¿Es el selfie un trastorno psicológico? Un análisis de sus implicaciones psicológicas y sociales
En los últimos años, el fenómeno del «selfie» se ha expandido de manera impresionante, convirtiéndose en un comportamiento común entre personas de todas las edades y culturas. Los selfies, es decir, autorretratos tomados con cámaras de teléfonos móviles, son compartidos en redes sociales y pueden ser considerados una forma de autoexpresión, una manera de compartir momentos o incluso una forma de interactuar socialmente. Sin embargo, la popularidad de esta práctica ha suscitado debates sobre sus posibles implicaciones psicológicas y sociales. ¿Puede el selfie considerarse un trastorno psicológico? ¿De qué manera afecta a quienes lo practican de forma excesiva?

El auge de la cultura del selfie
La aparición de los smartphones con cámaras frontales de alta calidad y el advenimiento de plataformas sociales como Instagram, Facebook y Snapchat han facilitado la proliferación de los selfies. Desde celebridades hasta personas comunes, la práctica de tomar fotos de uno mismo y compartirlas con otros se ha convertido en una actividad cotidiana. En este contexto, los selfies han trascendido su función original de ser simples autorretratos, adoptando nuevas formas: selfies de grupo, selfies en situaciones extremas, selfies de belleza, selfies para obtener la aprobación de los demás y más.
En principio, tomar un selfie no es perjudicial ni representa un comportamiento anómalo. Sin embargo, cuando la práctica se convierte en una obsesión, puede desencadenar problemas psicológicos relacionados con la autoimagen, la ansiedad social o incluso trastornos más complejos.
La relación entre selfies y trastornos psicológicos
Algunos estudios han empezado a examinar la relación entre el consumo excesivo de selfies y trastornos psicológicos, en especial aquellos relacionados con la autoimagen y el narcisismo. A continuación, exploramos algunos de los trastornos psicológicos más frecuentemente asociados con el hábito de tomar selfies de forma excesiva:
1. Narcisismo y la necesidad de validación externa
El narcisismo es un rasgo de personalidad caracterizado por una preocupación excesiva por uno mismo, una necesidad constante de admiración y una falta de empatía hacia los demás. En el contexto de los selfies, el narcisismo se puede manifestar en el deseo constante de recibir «me gusta» y comentarios positivos en las publicaciones. Las personas con altos niveles de narcisismo suelen utilizar las redes sociales y los selfies como una manera de reforzar su autoestima, buscando la validación externa de su apariencia y logros.
Varios estudios han sugerido que las personas con tendencias narcisistas tienden a compartir más selfies y a preocuparse excesivamente por su imagen en redes sociales. Este comportamiento puede estar vinculado a una búsqueda constante de atención y aprobación, lo que refuerza aún más su necesidad de validación social.
2. Trastornos de la imagen corporal
El concepto de imagen corporal se refiere a cómo una persona percibe su propio cuerpo y cómo se siente al respecto. Los trastornos de la imagen corporal, como la dismorfia corporal, son condiciones en las que una persona tiene una visión distorsionada de su cuerpo, preocupándose excesivamente por aspectos percibidos como defectos. Los selfies, especialmente cuando se editan o se toman en situaciones que resaltan solo ciertos aspectos físicos, pueden alimentar estas preocupaciones.
En la era de los filtros y las ediciones de fotos, las personas tienden a comparar sus selfies con imágenes de otras personas, muchas veces retocadas digitalmente. Esta constante comparación puede llevar a una insatisfacción con la apariencia propia, aumentando el riesgo de desarrollar trastornos como la anorexia, la bulimia o la ortorexia, trastornos alimentarios y de la imagen corporal cada vez más comunes en la sociedad contemporánea.
3. Ansiedad social y autoestima
La ansiedad social es un trastorno psicológico caracterizado por un miedo excesivo a ser juzgado o evaluado negativamente en situaciones sociales. Aunque los selfies pueden parecer una forma de compartir momentos divertidos o interesantes con los demás, en algunas personas pueden desencadenar sentimientos de inseguridad y ansiedad. Si una persona toma selfies repetidamente y los comparte en redes sociales con la esperanza de obtener validación, la falta de reacciones positivas puede llevar a una disminución de la autoestima y aumentar los niveles de ansiedad social.
