El término «داء الفقار» (en español: «espondilosis» o «espondilosis vertebral») se refiere a una degeneración de las vértebras y los discos intervertebrales que ocurre principalmente debido al envejecimiento. Esta afección es una forma de artrosis que afecta la columna vertebral y es común en personas mayores de 60 años, aunque puede comenzar a desarrollarse a partir de los 40.
Causas y Factores de Riesgo
La espondilosis se desarrolla como parte del proceso natural de envejecimiento. A medida que las personas envejecen, los discos intervertebrales comienzan a deshidratarse y encogerse, lo que lleva a una pérdida de altura del disco y un contacto más cercano entre las vértebras adyacentes. Además, el cuerpo puede formar espolones óseos (osteofitos) en un intento de estabilizar la columna vertebral. Estos cambios pueden causar dolor y rigidez en la espalda.

Algunos factores de riesgo que pueden acelerar o agravar la espondilosis incluyen:
- Edad: La espondilosis es más común en personas mayores.
- Herencia: La predisposición genética puede influir en la aparición de la espondilosis.
- Sexo: Los hombres suelen desarrollar espondilosis a una edad más temprana que las mujeres.
- Lesiones previas: Lesiones en la columna vertebral pueden aumentar el riesgo de desarrollar espondilosis.
- Ocupación: Trabajos que implican movimientos repetitivos, levantamiento de objetos pesados o posturas incómodas pueden contribuir al desarrollo de la espondilosis.
- Actividad física: La falta de ejercicio regular puede debilitar los músculos de la espalda, mientras que el ejercicio excesivo o inadecuado también puede causar daño.
Síntomas
Los síntomas de la espondilosis pueden variar según la gravedad de la degeneración y la ubicación en la columna vertebral. Los síntomas más comunes incluyen:
- Dolor y rigidez: Especialmente en la parte baja de la espalda y el cuello.
- Pérdida de flexibilidad: Dificultad para doblarse o girar.
- Hormigueo o entumecimiento: En brazos, manos, piernas o pies, debido a la presión sobre los nervios espinales.
- Debilidad muscular: A menudo en los brazos o piernas.
En casos graves, la espondilosis puede llevar a la compresión de la médula espinal, lo que puede causar problemas neurológicos más serios, como dificultad para caminar o pérdida de control sobre la vejiga o el intestino.
Diagnóstico
El diagnóstico de la espondilosis generalmente comienza con una historia clínica completa y un examen físico. El médico puede solicitar pruebas de imagen para evaluar el estado de las vértebras y los discos intervertebrales, tales como:
- Radiografías: Para identificar cambios en la estructura ósea de la columna.
- Resonancia magnética (RM): Para obtener imágenes detalladas de los discos intervertebrales y los nervios.
- Tomografía computarizada (TC): Para visualizar en detalle las vértebras y posibles compresiones nerviosas.
- Electromiografía (EMG): Para evaluar la función de los nervios y los músculos.
Tratamiento
El tratamiento de la espondilosis se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. Las opciones de tratamiento pueden incluir:
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Medicación:
- Analgésicos: Como el paracetamol o los antiinflamatorios no esteroides (AINEs) para aliviar el dolor y la inflamación.
- Relajantes musculares: Para reducir la tensión muscular.
- Antidepresivos y anticonvulsivos: En casos de dolor neuropático crónico.
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Fisioterapia:
- Ejercicios de estiramiento y fortalecimiento: Para mejorar la flexibilidad y la fuerza muscular.
- Terapia manual: Técnicas para movilizar las articulaciones y reducir el dolor.
- Modalidades físicas: Como la terapia de calor o frío, ultrasonido y estimulación eléctrica.
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Cambios en el estilo de vida:
- Actividad física regular: Ejercicios aeróbicos de bajo impacto, como caminar o nadar.
- Ergonomía: Ajustes en el entorno de trabajo y hogar para mantener una postura adecuada.
- Control del peso: Para reducir la carga sobre la columna vertebral.
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Terapias alternativas:
- Acupuntura: Puede ayudar a aliviar el dolor en algunos casos.
- Quiropráctica: Ajustes para mejorar la alineación de la columna vertebral.
