Medicina y salud

Fiebre Infantil: Manejo en Casa

El aumento de la temperatura corporal en los niños es una de las situaciones más comunes que enfrentan los padres y, aunque puede causar preocupación, en la mayoría de los casos no es una emergencia médica. La fiebre es una respuesta natural del cuerpo a infecciones u otros procesos inflamatorios, y juega un papel en la lucha contra los patógenos. Sin embargo, es esencial saber cómo manejarla adecuadamente en casa para garantizar el bienestar del niño y evitar complicaciones.

¿Qué es la fiebre?

La fiebre se define como una temperatura corporal superior a los 38°C (100.4°F). Es una señal de que el cuerpo está combatiendo una infección, ya sea viral, bacteriana o causada por otros agentes. Aunque la fiebre en sí no es peligrosa, puede ser un indicativo de enfermedades que requieren atención médica.

Síntomas comunes asociados a la fiebre

Además del aumento de la temperatura, los niños con fiebre pueden presentar otros síntomas, tales como:

  • Escalofríos y sudoración: El cuerpo tiende a sentir frío antes de que suba la temperatura y sudoración cuando empieza a bajar.
  • Pérdida de apetito: Es común que los niños no tengan ganas de comer cuando tienen fiebre.
  • Fatiga y letargo: Los niños suelen estar más cansados y menos activos de lo habitual.
  • Dolor de cabeza y dolores musculares: La fiebre puede causar malestar general y dolores en el cuerpo.
  • Irritabilidad: Los niños pequeños pueden volverse más irritables o llorar con facilidad.

Medidas iniciales para tratar la fiebre en casa

  1. Mide la temperatura correctamente: Usa un termómetro digital para obtener una lectura precisa. Puedes medir la temperatura en la axila, boca o recto (dependiendo de la edad del niño). La temperatura rectal es la más precisa en bebés.

  2. Mantén al niño hidratado: La fiebre puede causar deshidratación, por lo que es crucial asegurarse de que el niño beba suficientes líquidos. Agua, jugos diluidos y soluciones de rehidratación oral son buenas opciones. Si el niño está amamantando, ofrécele el pecho con mayor frecuencia.

  3. Asegura un ambiente cómodo: Evita abrigar demasiado al niño. Viste al niño con ropa ligera y mantenlo en un ambiente fresco, pero asegúrate de que no tenga frío. La habitación debe estar bien ventilada.

  4. Baños tibios: Un baño con agua tibia (no fría) puede ayudar a bajar la temperatura corporal. Evita el agua fría o con hielo, ya que puede causar escalofríos, lo que puede aumentar la temperatura corporal.

  5. Medicamentos antipiréticos: Si la fiebre es alta (más de 38.5°C) y el niño está incómodo, puedes darle un medicamento para reducir la fiebre como paracetamol o ibuprofeno, siempre siguiendo las dosis recomendadas para la edad y peso del niño. Nunca administres aspirina a un niño, ya que está asociada con el síndrome de Reye, una condición potencialmente mortal.

Cuándo buscar atención médica

Aunque la fiebre puede tratarse en casa, hay situaciones en las que se debe buscar atención médica de inmediato:

  • Fiebre en bebés menores de 3 meses: Si tu bebé tiene fiebre, consulta a un médico sin demora.
  • Fiebre alta persistente: Si la fiebre supera los 39°C (102.2°F) o dura más de 48 horas, es necesario acudir al pediatra.
  • Signos de deshidratación: Ojos hundidos, boca seca, falta de lágrimas al llorar o disminución en la cantidad de orina son señales de deshidratación.
  • Convulsiones febriles: Algunos niños pueden experimentar convulsiones cuando tienen fiebre alta. Aunque suelen ser inofensivas, es importante que un médico evalúe al niño.
  • Erupciones en la piel: Si la fiebre está acompañada de una erupción inusual, consulta con un médico.
  • Dificultad para respirar o dolor intenso: Estos síntomas pueden indicar una infección más grave y requieren atención médica urgente.
  • Cambios en el comportamiento: Si el niño está extremadamente irritable, somnoliento o no responde como de costumbre, busca ayuda médica.

Prevención y cuidados adicionales

  • Vacunación: Mantener al día las vacunas del niño ayuda a prevenir muchas enfermedades que pueden causar fiebre.
  • Higiene: Fomenta el lavado de manos frecuente para evitar la propagación de gérmenes. Enséñale a tu hijo a no tocarse la cara, especialmente los ojos, la nariz y la boca, con las manos sucias.
  • Dieta equilibrada: Una alimentación saludable y equilibrada fortalece el sistema inmunológico y ayuda al cuerpo a combatir infecciones.

Conclusión

La fiebre en los niños, aunque alarmante para los padres, generalmente es un signo de que el cuerpo está combatiendo una infección. Con los cuidados adecuados en casa y sabiendo cuándo buscar ayuda médica, la mayoría de las fiebres pueden manejarse de manera efectiva. Es fundamental estar bien informado y mantener la calma para tomar las mejores decisiones para la salud de tu hijo.

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