El Concepto de Lengua en el Estudio Lingüístico: Definición, Propiedades y Funciones
La lengua es uno de los elementos más fundamentales en la vida humana, tanto a nivel individual como colectivo. No solo es una herramienta de comunicación, sino también un reflejo de la identidad cultural, social y psicológica de los individuos y grupos humanos. A lo largo de la historia, la lengua ha sido objeto de estudio por parte de múltiples disciplinas, como la lingüística, la antropología, la filosofía y la sociología, entre otras. El concepto de lengua, sin embargo, ha evolucionado con el tiempo y varía dependiendo del enfoque teórico adoptado.
En este artículo, exploraremos el concepto de lengua desde una perspectiva lingüística, abordando su definición, sus propiedades fundamentales y sus principales funciones. Asimismo, se analizará cómo la lengua se relaciona con la cultura y la sociedad, destacando su papel esencial en la construcción de significados, la transmisión de conocimiento y la configuración de las interacciones humanas.

Definición de Lengua
En términos generales, la lengua puede definirse como un sistema de signos orales y/o escritos utilizados por los seres humanos para comunicarse entre sí. Este sistema está compuesto por una serie de elementos lingüísticos (fonemas, morfemas, sintagmas, oraciones, etc.) que se organizan según reglas gramaticales y convenciones sociales. La lengua no es simplemente un conjunto de palabras; es un instrumento dinámico y complejo que permite la transmisión de pensamientos, ideas y emociones.
Desde una perspectiva más formal, los lingüistas han propuesto diversas definiciones de lengua. Ferdinand de Saussure, uno de los padres fundadores de la lingüística moderna, define la lengua (o «lenguaje» en su término técnico) como un sistema de signos en el cual cada signo es una relación entre un «significante» (la forma del signo, es decir, el sonido o la palabra escrita) y un «significado» (el concepto o idea que el signo representa). Esta concepción estructuralista destaca la interdependencia de los signos dentro del sistema lingüístico.
Por otro lado, el lingüista Noam Chomsky, conocido por su teoría de la gramática generativa, introduce una visión más cognitiva de la lengua. Según Chomsky, la lengua es una facultad innata de la mente humana, es decir, una capacidad biológica que permite a los seres humanos adquirir y utilizar un lenguaje, lo que lleva a la teoría del «innatismo lingüístico». Según esta concepción, el lenguaje es una habilidad inherente a la naturaleza humana, que se activa a través de la exposición a un entorno lingüístico durante los primeros años de vida.
Propiedades de la Lengua
La lengua presenta una serie de propiedades fundamentales que la hacen única y esencial para la interacción humana. A continuación, se describen algunas de las principales características de la lengua:
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Arbitrariedad: Una de las características más destacadas de la lengua es su arbitrariedad. Esto significa que no existe una relación natural o intrínseca entre los sonidos (o signos gráficos) que componen una palabra y el significado que dicha palabra representa. Por ejemplo, no hay ninguna razón lógica por la cual la palabra «perro» debe usarse para referirse al animal que conocemos como tal. Este hecho fue destacado por Saussure, quien argumentó que el vínculo entre el significante y el significado es puramente convencional y depende del acuerdo social.
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Desplazamiento: La lengua permite hablar de cosas que no están presentes en el momento de la comunicación. Es decir, podemos referirnos a situaciones pasadas, futuras o hipotéticas, así como a conceptos abstractos que no tienen una existencia inmediata o física. Esta propiedad de «desplazamiento» hace que la lengua sea un medio de comunicación infinitamente flexible, capaz de transmitir ideas complejas y no sólo información inmediata.
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Productividad: La lengua es un sistema productivo, lo que significa que a partir de un número limitado de unidades lingüísticas (fonemas, morfemas), es posible generar un número infinito de combinaciones y frases. Este fenómeno, también conocido como «creatividad lingüística», permite a los hablantes crear oraciones nuevas y originales que nunca antes han sido escuchadas o formuladas.
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Dualidad: La lengua presenta una estructura doble, en la cual los sonidos (o signos gráficos) son unidades mínimas que no tienen significado por sí mismas, pero que se combinan para formar unidades significativas, como las palabras y las frases. Por ejemplo, los fonemas /p/, /a/, /l/, /a/ no tienen un significado por separado, pero al combinarse forman la palabra «pala», que sí tiene un significado.