Por otro lado, quienes dependen de las redes sociales para obtener comentarios positivos pueden experimentar una «montaña rusa emocional», en la que los altibajos de los «me gusta» y los comentarios afectan profundamente su bienestar emocional. Esto puede perpetuar un ciclo de dependencia emocional de la aprobación externa y aumentar el estrés asociado con el uso de estas plataformas.
4. FOMO (Fear of Missing Out) y la insatisfacción con la vida propia
El «FOMO» o miedo a perderse algo es una sensación de ansiedad que surge cuando una persona cree que otros están experimentando cosas interesantes mientras ella se queda atrás. En el caso de los selfies, esta sensación puede estar relacionada con la comparación constante de la propia vida con la vida aparentemente perfecta de los demás, como se muestra en las redes sociales.
Las personas que sufren de FOMO pueden sentir que sus vidas no son tan emocionantes o satisfactorias como las que ven en las publicaciones de otros. Esto puede conducir a una disminución de la satisfacción con la propia vida y aumentar la tendencia a compartir selfies en un intento de igualar lo que consideran el nivel de «excitante» de la vida de otros.
Los selfies como una forma de autoexpresión y conexión social
Aunque el selfie puede tener implicaciones psicológicas negativas cuando se utiliza de manera excesiva o compulsiva, no todos los selfies están asociados con trastornos psicológicos. De hecho, los selfies pueden ser una forma positiva de autoexpresión y conexión social. Para muchas personas, tomarse un selfie es una forma de documentar momentos importantes, compartir experiencias con amigos y familiares o simplemente divertirse.
El uso moderado y consciente de los selfies, especialmente si no está vinculado a la búsqueda de validación externa constante, no debería considerarse un trastorno psicológico. De hecho, la mayoría de las personas que toman selfies lo hacen como parte de un comportamiento normal y saludable en las redes sociales. El problema surge cuando este comportamiento se convierte en una necesidad patológica de recibir aprobación externa y cuando la imagen corporal y la autoestima de una persona dependen de la cantidad de «me gusta» o comentarios que recibe.
¿Es el selfie un trastorno psicológico?
La respuesta no es sencilla. Tomarse un selfie en sí mismo no constituye un trastorno psicológico, pero el comportamiento excesivo y compulsivo asociado con los selfies puede estar relacionado con varios trastornos psicológicos, como el narcisismo, los trastornos de la imagen corporal, la ansiedad social y el FOMO. Además, el uso de selfies como una forma constante de validación externa puede indicar una dependencia emocional de las redes sociales que afecta negativamente la salud mental de una persona.
Es importante tener en cuenta que no todos los individuos que toman selfies de forma regular sufren de trastornos psicológicos. La clave está en el comportamiento subyacente y las motivaciones detrás de la práctica. Si un selfie se convierte en una forma de autoafirmación, de expresión personal positiva y no está impulsado por la necesidad constante de aprobación externa, entonces no hay razón para considerarlo un trastorno.
Conclusión
En última instancia, el fenómeno del selfie es una práctica compleja que tiene tanto aspectos positivos como negativos. Si bien no se puede catalogar automáticamente como un trastorno psicológico, es fundamental ser consciente de las implicaciones que su uso excesivo puede tener en la salud mental de las personas. En lugar de ver los selfies como un trastorno en sí mismo, es más útil examinar cómo se utilizan y qué impacto tienen en la autoestima, la percepción corporal y la salud emocional.
Como sociedad, debemos fomentar un uso equilibrado de las redes sociales, animando a las personas a que se expresen de manera auténtica y saludable, sin depender excesivamente de la validación externa. Solo así podremos mitigar los riesgos asociados con el uso de los selfies y promover un bienestar psicológico más equilibrado en la era digital.