La unidad de medida del sonido se denomina decibelio (dB), nombrada así en honor al científico Alexander Graham Bell. Los decibelios son una escala logarítmica utilizada para cuantificar el nivel de presión sonora o intensidad del sonido. Esta escala se emplea debido a la vasta gama de intensidades audibles por el oído humano, que abarcan desde sonidos muy débiles, como el susurro del viento, hasta sonidos extremadamente fuertes, como el rugido de un avión a reacción o una explosión.
El decibelio se basa en la relación entre dos magnitudes: la intensidad del sonido que se está midiendo y una intensidad de referencia estándar. Por lo general, la intensidad de referencia es el umbral de audición humana, que corresponde a aproximadamente 10^-12 vatios por metro cuadrado (W/m^2) en el rango de frecuencia audible.

Cabe destacar que el decibelio no es una unidad de medida absoluta, sino relativa. Esto significa que un valor de decibelios por sí solo no proporciona información sobre la intensidad del sonido, sino que debe compararse con un punto de referencia para tener un significado real. Por ejemplo, si se dice que el sonido de un concierto alcanza los 90 decibelios, esto indica que el sonido es 90 veces más intenso que el umbral de audición humana estándar.
Una característica importante de la escala de decibelios es su naturaleza logarítmica. Esto significa que un incremento de 10 decibelios representa un aumento de diez veces en la intensidad del sonido. Por ejemplo, un sonido de 30 decibelios es diez veces más intenso que uno de 20 decibelios, y un sonido de 40 decibelios es cien veces más intenso que uno de 20 decibelios.
Además de la escala de decibelios, es común utilizar prefijos para expresar diferentes niveles de intensidad del sonido. Por ejemplo, el término «decibelio» se usa para medir sonidos de intensidad moderada, mientras que el prefijo «mili» se utiliza para sonidos más débiles, como los susurros suaves, y el prefijo «kilo» se emplea para sonidos más fuertes, como el tráfico intenso o la música a todo volumen en un concierto.
La medida del sonido es fundamental en diversas áreas, como la acústica, la ingeniería de audio, la salud ocupacional y la protección del medio ambiente. En la acústica arquitectónica, por ejemplo, se utiliza para diseñar espacios que tengan una buena calidad sonora, mientras que en la salud ocupacional se emplea para evaluar los riesgos de exposición al ruido en el lugar de trabajo y tomar medidas preventivas para proteger la audición de los trabajadores.
En resumen, el decibelio es la unidad de medida del sonido, utilizada para cuantificar la intensidad del mismo en relación con un punto de referencia estándar. Esta escala logarítmica facilita la expresión de la amplia gama de intensidades audibles por el oído humano y es fundamental en numerosas áreas, desde la acústica hasta la salud ocupacional.
Más Informaciones
Claro, profundicemos más en el tema de la medida del sonido y el uso de los decibelios como unidad de medida.
El concepto de intensidad del sonido es fundamental para comprender cómo se perciben los diferentes niveles de ruido en nuestro entorno. La intensidad del sonido se define como la cantidad de energía sonora que atraviesa un área específica en un período de tiempo determinado. Esta medida se expresa en vatios por metro cuadrado (W/m^2) y es una forma de cuantificar cuán fuerte es un sonido en un punto dado.
Sin embargo, dado que la intensidad del sonido puede variar enormemente, desde sonidos prácticamente imperceptibles hasta sonidos extremadamente fuertes, se necesitan escalas especiales para medir y comparar estos niveles de intensidad de manera significativa. Aquí es donde entra en juego la escala de decibelios.
La escala de decibelios convierte la intensidad del sonido en una escala logarítmica, lo que significa que los cambios en los niveles de decibelios no son proporcionales a los cambios en la intensidad física del sonido. En cambio, los decibelios representan una relación entre la intensidad del sonido que se está midiendo y una intensidad de referencia estándar.
Como se mencionó anteriormente, el umbral de audición humana, que es aproximadamente 10^-12 W/m^2 en el rango de frecuencia audible, se utiliza comúnmente como punto de referencia estándar para la escala de decibelios. Esto significa que 0 decibelios (0 dB) corresponde al umbral de audición humana, el sonido más suave que el oído humano puede detectar.
A medida que la intensidad del sonido aumenta por encima del umbral de audición humana, los valores de decibelios aumentan en consecuencia. Por ejemplo, un sonido que tenga una intensidad diez veces mayor que el umbral de audición humana se mediría como 10 decibelios (10 dB). A medida que la intensidad del sonido continúa aumentando, los valores de decibelios aumentan exponencialmente.
La escala de decibelios se extiende en ambas direcciones, tanto hacia valores positivos como negativos. Los valores positivos de decibelios se utilizan para sonidos que tienen una intensidad mayor que el umbral de audición humana, mientras que los valores negativos se utilizan para sonidos que tienen una intensidad menor que el umbral de audición humana.
Es importante tener en cuenta que la escala de decibelios no es lineal, lo que significa que un aumento de 10 decibelios no equivale a un aumento de 10 veces en la intensidad del sonido. Más bien, un aumento de 10 decibelios representa un aumento de aproximadamente diez veces en la intensidad percibida del sonido. Por ejemplo, un sonido de 20 decibelios se percibiría como aproximadamente dos veces más fuerte que un sonido de 10 decibelios, mientras que un sonido de 30 decibelios se percibiría como aproximadamente diez veces más fuerte que un sonido de 20 decibelios.
Además de la intensidad del sonido, los decibelios también se utilizan para medir otros aspectos del sonido, como la presión sonora, la potencia acústica y el nivel de presión sonora equivalente continuo (LpAeq). Estas mediciones son importantes en campos como la ingeniería de audio, la acústica ambiental y la seguridad ocupacional.
En conclusión, los decibelios son una unidad de medida fundamental en la cuantificación del sonido y se utilizan para expresar la intensidad del sonido en relación con un punto de referencia estándar. La escala logarítmica de decibelios facilita la comparación y la comprensión de los diferentes niveles de intensidad del sonido, desde sonidos muy suaves hasta sonidos extremadamente fuertes. Esta medida es crucial en una amplia variedad de aplicaciones, desde el diseño de espacios arquitectónicos hasta la evaluación de riesgos de exposición al ruido en entornos laborales.