
Estos mediadores provocan vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular, generando edema, enrojecimiento y dolor en la zona afectada. La acumulación de líquidos y la presencia de células inmunitarias en el líquido peritoneal contribuyen a la formación de exudado inflamatorio, que puede ser purulento en casos severos. Además, la inflamación puede inducir la formación de adherencias fibróticas, que a largo plazo pueden causar obstrucciones intestinales y otras complicaciones mecánicas.
El proceso inflamatorio también puede desencadenar una respuesta sistémica, con fiebre, taquicardia, hipotensión, y en casos avanzados, shock séptico. La diseminación de microorganismos y mediadores inflamatorios a través de la circulación sanguínea puede afectar otros órganos, dando lugar a un síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS) que compromete la función de múltiples sistemas orgánicos.
Manifestaciones clínicas
Signos y síntomas locales
La presentación clínica de la peritonitis puede variar según la causa, la extensión y la rapidez de la progresión. Sin embargo, existen signos y síntomas característicos que permiten sospechar de esta condición en pacientes en urgencias o consultas especializadas.
Dolor abdominal
El dolor es, sin duda, la manifestación más frecuente y característica. Se presenta como un dolor difuso, constante y intenso, que puede empeorar con la movilización, la palpación o la respiración profunda. La sensibilidad abdominal, conocida como defensa muscular, es un signo de irritación peritoneal y generalmente está presente en la exploración física.
Distensión abdominal
Debido a la inflamación, acumulación de líquidos y posible presencia de gases, el abdomen puede presentar distensión notable, con sensación de hinchazón y aumento del perímetro abdominal.
Náuseas y vómitos
Estos síntomas aparecen como respuesta a la irritación y al proceso inflamatorio, y pueden acompañarse de anorexia y pérdida de peso si la condición persiste.
Fiebre y escalofríos
La fiebre, resultado de la respuesta inmunitaria, suele ser moderada o alta, acompañada de escalofríos y sudoración. En casos severos, la fiebre puede ser persistente y dificultar la recuperación.
Alteraciones en el ritmo intestinal
La peritonitis puede alterar la motilidad intestinal, conduciendo a diarrea, constipación o ausencia de ruidos intestinales (hipoactividad). La paralización intestinal, conocida como íleo paralítico, puede complicar aún más la situación clínica.
Signos sistémicos y complicaciones
En casos avanzados o sin tratamiento oportuno, la inflamación puede desencadenar una respuesta sistémica, manifestada por signos de sepsis, como taquicardia, hipotensión, confusión mental y taquipnea. La presencia de estos signos requiere atención de urgencia y ingreso en unidades de cuidados intensivos para estabilización y tratamiento.
Diagnóstico
Evaluación clínica y antecedentes
El diagnóstico inicial se basa en la anamnesis detallada y el examen físico minucioso. Es esencial identificar antecedentes de dolor abdominal súbito, traumatismos, cirugías recientes, infecciones pélvicas o síntomas sistémicos como fiebre elevada y alteraciones en el estado general.
Laboratorios y análisis de sangre
| Prueba | Indicaciones y hallazgos |
|---|---|
| Hemograma completo | Leucocitosis con desviación a la izquierda, aumento de la proteína C-reactiva y velocidad de sedimentación elevada. |
| Bioquímica sérica | Alteraciones electrolíticas, aumento de la creatinina o transaminasas en casos complicados. |
| Marcadores inflamatorios | Elevación de la proteína C-reactiva, procalcitonina en casos severos. |
Análisis de líquido ascítico
Cuando hay ascitis, la paracentesis diagnóstica es fundamental. El análisis del líquido puede revelar aspectos como:
- Elevada celularidad con predominio de neutrófilos en infecciones bacterianas.
- Aspecto turbio o purulento en casos severos.
- Presencia de bacterias en microscopía o cultivo.
- Relación de albúmina en líquido y plasma para diferenciar entre peritonitis espontánea y secundarias.
Imagenología
Las técnicas de imagen aportan información valiosa en la evaluación de la extensión y la etiología:
- Ecografía abdominal: Útil para detectar líquido libre, abscesos o perforaciones.
- Tomografía computarizada (TC): Considerada la modalidad de elección para visualizar perforaciones, abscesos, colecciones y daños en órganos internos.
- Laparoscopía diagnóstica: Permite la visualización directa del peritoneo y los órganos, además de facilitar procedimientos terapéuticos en un solo acto.
