La receta de la Knafeh con crema pastelera: una delicia tradicional reinventada
La knafeh es uno de los postres más representativos de la gastronomía árabe, especialmente popular en países como Siria, Líbano, Palestina y Jordania. Este dulce tiene una rica historia que se remonta a siglos atrás, y aunque tradicionalmente se prepara con una mezcla de queso y almíbar, en las últimas décadas han surgido variantes que buscan modernizarlo o adaptarlo a diferentes gustos. Una de las versiones más interesantes es la «knafeh con crema pastelera», conocida en algunas regiones como «knafeh con kistard», que presenta una textura más suave y un sabor cremoso y decadente, todo sin perder la esencia de la receta original.

En este artículo, exploraremos cómo preparar esta deliciosa variante de la knafeh con crema pastelera, un postre que combina lo mejor de la tradición con la innovación, ofreciendo una experiencia única para los paladares más exigentes.
Ingredientes para la Knafeh con Crema Pastelera
La preparación de la knafeh con crema pastelera no es complicada, pero requiere atención al detalle para obtener la textura perfecta. A continuación se presentan los ingredientes necesarios tanto para la base de pasta filo como para la crema pastelera que formará el centro de este delicioso postre.
Para la base de la knafeh:
- 500 gramos de pasta de knafeh (se puede encontrar en tiendas especializadas o en algunos supermercados)
- 200 gramos de mantequilla derretida
- 100 gramos de azúcar
- 1 cucharadita de agua de azahar (opcional, para dar un toque tradicional)
Para la crema pastelera:
- 1 litro de leche entera
- 200 gramos de azúcar
- 4 yemas de huevo
- 50 gramos de maicena
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 50 gramos de mantequilla
Para el almíbar:
- 300 gramos de azúcar
- 250 ml de agua
- 1 cucharadita de jugo de limón
- 1 cucharadita de agua de azahar (opcional)
Decoración:
- Pistachos triturados al gusto
- Un poco de azúcar glas
Preparación de la Knafeh con Crema Pastelera
La clave para hacer una excelente knafeh con crema pastelera radica en dos cosas: conseguir la textura crujiente perfecta para la base y preparar una crema pastelera suave y bien cocida. A continuación, te guiamos paso a paso en la preparación de este postre.
Paso 1: Preparar el almíbar
El almíbar es esencial para darle el toque dulce y jugoso a la knafeh. Para prepararlo, coloca el azúcar y el agua en una cacerola pequeña a fuego medio. Remueve constantemente hasta que el azúcar se disuelva completamente. Luego, añade el jugo de limón y el agua de azahar, si decides usarla. Cocina durante unos 10 minutos hasta que el almíbar espese ligeramente. Retira del fuego y deja enfriar.
Paso 2: Preparar la crema pastelera
En una cacerola grande, calienta la leche con la mitad del azúcar a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Mientras tanto, bate las yemas de huevo con el azúcar restante y la maicena hasta obtener una mezcla suave. Cuando la leche esté caliente (pero no hirviendo), vierte lentamente una pequeña cantidad sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente para temperar los huevos. Luego, agrega esta mezcla a la leche caliente de manera gradual, sin dejar de remover.
Cocina a fuego bajo, sin dejar de mover, hasta que la mezcla espese y tenga la consistencia de una crema. Retira del fuego y agrega la esencia de vainilla y la mantequilla, batiendo hasta que se disuelva por completo. Deja enfriar.
Paso 3: Preparar la base de la knafeh
En una sartén grande, derrite la mantequilla y mezcla con la pasta de knafeh. Debes asegurarte de que la pasta esté bien impregnada con la mantequilla derretida para que al hornearse se obtenga una textura crujiente. Si estás utilizando pasta de knafeh congelada, asegúrate de descongelarla y desmenuzarla bien para que quede suelta. Agrega el azúcar y el agua de azahar, y mezcla bien.
Paso 4: Montar la knafeh
Precalienta el horno a 180°C. Engrasa una bandeja para hornear y coloca la mitad de la pasta de knafeh en el fondo, presionando bien para que quede compacta y uniforme. Luego, vierte una capa generosa de crema pastelera sobre la base de pasta de knafeh, extendiéndola de manera uniforme. Finalmente, cubre con la otra mitad de la pasta de knafeh, presionando nuevamente para que se compacte.
Paso 5: Hornear
Coloca la bandeja en el horno precalentado y hornea durante unos 30-40 minutos, o hasta que la superficie de la knafeh esté dorada y crujiente. Si deseas una capa aún más crujiente, puedes aumentar la temperatura del horno a 200°C durante los últimos 5 minutos de cocción.
Paso 6: Servir y decorar
Cuando la knafeh esté lista, sáquela del horno y, mientras aún esté caliente, vierte el almíbar enfriado sobre ella, asegurándote de que se impregne bien. Deja reposar durante unos minutos para que el almíbar se absorba y la knafeh adquiera su sabor característico. Para decorar, espolvorea pistachos triturados y un poco de azúcar glas por encima.
Consejos para una knafeh perfecta
- El punto de la crema pastelera: Asegúrate de cocinar la crema pastelera a fuego lento para evitar que se formen grumos. Además, no dejes de remover para obtener una textura suave y cremosa.
- El almíbar: El almíbar debe ser vertido cuando esté frío, ya que si lo viertes caliente sobre la knafeh recién horneada, se perderá la textura crujiente de la base.
- La mantequilla: Asegúrate de usar suficiente mantequilla para cubrir bien la pasta de knafeh, lo que le dará la textura dorada y crujiente que caracteriza a este postre.
Variaciones y recomendaciones
Aunque la receta tradicional de la knafeh se hace con queso, esta versión con crema pastelera es una excelente opción para quienes prefieren un postre más suave y menos salado. Sin embargo, si deseas experimentar, puedes combinar ambas versiones, usando una capa de queso (como el queso ricotta o mozzarella) junto con la crema pastelera para obtener una textura única.
Además, en lugar de pistachos, puedes utilizar nueces o almendras trituradas para decorar, o incluso añadir un toque de menta fresca para dar un contraste refrescante al sabor dulce de la knafeh.
Conclusión
La knafeh con crema pastelera es una versión deliciosa y moderna de un clásico árabe. Con su base crujiente, su suave crema pastelera en el centro y el almíbar dulce que la impregna, este postre seguramente será un éxito en cualquier ocasión especial. Aunque su preparación requiere paciencia y atención a los detalles, el resultado final vale totalmente la pena. ¡Anímate a probarla y deleita a tus seres queridos con esta exquisiteces llena de historia y sabor!