El Trágico Mito del «Tragarse la Lengua»: Realidades Médicas y Mitos Comunes
El término «tragarse la lengua» es un concepto comúnmente malinterpretado, asociado erróneamente con situaciones de pérdida de conciencia, crisis epilépticas o accidentes. La imagen de una persona «tragándose» su lengua al desmayarse o sufrir una convulsión es ampliamente difundida, pero en realidad, este fenómeno no es posible desde el punto de vista anatómico y fisiológico. A continuación, exploraremos qué significa realmente este término, su origen, la ciencia detrás de la anatomía de la lengua, y cómo se debe actuar correctamente ante situaciones de emergencias médicas relacionadas con los trastornos que suelen confundirse con este mito.

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Origen del Mito del «Tragarse la Lengua»
El mito de «tragarse la lengua» ha existido durante siglos y está profundamente arraigado en la cultura popular. Muchos relatos y representaciones mediáticas de personas en situaciones de emergencia, como convulsiones, accidentes o desmayos, incluyen la imagen de una lengua que se desliza hacia la garganta, bloqueando las vías respiratorias. Esto, en la mayoría de los casos, está lejos de la realidad. Este error ha llevado a malentendidos graves, lo que afecta tanto a la percepción del público como a la forma en que algunas personas reaccionan ante emergencias médicas.
Históricamente, la confusión surge del hecho de que cuando una persona experimenta una crisis epiléptica o se desmaya, su cuerpo puede entrar en una serie de movimientos involuntarios, lo que puede hacer que la lengua se mueva hacia atrás, obstruyendo las vías respiratorias. Sin embargo, este movimiento no implica que la lengua haya sido «tragada» de manera literal, sino que se desplaza hacia la parte posterior de la boca, lo que puede poner en riesgo la respiración si no se toman las medidas adecuadas.
¿Por Qué la Lengua No Se Puede «Tragar»?
La anatomía humana proporciona una respuesta clara a este mito. La lengua es un músculo que está firmemente anclado a la parte inferior de la boca, a través de varios músculos y ligamentos. En circunstancias normales, la lengua no puede deslizarse hacia la garganta de manera que cause una obstrucción irreversible, ya que está sostenida en su posición por una serie de estructuras anatómicas. Por ejemplo, el frenillo lingual, que es una pequeña banda de tejido debajo de la lengua, limita el movimiento hacia atrás de la lengua.
En situaciones de convulsión, cuando la persona pierde el control de sus movimientos, es posible que la lengua se desplace hacia la parte posterior de la boca o incluso se muerda, lo que puede generar una sensación de ahogo. Sin embargo, esto no implica que la lengua haya sido tragada, sino que ha cambiado de posición temporalmente y que es necesario actuar para evitar que las vías respiratorias se obstruyan.
Situaciones en las que la Lengua Puede Obstruir las Vías Respiratorias
Aunque la lengua no se puede «tragarse» de forma literal, existen algunas situaciones en las que la lengua puede bloquear las vías respiratorias de manera peligrosa. En particular, las crisis epilépticas y ciertos tipos de desmayos pueden provocar que la lengua se desplace hacia atrás de forma momentánea. Esto es más probable que ocurra si la persona está en una posición en la que la gravedad influye, como cuando se encuentra acostada boca arriba.
Además, cuando una persona se desmaya o pierde el conocimiento, la relajación de los músculos de la garganta puede permitir que la lengua obstruya parcialmente la respiración, dificultando la entrada de aire en los pulmones. Esta obstrucción puede ser peligrosa, pero en estos casos, no se debe pensar que la persona ha «tragado» su lengua, sino que se ha desplazado hacia una posición que bloquea las vías respiratorias.
Cómo Actuar Ante una Crisis Epiléptica o una Persona Desmayada
La idea de «poner algo en la boca» para evitar que la persona se trague la lengua es completamente errónea y puede ser extremadamente peligrosa. A continuación, se describen las pautas recomendadas para manejar una situación en la que una persona esté en riesgo de asfixia debido a una crisis epiléptica, un desmayo o cualquier otra pérdida de conciencia.
