La superficie total de Arabia Saudita es aproximadamente de 2.15 millones de kilómetros cuadrados, lo que la convierte en el país más grande del Medio Oriente y el decimosexto más grande del mundo. Esta vasta extensión territorial le confiere una posición estratégica en la península arábiga, limitando al norte con Jordania e Irak, al este con Kuwait, Bahréin y Qatar, al sur con los Emiratos Árabes Unidos y Omán, y al oeste con el mar Rojo.
La geografía de Arabia Saudita es diversa, caracterizada principalmente por desiertos y regiones áridas, con el Desierto de Rub’ al-Jali, también conocido como el Cuadrante Vacío, siendo uno de los desiertos más grandes e inhóspitos del mundo. Este vasto desierto ocupa una gran porción del país y está formado por dunas de arena, formaciones rocosas y mesetas. Además de su desierto predominante, Arabia Saudita también posee una variedad de paisajes, incluidos montañas, llanuras costeras y regiones montañosas en el suroeste.

El relieve montañoso en el suroeste del país incluye la Cordillera de Sarawat, que se extiende a lo largo de la región y alcanza altitudes superiores a los 3,000 metros sobre el nivel del mar en algunos puntos. Este sistema montañoso no solo influye en el clima regional al generar lluvias estacionales, sino que también proporciona hábitats variados para la flora y fauna.
En la costa este, Arabia Saudita se encuentra bañada por el Golfo Pérsico, mientras que en la costa oeste limita con el mar Rojo, un corredor vital para el comercio internacional. Las regiones costeras ofrecen contrastes notables con el interior árido, presentando paisajes más suaves y climas más moderados debido a la influencia marítima.
El país también tiene importantes recursos hídricos subterráneos, como los acuíferos de Al Khobar y el acuífero de Al Haradh, que juegan un papel crucial en el suministro de agua a las áreas desérticas y en el apoyo a la agricultura y la vida urbana en regiones donde las precipitaciones son escasas.
En términos de administración política y económica, Arabia Saudita está dividida en 13 provincias, cada una con sus características geográficas y culturales únicas. La capital, Riad, se encuentra en la región central del país y es el principal centro político, económico y cultural. Otras ciudades importantes incluyen Jeddah, ubicada en la costa del mar Rojo, y Dammam, situada en la región del este cerca del Golfo Pérsico.
La vasta extensión territorial de Arabia Saudita no solo define su geografía física, sino que también influye en su desarrollo económico y social. La riqueza en recursos naturales, especialmente el petróleo, ha sido fundamental para el crecimiento y modernización del país, y la gestión eficaz de estos recursos ha permitido a Arabia Saudita jugar un papel prominente en la economía global.
En resumen, la enorme extensión territorial de Arabia Saudita abarca una variedad de paisajes y características geográficas, desde vastos desiertos hasta montañas y costas, que configuran no solo su entorno natural sino también su influencia y papel en el escenario mundial.