Invenciones y descubrimientos

Historia del Descubrimiento de la Presión Arterial

El Descubrimiento de la Presión Arterial: Un Hito en la Medicina Cardiovascular

El estudio y la medición de la presión arterial es uno de los avances más cruciales en la historia de la medicina. A lo largo de los siglos, la comprensión de la circulación sanguínea y de cómo el corazón bombea la sangre hacia los vasos sanguíneos ha evolucionado de manera significativa. El descubrimiento del concepto de la presión arterial y su medición fue fundamental para la creación de uno de los procedimientos diagnósticos más importantes que existen hoy en día: la toma de presión. A continuación, exploramos cómo se hizo posible este descubrimiento y cómo su comprensión ha transformado la medicina moderna.

La Historia de la Medicina Cardiovascular Antes del Descubrimiento de la Presión Arterial

Antes de los avances realizados en el campo de la presión arterial, la comprensión de cómo funcionaba el sistema circulatorio era limitada. El médico y filósofo griego Hipócrates (460 a.C. – 370 a.C.) fue uno de los primeros en hacer observaciones sobre el cuerpo humano, pero en esa época la medicina se basaba en teorías filosóficas más que en métodos científicos.

Durante siglos, la teoría predominante sobre la circulación sanguínea fue la de Galeno, un médico griego del siglo II d.C. Galeno creía que la sangre se producía en el hígado y se distribuía a través del cuerpo mediante una serie de venas y arterias. Sin embargo, esta visión estaba lejos de ser precisa. No fue sino hasta el siglo XVII que William Harvey, un médico inglés, descubrió la circulación sanguínea en su obra «Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis» publicada en 1628, donde demostró que el corazón es el órgano que bombea la sangre a través del cuerpo y que la sangre circula en un sistema cerrado de arterias y venas. Este fue un hallazgo revolucionario que sentó las bases para el estudio moderno de la presión arterial.

El Descubrimiento de la Presión Arterial

El concepto de la presión arterial, tal como lo conocemos hoy, fue introducido por el médico italiano Harvey a principios del siglo XVII. Sin embargo, fue el trabajo de otro científico, Stephen Hales, el que permitió medirla por primera vez de manera precisa.

En 1733, el físico y matemático británico Stephen Hales realizó un experimento que cambiaría la forma en que entendemos la circulación sanguínea. Hales estaba interesado en la presión que la sangre ejercía sobre las arterias. Para probarlo, usó un tubo de vidrio insertado en la arteria de un caballo. Al hacerlo, observó que la sangre ascendía por el tubo de vidrio, lo que indicaba que las arterias no solo transportaban sangre, sino que también eran capaces de soportar una presión interna considerable. Este experimento pionero no solo marcó el nacimiento de la medición de la presión arterial, sino que también sentó las bases para futuros estudios sobre la fisiología cardiovascular.

A pesar de que Hales fue el primero en medir directamente la presión arterial, su método era rudimentario y poco práctico. Durante más de un siglo, la medición de la presión arterial permaneció limitada a los experimentos en animales debido a la complejidad de la técnica y a la falta de dispositivos adecuados para realizar mediciones en seres humanos.

Avances en la Medición de la Presión Arterial

El siglo XIX trajo consigo avances clave en la instrumentación médica que facilitaron el estudio de la presión arterial en los seres humanos. A mediados del siglo XIX, un médico italiano llamado Riva-Rocci desarrolló el primer esfigmomanómetro, un dispositivo que permitía medir la presión arterial de los pacientes de manera no invasiva. En 1896, Riva-Rocci publicó un artículo en el que describía su invento: un brazalete inflable que se colocaba alrededor del brazo del paciente y se inflaba para detener el flujo sanguíneo. Al desinflarlo lentamente, el médico podía escuchar los latidos del corazón con un estetoscopio y determinar la presión sistólica y diastólica. Este método, aunque rudimentario en comparación con los dispositivos actuales, fue un gran avance en la medicina y sigue siendo la base para la toma de la presión arterial en la actualidad.

La Contribución de Korotkoff

Si bien el esfigmomanómetro de Riva-Rocci representó un paso importante, la medición precisa de la presión arterial aún no era completamente clara. El paso siguiente vino de Nikolai Korotkoff, un médico ruso que, en 1905, introdujo un método que permitió determinar de manera precisa las dos lecturas principales de la presión arterial: la presión sistólica y la presión diastólica. Korotkoff describió los sonidos que se producen cuando la sangre empieza a fluir nuevamente a través de una arteria comprimida, lo que se conoce como los sonidos de Korotkoff. Estos sonidos son fundamentales para medir la presión arterial de forma correcta.

Los sonidos de Korotkoff se dividen en cinco fases:

  1. Fase I: El primer sonido claro que se escucha indica la presión sistólica, que es la presión en las arterias cuando el corazón late y bombea sangre.
  2. Fase II: El sonido se vuelve más suave y murmuroso.
  3. Fase III: Los sonidos se intensifican nuevamente.
  4. Fase IV: El sonido se vuelve más suave y apagado.
  5. Fase V: La desaparición completa del sonido, lo que indica la presión diastólica, que es la presión en las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos.

Con la contribución de Korotkoff, la medición de la presión arterial se hizo más precisa y confiable, y el método de tomar la presión con un esfigmomanómetro y un estetoscopio se convirtió en la norma en la práctica clínica.

La Presión Arterial en la Medicina Moderna

Hoy en día, la medición de la presión arterial se ha convertido en un procedimiento rutinario y fundamental en la atención médica. Con el uso de dispositivos automáticos y digitales, la toma de la presión arterial ha evolucionado enormemente desde los días de Hales y Riva-Rocci. La presión arterial alta, o hipertensión, es uno de los factores de riesgo más importantes para enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales, lo que hace que su medición regular sea crucial para la prevención de enfermedades.

La hipertensión se define como una presión arterial superior a 130/80 mmHg, aunque las recomendaciones varían según las guías de cada país. Detectar la hipertensión a tiempo es esencial, ya que esta condición generalmente no presenta síntomas evidentes, pero puede causar daños graves a largo plazo en órganos vitales como el corazón, los riñones y el cerebro.

Además de su importancia en la prevención de enfermedades cardiovasculares, la medición de la presión arterial también es fundamental en la gestión de otros trastornos, como la diabetes, la insuficiencia renal y las enfermedades endocrinas. Los avances en la tecnología también han permitido que las personas con hipertensión monitoricen su presión arterial en casa, facilitando el control y tratamiento de esta condición.

Conclusión

El descubrimiento y la medición de la presión arterial han sido fundamentales en el progreso de la medicina cardiovascular. Desde los primeros experimentos de Stephen Hales hasta los avances en instrumentación médica de Riva-Rocci y Korotkoff, el estudio de la presión arterial ha permitido a los médicos diagnosticar, prevenir y tratar diversas enfermedades cardiovasculares que afectan a millones de personas en todo el mundo. El continuo progreso en la tecnología de medición de la presión arterial augura un futuro en el que se podrán detectar de manera aún más precisa los problemas cardiovasculares, mejorando así la salud pública global.

Este descubrimiento ha marcado un antes y un después en la medicina, ofreciendo una herramienta clave para la prevención de enfermedades crónicas y la mejora de la calidad de vida de los pacientes. La presión arterial, como un indicador de la salud cardiovascular, sigue siendo uno de los parámetros más importantes en la práctica médica actual.

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