Los Tres Dimensiones del Destino y el Decreto Divino
El concepto del destino y el decreto divino, conocido en árabe como qadā (قضاء) y qadar (قدر), es un tema profundamente arraigado en la filosofía y teología islámica. Ambos términos, aunque estrechamente relacionados, abarcan diferentes aspectos del plan divino y la predestinación. A lo largo de la historia, los eruditos han debatido y discutido estos conceptos, desentrañando su complejidad y su influencia en la vida de los seres humanos. Este artículo pretende explorar las tres dimensiones esenciales del destino y el decreto divino en el contexto islámico: qadā (el decreto absoluto), qadar (la predestinación de los eventos) y el libre albedrío humano en relación con ambos.
1. Qadā (قضاء): El Decreto Absoluto de Allah
El término qadā se refiere al decreto inmutable de Allah, el creador omnipotente. Desde la perspectiva islámica, Allah, siendo todopoderoso y omnisciente, ha decretado todo lo que ha sucedido y todo lo que sucederá en el universo. Este decreto es absoluto y no cambia con el paso del tiempo o los acontecimientos.

a) La Infalibilidad del Decreto
En el Islam, se cree que el decreto divino es perfecto, sabio e infalible. Como señala el Corán, Allah tiene el conocimiento completo de todas las cosas, ya sea pasado, presente o futuro:
«Y con Él están las llaves de lo oculto, que nadie más conoce excepto Él. Y sabe lo que hay en la tierra y en el mar. No cae una hoja sino que Él lo sabe…» (Corán 6:59).
Este verso subraya la inmensidad del conocimiento de Allah y su poder sobre todas las cosas. Así, el concepto de qadā refleja el decreto omnisciente de Dios, que abarca desde los grandes eventos cósmicos hasta los detalles más insignificantes de la vida.
b) La Relación entre Qadā y la Justicia Divina
Un aspecto crucial del qadā es que, aunque todo está predeterminado por el decreto divino, esto no implica injusticia. En la teología islámica, el decreto de Allah siempre es justo y no contradice la libertad humana de elegir. Allah no decreta la maldad o la injusticia sin razón. Todo lo que Allah ha decretado tiene un propósito y es parte de un plan divino más grande que, aunque a veces incomprensible para la mente humana, está basado en sabiduría infinita.
2. Qadar (قدر): La Predestinación de los Acontecimientos
El segundo término, qadar, se refiere a la medida y planificación específica de cada acontecimiento que sucede en el universo. Mientras que el qadā es el decreto general y absoluto, qadar detalla cómo y cuándo cada aspecto de ese decreto se manifiesta en el tiempo y el espacio.
a) La Medida de los Acontecimientos
El qadar está relacionado con el concepto de medida. Cada acontecimiento tiene una «medida» específica predeterminada por Allah, desde la duración de la vida de una persona hasta la cantidad de sustento que recibirá, e incluso los eventos aparentemente aleatorios de la vida diaria:
«Ciertamente, todo lo hemos creado con una medida predeterminada» (Corán 54:49).
Este verso expresa que nada en el universo es arbitrario o carece de propósito. Todo, desde los grandes movimientos planetarios hasta los detalles más diminutos de la vida cotidiana, ha sido predestinado con exactitud.
b) La Predestinación y la Responsabilidad Humana
El qadar no niega la responsabilidad del ser humano. Aunque Allah ha predeterminado todo lo que sucederá, los seres humanos aún tienen la capacidad de elegir dentro del marco de lo que Allah ha decretado. Esta relación entre el qadar y la agencia humana es uno de los aspectos más profundos y debatidos del Islam.
La teología islámica enseña que los humanos son responsables de sus acciones, aunque esas acciones ya hayan sido conocidas y decretadas por Allah. En palabras de un conocido hadiz del Profeta Muhammad (la paz sea con él):
«No hay entre vosotros nadie cuyo lugar no esté escrito, ya sea en el Paraíso o en el Infierno.» Los compañeros preguntaron: «Oh Mensajero de Allah, ¿debemos entonces depender de lo que ha sido escrito y no hacer obras?» A lo que el Profeta respondió: «Obrad, porque cada uno encontrará fácil aquello para lo que fue creado…» (Sahih al-Bukhari y Sahih Muslim).
Esto demuestra que, aunque Allah tiene conocimiento absoluto de lo que cada individuo hará, las personas son responsables de sus elecciones y deben esforzarse por hacer el bien.
3. El Libre Albedrío y la Relación con el Decret Divino
Un aspecto esencial del debate sobre el destino y el decreto divino es el papel del libre albedrío. La pregunta que muchos se hacen es: ¿Cómo puede existir el libre albedrío si todo está predestinado? El Islam aborda esta cuestión subrayando la naturaleza dual del decreto divino y la agencia humana.
a) La Aparente Paradoja del Libre Albedrío
Desde un punto de vista teológico, el libre albedrío y la predestinación no se contradicen, aunque pueden parecerlo. Los seres humanos son libres para tomar decisiones, pero esas decisiones ya han sido conocidas por Allah desde el principio de los tiempos. Esto no significa que Allah obligue a las personas a actuar de cierta manera, sino que su conocimiento y decreto abarcan todas las elecciones posibles.
El Corán afirma:
«Y di: La verdad proviene de vuestro Señor. Que crea quien quiera y que rechace quien quiera…» (Corán 18:29).
Este verso subraya la capacidad de elección que tienen las personas, sin negar la supremacía del conocimiento y el decreto divino. Así, el libre albedrío se ejerce dentro del marco del qadā y el qadar, lo que permite a los humanos ser responsables de sus acciones mientras confían en la voluntad y la sabiduría de Allah.
b) La Confianza en el Decreto Divino
Una de las enseñanzas clave del Islam es que los creyentes deben confiar completamente en el decreto de Allah, tanto en los momentos de felicidad como en los de dificultad. Este concepto se conoce como tawakkul, la confianza total en Allah, sabiendo que todo lo que sucede, ya sea bueno o malo, está dentro del plan divino y tiene un propósito superior, incluso si no siempre es evidente para los humanos.
El Profeta Muhammad (la paz sea con él) enseñó la importancia de aceptar el decreto divino con humildad y paciencia:
«Qué maravillosa es la situación del creyente, ya que todo lo que le sucede es para su bien. Si algo bueno le ocurre, él lo agradece, y eso es bueno para él. Y si algo malo le ocurre, él tiene paciencia, y eso es bueno para él» (Sahih Muslim).
Esta actitud de aceptación y paciencia refleja una profunda comprensión del papel del destino en la vida del creyente.
Conclusión
Los conceptos de qadā y qadar en el Islam abarcan la complejidad del decreto divino y la predestinación. Estos términos, aunque a menudo mal comprendidos, destacan la perfección y el conocimiento absoluto de Allah sobre todo lo que sucede en el universo. A pesar de la predestinación, el ser humano tiene un papel activo y es responsable de sus elecciones dentro de los límites del decreto divino. El libre albedrío, el conocimiento divino y el decreto se entrelazan de manera compleja, guiando al creyente hacia una vida de responsabilidad, fe y confianza en el plan divino.
El entendimiento de estas dimensiones del destino y el decreto puede ofrecer consuelo y orientación en momentos de adversidad, recordando a los creyentes que todo lo que sucede es parte de un plan mayor, orquestado por un Creador sabio y misericordioso.