El principio fundamental que describe la interacción entre cargas eléctricas, conocido como la Ley de Coulomb, es una piedra angular en el estudio de la electrostática. Nombrada en honor al físico francés Charles-Augustin de Coulomb, esta ley establece la fuerza de atracción o repulsión entre dos cargas eléctricas puntuales como directamente proporcional al producto de sus magnitudes y inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa.
La formulación matemática de la Ley de Coulomb es expresada mediante la siguiente ecuación:

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F=kr2q1⋅q2
Donde:
- F es la fuerza entre las dos cargas,
- k es la constante de proporcionalidad electrostática,
- q1 y q2 son las magnitudes de las dos cargas involucradas,
- r es la distancia que separa a las cargas.
Esta ley es válida únicamente para cargas estáticas y no en movimiento, y su aplicabilidad es fundamental en diversos campos de la física y la ingeniería. La constante k depende del medio en el que se encuentran las cargas y es afectada por la permitividad del vacío (ϵ0), que es una constante física fundamental en el electromagnetismo. En el vacío, la constante k se define como:
k=4πϵ01
Esta relación establece cómo la fuerza entre dos cargas varía dependiendo del medio en el que se encuentren. La Ley de Coulomb es esencial para entender fenómenos como la interacción entre partículas cargadas en la naturaleza, el comportamiento de materiales dieléctricos y la operación de dispositivos electrónicos fundamentales como condensadores y circuitos eléctricos.
La importancia de la Ley de Coulomb radica en su capacidad para cuantificar y predecir las fuerzas eléctricas en sistemas simples y complejos. En el ámbito macroscópico, esta ley explica desde fenómenos cotidianos como la adhesión de objetos por electricidad estática hasta procesos fundamentales en la física de partículas y la estructura atómica. En sistemas microscópicos, donde las interacciones eléctricas determinan el comportamiento de átomos y moléculas, la Ley de Coulomb es esencial para modelar y comprender el comportamiento de sistemas complejos.
Además de su aplicación directa en física, la Ley de Coulomb también tiene implicaciones en campos tan diversos como la biofísica y la química, donde las interacciones eléctricas juegan un papel crucial en la estructura y función de biomoléculas y en la formación de enlaces químicos.
Históricamente, el descubrimiento de esta ley por Coulomb en el siglo XVIII sentó las bases para el desarrollo posterior del electromagnetismo y la teoría del campo eléctrico. Su formulación ha resistido el paso del tiempo y sigue siendo fundamental en la educación y la investigación en ciencias físicas. La Ley de Coulomb, junto con otras leyes del electromagnetismo, forma el marco teórico indispensable para comprender cómo las fuerzas eléctricas moldean el universo a escalas desde lo más pequeño hasta lo más grande.