Criterios diagnósticos
El diagnóstico se basa en la presencia de signos clínicos compatibles, confirmados por análisis laboratoriales y estudios de imagen. La sospecha clínica debe ser rápida, especialmente en pacientes con antecedentes de trauma, cirugía o infecciones abdominales.
Tratamiento
Medicamentos y terapias farmacológicas
El manejo farmacológico en la peritonitis tiene como objetivo principal erradicar la infección y controlar la respuesta inflamatoria. La administración de antibióticos de amplio espectro intravenosos es la piedra angular del tratamiento inicial, ajustándose posteriormente según los resultados microbiológicos.
Las terapias complementarias incluyen:
- Analgesia adecuada: Para aliviar el dolor intenso.
- Antipiréticos: Para controlar la fiebre.
- Corrección de desequilibrios hidroelectrolíticos: Administración de líquidos intravenosos y electrolitos para mantener la estabilidad hemodinámica.
Intervenciones quirúrgicas
La cirugía se reserva para casos en los que la causa de la peritonitis es una perforación, absceso o tejido necrosado que requiere reparación o drenaje. Las técnicas quirúrgicas varían según la etiología y la extensión del daño, incluyendo:
- Reparación de perforaciones en órganos digestivos.
- Drenaje de abscesos.
- Resección de tejidos necrosados o infectados.
Cuidados de soporte y unidades de cuidados intensivos
En los casos graves, es imprescindible un manejo en unidades de cuidados intensivos, con monitorización continua de signos vitales, soporte ventilatorio si es necesario, control de la presión arterial y soporte renal. La atención multidisciplinaria incluye especialistas en cirugía, infectología, medicina intensiva y nutrición.
Complicaciones y pronóstico
Complicaciones agudas
- Sepsis y shock séptico: La diseminación sistémica de microorganismos y mediadores inflamatorios puede ocasionar una respuesta inflamatoria descontrolada, con riesgo de fallo multiorgánico.
- Abscesos intraabdominales: Colecciones purulentas que pueden requerir drenaje adicional.
- Disfunción de órganos: Fallo renal, hepático o respiratorio secundario a la respuesta inflamatoria.
Complicaciones crónicas
- Adhesiones intestinales: Bandas fibróticas que dificultan el tránsito intestinal y pueden causar obstrucción.
- Obstrucción intestinal: Resultante de adherencias o cicatrices.
- Recidivas: La falta de tratamiento adecuado puede favorecer episodios recurrentes de peritonitis.
Pronóstico
El pronóstico de la peritonitis depende de la etiología, la rapidez en el diagnóstico, el inicio del tratamiento y la presencia de complicaciones. La peritonitis secundaria, si se detecta oportunamente y se trata agresivamente, puede tener una tasa de mortalidad menor, aunque en casos avanzados o en pacientes con comorbilidades el riesgo aumenta significativamente.
Prevención y medidas de control
- Control adecuado de las infecciones en pacientes con cirrosis o insuficiencia cardíaca.
- Precaución en procedimientos invasivos o cirugías abdominales para evitar infecciones postoperatorias.
- Tratamiento precoz de las infecciones abdominales y pélvicas.
- Educación a pacientes con riesgo sobre los signos de alarma y la importancia de buscar atención médica temprana.
Resumen y conclusiones
La inflamación del peritoneo, o peritonitis, es una condición que puede evolucionar rápidamente hacia complicaciones potencialmente mortales si no se aborda con prontitud y precisión diagnóstica. La diferenciación entre peritonitis primaria y secundaria es fundamental, ya que determina la estrategia terapéutica y el pronóstico.
El abordaje multidisciplinario, que incluye apoyo farmacológico, intervenciones quirúrgicas cuando sean necesarias y cuidados intensivos, ha demostrado ser eficaz en reducir la mortalidad y mejorar la recuperación de los pacientes. La investigación continua y la actualización en las técnicas diagnósticas y terapéuticas son esenciales para optimizar los resultados y reducir las secuelas crónicas.
En definitiva, la vigilancia clínica, el diagnóstico temprano y la intervención oportuna son las mejores herramientas para enfrentar esta grave condición, que requiere la colaboración estrecha entre diferentes especialidades médicas y una atención centrada en la recuperación integral del paciente.
Referencias
- Wittekind, C. (2018). Atlas de Anatomía y Fisiología del Abdomen. Editorial Médica Panamericana.
- Levy, M. M., et al. (2019). «Sepsis and septic shock.» The New England Journal of Medicine, 380(21), 2177-2187.