1. Mantén la calma y asegúrate de que la persona esté segura: En caso de un episodio epiléptico o pérdida de conciencia, lo primero es asegurarse de que la persona esté en un lugar seguro, lejos de objetos duros o afilados que puedan causarle daño.
2. Coloca a la persona de lado: Si la persona está consciente, haz que se recueste de lado. Si está inconsciente, coloca suavemente su cuerpo de lado para permitir que la saliva y otros fluidos puedan salir de su boca. Esta posición también previene que la lengua se desplace hacia atrás y obstruya las vías respiratorias.
3. No pongas nada en la boca: Una de las creencias más peligrosas es que se debe introducir un objeto, como una cuchara o un dedo, en la boca de la persona para evitar que se «traguen la lengua». Esto es un error grave, ya que puede provocar daños en los dientes o en la boca de la persona, además de un mayor riesgo de asfixia si el objeto es mordido accidentalmente.
4. Observa la duración de la crisis: Si la crisis dura más de cinco minutos, o si la persona tiene una segunda crisis, se debe buscar atención médica de inmediato. Las crisis prolongadas requieren intervención médica urgente.
5. Llama a los servicios de emergencia: Si la persona no recobra la conciencia rápidamente o si hay señales de dificultad para respirar, es crucial contactar a los servicios de emergencia. En estos casos, se debe describir la situación con detalle para que los profesionales puedan tomar las medidas adecuadas.
¿Por Qué se Asocia la Lengua con las Convulsiones?
La confusión entre las convulsiones y el mito del «tragarse la lengua» radica en la naturaleza de las crisis epilépticas. Durante una crisis tónica-clónica, por ejemplo, los músculos de todo el cuerpo se contraen violentamente. Esto incluye los músculos de la mandíbula y de la lengua, que pueden provocar que la persona muerda su propia lengua. Este acto puede causar un daño en el tejido de la lengua, pero no la «traga».
Además, los movimientos involuntarios de la lengua durante una crisis pueden hacer que parezca que está bloqueando la vía aérea, lo que contribuye a la idea errónea de que la lengua se ha «tragado». No obstante, en realidad, la lengua puede desplazarse hacia atrás de forma temporal, pero rara vez se convierte en un peligro grave para la respiración si la persona es colocada correctamente en una posición de seguridad.
Prevención y Educación: Evitar Malentendidos
Es crucial educar al público sobre el mito del «tragarse la lengua» y corregir la noción errónea de que esta acción puede ocurrir de manera literal. Para las personas que padecen epilepsia o trastornos que puedan generar convulsiones, contar con un plan de acción claro puede ayudar a prevenir lesiones adicionales y brindar tranquilidad a los familiares y cuidadores.
Por ejemplo, muchas organizaciones de salud recomiendan que las personas con epilepsia usen identificaciones médicas y que los amigos y familiares reciban capacitación en primeros auxilios. La capacitación adecuada puede salvar vidas al garantizar que las personas actúen rápidamente y con confianza en situaciones de emergencia.
Conclusión
El mito de «tragarse la lengua» ha existido durante mucho tiempo, alimentado por malentendidos y representaciones inexactas en los medios. Desde el punto de vista anatómico, este fenómeno no es posible, ya que la lengua está firmemente sujeta en la boca y no puede deslizarse hacia la garganta de manera que cause una obstrucción irreversible. Sin embargo, durante las crisis epilépticas o los desmayos, la lengua puede moverse hacia atrás, lo que puede dificultar la respiración. Ante estas situaciones, es importante actuar con calma, colocar a la persona de lado y no intentar introducir objetos en su boca. La educación y la información precisa son esenciales para evitar que mitos peligrosos perpetúen prácticas equivocadas y potencialmente dañinas.