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Intervenciones quirúrgicas:
- En casos graves donde hay compresión significativa de los nervios o la médula espinal, se puede considerar la cirugía para descomprimir la columna y estabilizar las vértebras.
Prevención
Aunque el envejecimiento no se puede evitar, algunas medidas pueden ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la espondilosis:
- Mantener un peso saludable: Para reducir la carga sobre la columna vertebral.
- Ejercicio regular: Actividades que fortalezcan los músculos de la espalda y mejoren la flexibilidad.
- Buena postura: Mantener una postura adecuada al sentarse, pararse y levantar objetos.
- Evitar fumar: El tabaquismo puede acelerar la degeneración de los discos intervertebrales.
Prognosis
La espondilosis es una condición crónica que tiende a empeorar con el tiempo. Sin embargo, con un manejo adecuado, muchas personas pueden controlar sus síntomas y llevar una vida activa. El pronóstico varía según la gravedad de la afección y la respuesta al tratamiento. La mayoría de los pacientes experimentan mejoras significativas con terapias no quirúrgicas y cambios en el estilo de vida.
En resumen, la espondilosis es una afección degenerativa de la columna vertebral común en personas mayores. Aunque no se puede curar, el tratamiento adecuado puede aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.
Más Informaciones
Anatomía y Fisiología de la Columna Vertebral
Para entender mejor la espondilosis, es útil conocer la estructura y función de la columna vertebral. La columna está compuesta por 33 vértebras, divididas en cinco regiones: cervical (7 vértebras), torácica (12 vértebras), lumbar (5 vértebras), sacra (5 vértebras fusionadas) y coccígea (4 vértebras fusionadas). Entre cada vértebra hay discos intervertebrales que actúan como amortiguadores, permitiendo flexibilidad y absorbiendo impactos.
Cada disco intervertebral tiene dos partes:
- Núcleo pulposo: Una sustancia gelatinosa en el centro del disco que proporciona elasticidad.
- Anillo fibroso: Una capa exterior más dura que rodea y protege el núcleo pulposo.
Proceso Degenerativo en la Espondilosis
A medida que envejecemos, los discos intervertebrales se deshidratan y pierden su elasticidad. Esto puede causar:
- Disminución de la altura del disco: Lo que provoca un acercamiento entre las vértebras.
- Desgaste del anillo fibroso: Pudiendo llevar a la formación de fisuras o rupturas.
- Formación de osteofitos: Espolones óseos que crecen alrededor de las vértebras para estabilizar la columna vertebral.
Estos cambios estructurales pueden irritar o comprimir los nervios espinales, causando dolor y otros síntomas neurológicos.
Tipos de Espondilosis
La espondilosis puede clasificarse según la región de la columna afectada:
- Espondilosis cervical: Afecta las vértebras del cuello. Es común y puede causar dolor en el cuello, hombros y brazos, además de mareos y dolores de cabeza.
- Espondilosis torácica: Menos común, afecta la región media de la columna. Puede causar dolor en la parte superior y media de la espalda.
- Espondilosis lumbar: Afecta la parte baja de la espalda. Es la forma más común y puede causar dolor en la parte baja de la espalda, glúteos y piernas.
Complicaciones
La espondilosis puede dar lugar a varias complicaciones si no se maneja adecuadamente:
- Radiculopatía: Compresión de las raíces nerviosas que puede causar dolor, entumecimiento, hormigueo y debilidad en las extremidades.
- Mielopatía cervical: Compresión de la médula espinal en el cuello, que puede llevar a problemas graves como pérdida de coordinación, debilidad en las extremidades y problemas con el control de la vejiga e intestinos.
- Estenosis espinal: Estrechamiento del canal espinal que puede ejercer presión sobre la médula espinal y los nervios.
Estrategias Avanzadas de Tratamiento
Además de los tratamientos convencionales mencionados anteriormente, existen varias estrategias avanzadas para manejar la espondilosis:
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Terapia con inyecciones:
- Inyecciones de esteroides epidurales: Pueden reducir la inflamación y aliviar el dolor.
- Bloqueos nerviosos: Inyecciones de anestésicos locales y esteroides alrededor de los nervios afectados para aliviar el dolor.
