Medicina y salud

Fracturas en adultos mayores

Las causas de las fracturas en personas mayores y por qué son el principio del fin

Las fracturas en las personas mayores son un problema común y creciente en la población mundial debido al envejecimiento de la sociedad. A medida que las personas envejecen, su cuerpo experimenta una serie de cambios fisiológicos que afectan la salud ósea y la movilidad. Estas fracturas no solo son dolorosas, sino que también pueden tener consecuencias a largo plazo, desde la pérdida de independencia hasta la muerte prematura. Este artículo explora las principales causas de las fracturas en los adultos mayores y por qué estos eventos pueden marcar el principio del fin para muchos.

Cambios fisiológicos en los huesos con la edad

A lo largo de la vida, nuestros huesos pasan por un proceso continuo de renovación. Sin embargo, a medida que envejecemos, este proceso se desacelera. A partir de los 30 años, la densidad ósea comienza a disminuir lentamente, y con el paso de las décadas, la pérdida de masa ósea se acelera, lo que hace que los huesos se vuelvan más frágiles y propensos a fracturarse.

Este fenómeno es conocido como osteopenia, que es un precursor de la osteoporosis. La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la densidad ósea, lo que aumenta el riesgo de fracturas. La pérdida de calcio y otros minerales en los huesos, junto con la reducción de la capacidad del cuerpo para formar nuevo tejido óseo, hace que las personas mayores sean más vulnerables a las fracturas, incluso por caídas menores.

Factores de riesgo para las fracturas en los adultos mayores

Existen numerosos factores que aumentan la probabilidad de sufrir una fractura en la tercera edad. Entre los más destacados, se incluyen:

  1. Osteoporosis: La pérdida de masa ósea es una de las principales causas de las fracturas en los adultos mayores. La osteoporosis debilita los huesos, lo que los hace mucho más susceptibles a fracturas, especialmente en áreas como la cadera, la muñeca y las vértebras.

  2. Caídas: Las caídas son una de las causas más frecuentes de fracturas en las personas mayores. A medida que envejecemos, el equilibrio y la coordinación tienden a deteriorarse debido a la pérdida de fuerza muscular, problemas en la visión y trastornos neurológicos. Las caídas, aunque sean leves, pueden resultar en fracturas graves si los huesos son frágiles.

  3. Enfermedades crónicas: Enfermedades como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los trastornos neurológicos pueden aumentar el riesgo de fracturas. Estas condiciones no solo afectan la salud en general, sino que también pueden contribuir a la debilidad ósea y la falta de movilidad, lo que aumenta el riesgo de caídas.

  4. Medicamentos: El uso de ciertos medicamentos, como los corticosteroides y los antidepresivos, puede contribuir a la pérdida ósea. Los medicamentos que afectan el equilibrio o la función cognitiva, como los sedantes y los ansiolíticos, también aumentan el riesgo de caídas y, por ende, de fracturas.

  5. Factores genéticos: Las personas con antecedentes familiares de osteoporosis o fracturas también tienen un mayor riesgo de sufrir este tipo de lesiones. La genética juega un papel importante en la determinación de la densidad ósea y la resistencia de los huesos.

  6. Inactividad física: La falta de ejercicio físico, especialmente el que involucra actividades de fortalecimiento muscular y de carga como caminar o levantar pesas, puede llevar a una disminución de la masa ósea y debilidad muscular, factores que predisponen a las fracturas.

¿Por qué las fracturas son el «principio del fin»?

Las fracturas en los adultos mayores no solo son dolorosas y debilitantes, sino que también pueden tener consecuencias muy graves. Estas lesiones a menudo marcan el inicio de un deterioro progresivo en la salud de las personas mayores, un proceso que puede conducir a una serie de complicaciones físicas y psicológicas. A continuación, se explican algunas de las razones por las que las fracturas pueden ser consideradas como el «principio del fin» para los mayores.

  1. Pérdida de movilidad y autonomía: Una fractura, especialmente en la cadera, puede hacer que una persona mayor pierda la capacidad de moverse de forma independiente. Esto a menudo lleva a una disminución de la actividad física, lo que provoca una mayor debilidad muscular y pérdida de masa ósea, lo que a su vez aumenta el riesgo de futuras fracturas. La falta de movilidad también puede afectar la salud mental, ya que las personas mayores pueden sentirse aisladas o deprimidas debido a la pérdida de independencia.

