La erupción de los dientes en los bebés, conocida como dentición, es un proceso natural y gradual que comienza típicamente entre los 4 y 6 meses de edad, aunque puede variar considerablemente de un niño a otro. Este proceso implica la salida de los dientes primarios o temporales a través de las encías, preparando el camino para la dentición permanente más adelante en la infancia.
Los primeros dientes que suelen aparecer son los incisivos centrales inferiores, seguidos de cerca por los incisivos centrales superiores. Esta etapa inicial de la dentición es a menudo un momento emocionante para los padres y cuidadores, pero también puede ser acompañada de molestias y síntomas como irritabilidad, babeo excesivo y ligero aumento de la temperatura corporal.

A medida que avanza el desarrollo del bebé, los incisivos laterales superiores e inferiores suelen aparecer después de los incisivos centrales, seguidos por los primeros molares, que suelen hacer su debut alrededor del primer año de vida. Estos dientes molares marcan una fase importante, ya que son más anchos y ayudan al bebé a masticar alimentos más sólidos a medida que se introduce la dieta complementaria.
Entre los 12 y 24 meses, es común que erupcionen los caninos, tanto superiores como inferiores. Estos dientes tienen una forma puntiaguda y son útiles para desgarrar alimentos más duros. Finalmente, los segundos molares suelen aparecer alrededor de los 2 años de edad, completando así la dentición temporal de 20 dientes en total.
Es importante destacar que el proceso de dentición puede variar en términos de tiempo y secuencia entre los bebés. Algunos niños pueden experimentar la dentición de manera más temprana o tardía, y esto generalmente no indica ningún problema de salud a menos que haya una ausencia prolongada de dientes o cualquier otra preocupación que pueda requerir la evaluación de un profesional de la salud.
Durante la fase de dentición, los padres y cuidadores pueden aliviar las molestias del bebé proporcionando mordedores refrigerados para que muerdan, frotando suavemente las encías con un dedo limpio o aplicando gel dental infantil específico para la dentición. Es fundamental mantener una buena higiene bucal desde el principio, incluso antes de que aparezcan los dientes, limpiando las encías con una gasa húmeda después de las comidas.
Una vez que todos los dientes temporales han erupcionado y están en su lugar, comienza la fase de mantenimiento y cuidado dental regular. Esto incluye la introducción del cepillado dental con pasta de dientes infantil con flúor, visitas regulares al odontopediatra y establecer hábitos saludables que promuevan una sonrisa fuerte y saludable a lo largo de la infancia y la vida adulta.