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Descompresión espinal mínimamente invasiva:
- Técnicas quirúrgicas que implican la eliminación de partes del hueso o del disco intervertebral para liberar la presión sobre los nervios.
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Terapia de tracción espinal:
- Uso de dispositivos mecánicos para estirar suavemente la columna vertebral y aliviar la presión sobre los discos y nervios.
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Estimulación eléctrica transcutánea del nervio (TENS):
- Dispositivos que aplican corriente eléctrica de baja intensidad a través de la piel para aliviar el dolor.
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Plasma rico en plaquetas (PRP) y células madre:
- Tratamientos experimentales que utilizan componentes de la propia sangre del paciente para promover la reparación de los tejidos dañados.
Rehabilitación y Ejercicios
La rehabilitación juega un papel crucial en el manejo de la espondilosis. Un programa de ejercicios bien estructurado puede ayudar a mantener la movilidad y fortalecer los músculos que soportan la columna vertebral. Los ejercicios comunes incluyen:
- Estiramientos: Para mejorar la flexibilidad de los músculos y ligamentos de la espalda.
- Fortalecimiento del núcleo: Ejercicios que fortalecen los músculos abdominales y de la espalda baja.
- Ejercicios aeróbicos de bajo impacto: Como caminar, nadar o andar en bicicleta, que mejoran la condición cardiovascular sin ejercer demasiada presión sobre la columna vertebral.
- Ejercicios de estabilidad y equilibrio: Para mejorar la coordinación y reducir el riesgo de caídas.
Cuidados en el Hogar y Modificaciones de Estilo de Vida
Pequeños cambios en la vida diaria pueden tener un gran impacto en el manejo de la espondilosis:
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Ergonomía adecuada:
- Ajuste de la altura de las sillas y escritorios.
- Uso de sillas con soporte lumbar.
- Monitores de computadora a la altura de los ojos para evitar tensiones en el cuello.
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Técnicas adecuadas para levantar objetos:
- Utilizar las piernas en lugar de la espalda al levantar objetos pesados.
- Evitar levantar objetos con la espalda doblada.
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Descansos regulares:
- Tomar descansos frecuentes para estirarse y moverse, especialmente durante actividades prolongadas en una misma posición.
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Almohadas y colchones adecuados:
- Usar almohadas que mantengan la alineación natural del cuello.
- Un colchón firme que soporte adecuadamente la columna vertebral.
Innovaciones en Investigación
La investigación continúa avanzando en el campo de la espondilosis, con nuevos tratamientos y enfoques en desarrollo:
- Biomateriales: Investigación sobre el uso de materiales biocompatibles para reemplazar o reparar discos intervertebrales dañados.
- Genética y terapia génica: Estudios que buscan entender la predisposición genética a la espondilosis y desarrollar terapias que puedan modificar los genes asociados.
- Inteligencia Artificial y Diagnóstico: Utilización de algoritmos de IA para mejorar la precisión en el diagnóstico y personalización de los tratamientos.
Apoyo Psicológico y Social
Vivir con espondilosis puede ser un desafío, no solo físicamente, sino también emocionalmente. El apoyo psicológico y social puede ser crucial para el bienestar general del paciente:
- Terapia cognitivo-conductual (TCC): Puede ayudar a manejar el dolor crónico y el estrés asociado.
- Grupos de apoyo: Conectar con otras personas que tienen espondilosis puede proporcionar un sentido de comunidad y comprensión.
- Educación del paciente: Conocer más sobre su condición y cómo manejarla puede empoderar a los pacientes y reducir la ansiedad.
Futuro de la Gestión de la Espondilosis
El futuro del manejo de la espondilosis se ve prometedor con el continuo avance de la medicina y la tecnología. La tendencia se dirige hacia tratamientos más personalizados, mínimamente invasivos y efectivos en el manejo del dolor y la mejora de la calidad de vida.
En resumen, la espondilosis es una condición degenerativa de la columna vertebral que afecta a muchas personas a medida que envejecen. Comprender su anatomía, causas, síntomas, y opciones de tratamiento es crucial para manejarla eficazmente. Con un enfoque integral que incluye cambios en el estilo de vida, tratamientos médicos y apoyo psicológico, es posible vivir de manera plena y activa a pesar de esta condición.