  2. Complicaciones médicas: Las fracturas pueden ser el comienzo de una serie de complicaciones médicas graves. La inmovilización prolongada debido a una fractura aumenta el riesgo de infecciones, como la neumonía, y puede llevar a la pérdida de función en los pulmones y otros órganos. Además, la cirugía necesaria para reparar una fractura puede implicar riesgos adicionales para las personas mayores, debido a la anestesia y la posibilidad de complicaciones postoperatorias.

  3. Mayor riesgo de mortalidad: Numerosos estudios han demostrado que las personas mayores que sufren una fractura de cadera tienen un mayor riesgo de morir en el año posterior al accidente. Este aumento en la mortalidad se debe a una combinación de factores, que incluyen las complicaciones médicas mencionadas, así como el deterioro general de la salud debido a la pérdida de movilidad y la incapacidad para mantener una vida activa.

  4. Deterioro cognitivo y emocional: La fractura no solo tiene efectos físicos, sino también psicológicos. El dolor y la pérdida de independencia pueden contribuir al desarrollo de trastornos cognitivos y emocionales, como la depresión y la ansiedad. Las personas mayores pueden sentirse frustradas, ansiosas y desesperanzadas debido a la limitación de sus actividades diarias, lo que puede empeorar aún más su salud general.

  5. Recuperación lenta y dolorosa: La recuperación de una fractura en personas mayores puede ser mucho más lenta y dolorosa que en los jóvenes. A medida que los huesos se vuelven más frágiles, el proceso de curación se alarga, lo que a menudo requiere un largo período de rehabilitación. Durante este tiempo, los pacientes pueden enfrentar dolor crónico y dificultades para realizar incluso las tareas más simples de la vida diaria, lo que aumenta la carga tanto para ellos como para sus cuidadores.

Prevención de las fracturas en personas mayores

Aunque el riesgo de fracturas en personas mayores es significativo, existen varias estrategias que pueden ayudar a prevenir estos accidentes y mejorar la salud ósea general.

  1. Ejercicio regular: Mantenerse físicamente activo es crucial para fortalecer los huesos y los músculos. El ejercicio de bajo impacto, como caminar, nadar y practicar yoga, puede mejorar el equilibrio y la fuerza, lo que reduce el riesgo de caídas.

  2. Suplementos y una dieta equilibrada: Asegurarse de obtener suficientes nutrientes esenciales, como calcio y vitamina D, es fundamental para mantener huesos fuertes. Los suplementos pueden ser necesarios en algunas personas, pero lo ideal es obtener estos nutrientes a través de una dieta equilibrada que incluya lácteos, vegetales de hojas verdes y pescado.

  3. Revisión regular de la salud ósea: Es importante que las personas mayores se realicen exámenes regulares de densidad ósea para detectar la osteopenia o la osteoporosis en etapas tempranas. Esto permite tomar medidas preventivas, como la prescripción de medicamentos que fortalezcan los huesos.

  4. Modificaciones en el hogar: Realizar ajustes en el hogar, como instalar pasamanos, eliminar alfombras resbaladizas y mejorar la iluminación, puede ayudar a reducir el riesgo de caídas.

  5. Uso de dispositivos de ayuda: El uso de bastones o andadores puede proporcionar estabilidad adicional y prevenir caídas en personas con movilidad limitada.

Conclusión

Las fracturas en personas mayores son un problema grave que va más allá del daño físico inmediato. Aunque la prevención es crucial, cuando ocurren, pueden desencadenar una serie de complicaciones que afectan la salud general, la movilidad y la calidad de vida de la persona. Las fracturas pueden ser un signo del «principio del fin» debido a la serie de complicaciones que pueden seguir, lo que subraya la importancia de un enfoque integral para la salud ósea y el bienestar de los adultos mayores. Es esencial fomentar un estilo de vida saludable, realizar revisiones médicas periódicas y tomar medidas preventivas para reducir el riesgo de fracturas y promover una vida más larga y activa.

Botón volver arriba