Fiebre del Dengue (Fiebre del Hueso Roto)
La fiebre del dengue, también conocida como fiebre del hueso roto, es una enfermedad viral transmitida por los mosquitos del género Aedes, principalmente Aedes aegypti. Esta enfermedad es prevalente en áreas tropicales y subtropicales del mundo y ha sido motivo de creciente preocupación debido a su capacidad para provocar brotes epidémicos significativos. En este artículo, se abordarán aspectos esenciales de la fiebre del dengue, incluyendo su etiología, síntomas, diagnóstico, tratamiento y prevención.

Etiología
La fiebre del dengue es causada por el virus del dengue (DENV), que pertenece a la familia Flaviviridae y al género Flavivirus. Existen cuatro serotipos distintos del virus, denominados DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4. La infección por uno de estos serotipos proporciona inmunidad de larga duración solo contra ese serotipo específico, lo que significa que las personas pueden ser infectadas por diferentes serotipos en episodios sucesivos, lo que aumenta el riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad.
Transmisión
El virus del dengue se transmite a los seres humanos principalmente a través de la picadura de mosquitos infectados. El mosquito Aedes aegypti, que se encuentra comúnmente en áreas urbanas y periurbanas, es el principal vector. Este mosquito es de comportamiento diurno y se reproduce en pequeños cuerpos de agua estancada, como charcos, recipientes y neumáticos viejos. La transmisión puede ocurrir cuando el mosquito pica a una persona infectada y luego pica a otra persona sana.
Síntomas
La fiebre del dengue se manifiesta generalmente de forma aguda y puede presentar una amplia gama de síntomas. Los síntomas típicos incluyen:
- Fiebre alta: Generalmente superior a 39°C y que puede durar de 2 a 7 días.
- Dolores musculares y articulares intensos: De ahí el nombre de «fiebre del hueso roto», debido a la severidad del dolor.
- Dolor de cabeza: A menudo severo y ubicado en la región frontal.
- Dolor detrás de los ojos.
- Erupción cutánea: Puede aparecer entre el tercer y el séptimo día de fiebre.
- Náuseas y vómitos.
- Fatiga y debilidad general.
En algunos casos, la fiebre del dengue puede evolucionar a formas más graves de la enfermedad, como el dengue grave (anteriormente conocido como dengue hemorrágico) o el síndrome de fuga de plasma. Estos casos graves se caracterizan por signos adicionales como hemorragias, síntomas de shock y una reducción significativa en la cantidad de plaquetas en la sangre.
Diagnóstico
El diagnóstico de fiebre del dengue se basa en la evaluación clínica y en la confirmación mediante pruebas de laboratorio. Las pruebas de laboratorio pueden incluir:
- Pruebas serológicas: Detectan anticuerpos específicos contra el virus del dengue. Estas pruebas pueden identificar la presencia de anticuerpos IgM, que indican una infección reciente, y anticuerpos IgG, que pueden indicar una infección pasada o una exposición previa.
- Pruebas de detección de antígenos: Identifican el antígeno del virus en la sangre, lo cual es útil en las fases tempranas de la enfermedad.
- Pruebas de PCR (reacción en cadena de la polimerasa): Detectan el material genético del virus en la sangre. Esta técnica es altamente específica y sensible, ideal para confirmar la infección en las primeras etapas.
Tratamiento
Actualmente, no existe un tratamiento antiviral específico para la fiebre del dengue. El manejo de la enfermedad se centra en aliviar los síntomas y en prevenir complicaciones. Las recomendaciones incluyen:
- Hidratación: Es fundamental mantener una adecuada hidratación para prevenir la deshidratación, especialmente en casos graves.
- Medicamentos antipiréticos: El paracetamol se usa comúnmente para reducir la fiebre y el dolor. Se debe evitar el uso de aspirina y medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINEs), ya que pueden aumentar el riesgo de hemorragias.
- Reposo: Es importante descansar adecuadamente durante el período de enfermedad para facilitar la recuperación.
En casos graves, puede ser necesario el ingreso hospitalario para un monitoreo cercano y para la administración de líquidos intravenosos si es necesario.
Prevención
La prevención es clave para controlar la fiebre del dengue, especialmente en áreas endémicas. Las estrategias de prevención incluyen:
- Control del mosquito: Reducir la población de mosquitos mediante la eliminación de criaderos de agua estancada y el uso de insecticidas. Se recomienda también el uso de mosquiteros y repelentes para evitar las picaduras.
- Educación comunitaria: Informar a las comunidades sobre la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos y tomar medidas preventivas.
- Vigilancia y control: Implementar programas de vigilancia para identificar y manejar brotes de dengue y aplicar medidas de control de vectores de manera eficaz.
Conclusión
La fiebre del dengue es una enfermedad viral con un impacto significativo en la salud pública en regiones tropicales y subtropicales. Aunque generalmente se presenta de forma leve, puede evolucionar hacia formas graves que requieren atención médica especializada. La prevención a través del control de mosquitos y la educación comunitaria es fundamental para reducir la incidencia y el impacto de la fiebre del dengue. La investigación continúa para desarrollar vacunas y tratamientos más efectivos que puedan mejorar el manejo de esta enfermedad en el futuro.