Obligaciones y Sunnahs

Lo que se dice en Salah

¿Qué se dice después de la Takbira al-Ihram en la oración islámica?

La oración islámica (Salah) es uno de los pilares fundamentales del Islam, y su práctica correcta es esencial para cualquier musulmán. Uno de los momentos más importantes al comenzar la oración es la Takbira al-Ihram, la primera declaración «Allahu Akbar» (Dios es el más grande), que marca el inicio del acto de adoración. Sin embargo, después de esta frase inicial, existen ciertas invocaciones y recitaciones que los musulmanes deben decir durante la oración para mantener el enfoque espiritual y fortalecer su conexión con Dios. A continuación, exploraremos en detalle lo que se dice después de la Takbira al-Ihram, y la importancia de estas recitaciones en la estructura de la Salah.

La Takbira al-Ihram: Un Inicio Formal

La Takbira al-Ihram, que significa literalmente «La gran proclamación que hace la prohibición», es el acto de levantar las manos y decir «Allahu Akbar» al inicio de cada oración. Este acto marca la entrada a la dimensión espiritual de la oración y la prohibición de realizar cualquier acción mundana mientras se está en el estado de Salah. La Takbira es el primer paso para iniciar el diálogo con Dios, y establece la base para el resto de la oración.

¿Qué sucede después de la Takbira al-Ihram?

Una vez que se ha pronunciado la Takbira, el musulmán entra en el estado de oración formal. Es en este momento cuando comienzan a recitarse diversas invocaciones y súplicas para establecer la dirección espiritual de la Salah.

1. Recitación de la Surah al-Fatiha (La Apertura)

Después de la Takbira al-Ihram, la primera recitación obligatoria que se realiza es la Surah al-Fatiha, conocida también como «La Apertura». Esta surah, que consta de siete versículos, es una de las más importantes del Corán y se recita en cada unidad de la oración (Rak’ah). Su recitación es obligatoria en todas las oraciones, tanto en las que se realizan en solitario como en las congregacionales, y tiene un papel esencial en la estructura de la Salah.

La surah al-Fatiha es una súplica de orientación, pidiendo a Dios que guíe a los creyentes por el camino recto. Es también un recordatorio constante de la grandeza de Dios y de la necesidad de Su ayuda y misericordia. Esta recitación se realiza en voz baja durante las oraciones individuales o en las oraciones que se realizan en grupo.

2. Recitación de otra Surah o Versículos del Corán

Después de la Surah al-Fatiha, es obligatorio recitar una surah adicional o algunos versículos del Corán. Aunque la Surah al-Fatiha es la recitación principal en cada Rak’ah, se alienta a los musulmanes a añadir una surah extra para profundizar en la adoración y recordar a Dios en diferentes formas. Las surahs más comunes que se recitan después de al-Fatiha incluyen la Surah al-Ikhlas (La Sinceridad), Surah al-Falaq (La Mañana), o Surah an-Nas (Los Hombres), pero no hay un número fijo de surahs que se deban recitar, y la elección depende de la preferencia personal.

3. El Ruku: La Inclinación

Después de la recitación de la Surah al-Fatiha y la surah adicional, el siguiente acto es el Ruku, que es una inclinación profunda hacia adelante con las manos en las rodillas y la espalda recta. En esta postura, los musulmanes dicen en voz baja: «Subhana Rabbiyal Adhim» (Glorificado sea mi Señor, el Gran). Esta invocación expresa humildad y sumisión ante la grandeza de Dios, reconociendo Su poder absoluto y supremacía sobre todas las cosas.

El Ruku es un recordatorio físico y espiritual de la necesidad de doblegarse ante Dios y reconocer Su dominio sobre el universo. Se realiza en todas las unidades de la oración (Rak’ah).

4. El I’tidal: El Levantamiento

Después del Ruku, los musulmanes se levantan nuevamente para entrar en la postura erguida, conocida como I’tidal. Durante este momento, se dice: «Sami’ Allahu liman hamidah, Rabbana lakal hamd» (Dios escucha a quien Lo alaba, nuestro Señor, a Ti sea la alabanza). Esta frase refleja un agradecimiento por la respuesta de Dios a las súplicas y una reafirmación de Su majestuosidad.

5. El Sujud: La Postración

La siguiente etapa en la oración es el Sujud, o postración, que simboliza la completa sumisión a la voluntad de Dios. En esta postura, el musulmán coloca su frente, nariz, manos, rodillas y pies sobre el suelo, como señal de su total humildad ante Dios. Durante el Sujud, se recita: «Subhana Rabbiyal A’la» (Glorificado sea mi Señor, el Más Alto).

El Sujud es un acto de total humildad, y se considera una de las posturas más cercanas en las que un musulmán puede estar a Dios. Es una oportunidad para pedir perdón, hacer súplicas y expresar gratitud.

6. El Jalsa: La Posición Sentada

Después del Sujud, los musulmanes se levantan brevemente y se sientan sobre sus muslos en la posición conocida como Jalsa. Esta es una postura de descanso momentáneo antes de realizar el Sujud nuevamente. En esta posición, se dice: «Rabbighfir li» (Señor, perdóname), pidiendo el perdón de Dios antes de regresar a la postración.

7. El Segundo Sujud

El segundo Sujud es similar al primero, realizado después de la breve pausa de la Jalsa. En esta postura, se recita nuevamente: «Subhana Rabbiyal A’la» (Glorificado sea mi Señor, el Más Alto). Esta repetición refuerza la idea de humildad y sumisión.

8. Tashahhud (La Testificación)

Al completar los dos Sujuds, se pasa a una posición sentada en la que el musulmán recita el Tashahhud, un testimonio de la unidad de Dios y la profecía de Muhammad (la paz sea con él). El Tashahhud es recitado en todas las oraciones, pero se recita en cada Rak’ah, y se dice:

«At-tahiyatu li-l-lahi wa-l-salawatu wa-l-tayyibat. As-salamu ‘alayka ayyuha al-nabiyyu wa rahmatullahi wa barakatuhu. As-salamu ‘alayna wa ‘ala ‘ibadillahi-l-salihin. Ashhadu an la ilaha illa Allah wahdahu la sharika lahu wa ashhadu anna Muhammadan abduhoo wa rasooluhu.»

Este testimonio de fe es crucial, ya que afirma la creencia en la unicidad de Dios y la misión profética de Muhammad.

9. Saludo final (Tasleem)

La oración culmina con la última recitación del saludo de paz, conocido como Tasleem. Este acto implica girar la cabeza hacia la derecha y decir: «As-salamu ‘alaykum wa rahmatullah» (La paz y la misericordia de Dios sean con vosotros). Este saludo es una manera de cerrar la oración y extender la paz no solo a los presentes, sino también al entorno espiritual.

Conclusión

La Salah, desde el momento de la Takbira al-Ihram hasta el saludo final, es una serie de movimientos y recitaciones profundamente simbólicas que buscan elevar al musulmán al nivel más alto de espiritualidad y conexión con Dios. La estructura de la oración está diseñada no solo para recordar a los fieles la grandeza de Dios, sino también para fomentar la humildad, la reflexión y la gratitud. Las recitaciones, como la Surah al-Fatiha, el Ruku, el Sujud y el Tashahhud, forman un ciclo de invocaciones que mantienen al musulmán enfocado en su propósito divino: adoración y servicio a Dios.

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