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Prevaricación: La lengua permite la expresión de enunciados falsos o imaginarios, es decir, la capacidad de mentir, inventar historias o crear ficción. Esto es fundamental en la literatura, el arte y la creatividad humana, ya que la lengua no se limita a transmitir hechos objetivos, sino que también permite la construcción de mundos ficticios o hipotéticos.
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Reflexividad: La lengua tiene la capacidad de reflexionar sobre sí misma. Los seres humanos pueden utilizar el lenguaje para hablar sobre el propio lenguaje, analizarlo y discutir sus propiedades. Esta capacidad es única entre los seres vivos y es crucial para el desarrollo de la ciencia, la filosofía y la metacognición.
Funciones de la Lengua
La lengua cumple una variedad de funciones en la vida humana, y su uso no se limita únicamente a la comunicación de información. Según el lingüista Roman Jakobson, la lengua tiene seis funciones principales:
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Función referencial: Es la función más básica de la lengua, y se refiere a la capacidad de la lengua para describir y transmitir información sobre el mundo. Cuando decimos «El cielo es azul», estamos utilizando la lengua para hacer una afirmación sobre una característica del mundo.
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Función expresiva: Esta función está relacionada con la expresión de los pensamientos, sentimientos y emociones del hablante. Se utiliza para manifestar actitudes, deseos, emociones, o reacciones personales ante una situación. Un ejemplo de esto es cuando alguien dice «¡Qué felicidad verte!» para expresar su emoción.
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Función conativa o apelativa: La función conativa se refiere a la capacidad de la lengua para influir en el comportamiento del receptor. Está presente en las órdenes, peticiones, consejos o sugerencias. Un ejemplo típico sería «Cierra la puerta, por favor.»
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Función metalingüística: Como se mencionó anteriormente, esta función se refiere al uso del lenguaje para hablar sobre el propio lenguaje. Por ejemplo, cuando alguien pregunta «¿Qué significa ‘lexicón’?», se está utilizando la lengua de manera metalingüística.
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Función fatica: La función fatica se refiere a la función de la lengua que se utiliza para abrir, mantener o cerrar una comunicación. Esta función no se centra en transmitir contenido significativo, sino en establecer o verificar el contacto entre los interlocutores. Ejemplos de esto son saludos, despedidas o preguntas como «¿Me escuchas?».
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Función poética: La función poética pone énfasis en la forma del mensaje en lugar de su contenido. Se encuentra en los textos literarios, la poesía, la publicidad y en cualquier comunicación donde la estética del lenguaje sea relevante. Un ejemplo sería un verso como «En el silencio de la noche, el viento susurra.»
La Lengua y la Cultura
La lengua no solo es un sistema de comunicación, sino que también es un vehículo de la cultura. A través de la lengua, las personas transmiten sus tradiciones, valores, creencias y conocimientos. La lengua es un reflejo de la visión del mundo de una comunidad, y cada lengua tiene su propia manera de categorizar y organizar la experiencia humana. Las diferencias lingüísticas entre las culturas pueden influir en la forma en que los individuos perciben la realidad.
Por ejemplo, algunas lenguas indígenas de América tienen numerosas palabras para describir diferentes tipos de nieve, lo que refleja la importancia que este fenómeno tiene en la vida diaria de estas comunidades. En contraste, otras lenguas carecen de estos matices, lo que puede influir en cómo los hablantes de esas lenguas perciben la nieve.
Conclusión
La lengua es un fenómeno complejo y multifacético que juega un papel fundamental en la vida de los seres humanos. Es mucho más que un simple sistema de signos; es un medio de comunicación, una herramienta para la construcción del conocimiento y un reflejo de las culturas y las identidades. A través de su estudio, los lingüistas han desvelado algunas de sus propiedades más fundamentales, como su arbitrariedad, productividad y capacidad para crear significados. Además, la lengua cumple diversas funciones que van más allá de la simple transmisión de información, y se convierte en un vehículo de expresión personal, persuasión, creación artística y reflexión filosófica. Por todo ello, la lengua sigue siendo uno de los aspectos más fascinantes y esenciales de la experiencia humana.