Las deformaciones cognitivas son distorsiones en la manera en que las personas perciben la realidad que las rodea. Estas distorsiones pueden influir en la forma en que procesan la información, interpretan las situaciones y toman decisiones. Son un fenómeno común en la psicología y la psicoterapia, ya que pueden afectar significativamente el bienestar emocional y la salud mental de un individuo.
El concepto de deformaciones cognitivas se origina en la terapia cognitivo-conductual (TCC), una forma de psicoterapia que se enfoca en identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento poco saludables. Las deformaciones cognitivas son consideradas errores sistemáticos en el pensamiento, y su comprensión es fundamental para la práctica clínica y el desarrollo personal.

Las causas de las deformaciones cognitivas pueden variar y suelen estar relacionadas con la experiencia de vida, las creencias subyacentes y los procesos mentales individuales. Algunas de las causas comunes incluyen:
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Experiencias pasadas: Las vivencias pasadas pueden influir en la forma en que una persona percibe y procesa la información en el presente. Por ejemplo, experiencias traumáticas pueden llevar a la adopción de patrones de pensamiento negativos o catastrofistas.
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Creencias irracionales: Las creencias arraigadas e irracionales pueden distorsionar la percepción de la realidad. Por ejemplo, creer que uno siempre debe ser perfecto puede llevar a la autocrítica excesiva y a la percepción distorsionada de los eventos.
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Modelos de crianza: El entorno familiar y los modelos de crianza pueden influir en el desarrollo de patrones de pensamiento disfuncionales. Por ejemplo, un ambiente en el que se promueve el perfeccionismo puede contribuir al desarrollo de expectativas poco realistas.
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Factores culturales y sociales: Las normas culturales y sociales pueden influir en la forma en que las personas perciben y evalúan la realidad. Por ejemplo, en una cultura que valora el éxito material, las personas pueden sentirse inadecuadas si no cumplen con ciertos estándares de éxito.
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Procesos cognitivos automáticos: Los procesos mentales automáticos pueden dar lugar a distorsiones cognitivas sin que la persona sea consciente de ello. Estos procesos automáticos pueden incluir el filtrado selectivo de la información o la generalización excesiva.
Las deformaciones cognitivas pueden manifestarse de diversas formas y pueden afectar diferentes aspectos del pensamiento y la percepción. Algunas de las deformaciones cognitivas más comunes incluyen:
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Pensamiento catastrófico: Esta distorsión implica anticipar lo peor en todas las situaciones, incluso cuando no hay evidencia para respaldar tales expectativas. Las personas que experimentan pensamiento catastrófico tienden a magnificar los aspectos negativos de una situación y subestimar su capacidad para hacerle frente.
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Filtrado mental: Esta deformación implica centrarse únicamente en los aspectos negativos de una situación mientras se ignoran los aspectos positivos. Las personas que filtran mentalmente tienden a descartar información que contradice sus creencias negativas, lo que refuerza su visión pesimista de la realidad.
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Abstracción selectiva: Esta distorsión implica centrarse únicamente en los detalles negativos de una situación mientras se ignora el panorama general. Las personas que utilizan la abstracción selectiva tienden a exagerar los aspectos negativos de una situación y a minimizar los aspectos positivos.
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Personalización: Esta deformación implica atribuir de manera excesiva la responsabilidad personal por eventos externos o situaciones fuera del control de la persona. Las personas que experimentan personalización tienden a culparse a sí mismas por todo, incluso cuando no son responsables de la situación.
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Polarización: Esta distorsión implica ver las situaciones en términos extremos, como todo o nada, bueno o malo, sin reconocer los matices intermedios. Las personas que experimentan polarización tienden a tener dificultades para ver la complejidad de las situaciones y tienden a pensar en términos absolutos.
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Razonamiento emocional: Esta deformación implica tomar decisiones basadas únicamente en las emociones, sin considerar la evidencia o el razonamiento lógico. Las personas que utilizan el razonamiento emocional tienden a confiar en sus sentimientos sin cuestionar su validez.
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Catastrofización: Esta distorsión implica anticipar y exagerar las consecuencias negativas de un evento futuro, sin tener en cuenta la probabilidad real de que ocurra. Las personas que catastrofizan tienden a imaginar escenarios catastróficos y a preocuparse excesivamente por el futuro.
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Etiquetado: Esta deformación implica atribuir etiquetas negativas a uno mismo o a los demás en lugar de reconocer la complejidad de las personas y las situaciones. Las personas que utilizan el etiquetado tienden a generalizar un único aspecto negativo y a aplicar etiquetas despectivas.
Es importante señalar que las deformaciones cognitivas no son inherentemente negativas, ya que todos los seres humanos experimentan cierto grado de distorsión en su pensamiento en algún momento u otro. Sin embargo, cuando estas distorsiones son persistentes, excesivas o interfieren con el funcionamiento diario, pueden ser indicativas de problemas de salud mental que requieren atención profesional. La terapia cognitivo-conductual y otras formas de intervención psicológica pueden ayudar a las personas a identificar y cambiar patrones de pensamiento poco saludables para promover un mayor bienestar emocional y una mejor calidad de vida.
Más Informaciones
Por supuesto, profundicemos un poco más en cada una de las deformaciones cognitivas mencionadas y exploremos ejemplos adicionales y cómo pueden afectar el pensamiento y el comportamiento de las personas:
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Pensamiento catastrófico: Esta distorsión implica anticipar lo peor en todas las situaciones, incluso cuando no hay evidencia para respaldar tales expectativas. Por ejemplo, una persona que experimenta pensamiento catastrófico podría temer volar en avión porque está convencida de que el avión se estrellará, a pesar de que las estadísticas muestran que volar es una de las formas más seguras de viajar.
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Filtrado mental: Esta deformación implica centrarse únicamente en los aspectos negativos de una situación mientras se ignoran los aspectos positivos. Por ejemplo, una persona que obtiene una calificación baja en un examen podría pasar por alto el hecho de que logró entender la mayoría de los conceptos y se concentraría únicamente en la pregunta que respondió incorrectamente.
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Abstracción selectiva: Esta distorsión implica centrarse únicamente en los detalles negativos de una situación mientras se ignora el panorama general. Por ejemplo, una persona que recibe una crítica constructiva en el trabajo podría obsesionarse con un comentario negativo en lugar de reconocer los elogios y las sugerencias positivas recibidas.
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Personalización: Esta deformación implica atribuir de manera excesiva la responsabilidad personal por eventos externos o situaciones fuera del control de la persona. Por ejemplo, una persona que es despedida de su trabajo podría culparse a sí misma y creer que fue despedida porque no es lo suficientemente competente, ignorando factores externos como recortes presupuestarios o cambios en la dirección de la empresa.
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Polarización: Esta distorsión implica ver las situaciones en términos extremos, como todo o nada, bueno o malo, sin reconocer los matices intermedios. Por ejemplo, una persona que está intentando perder peso podría ver una pequeña indulgencia como una «falla total» en su dieta y abandonar por completo sus esfuerzos saludables.
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Razonamiento emocional: Esta deformación implica tomar decisiones basadas únicamente en las emociones, sin considerar la evidencia o el razonamiento lógico. Por ejemplo, una persona podría decidir no postularse para un trabajo que le interesa simplemente porque siente ansiedad por la posibilidad de ser rechazada, sin considerar sus habilidades y experiencia relevantes.
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Catastrofización: Esta distorsión implica anticipar y exagerar las consecuencias negativas de un evento futuro, sin tener en cuenta la probabilidad real de que ocurra. Por ejemplo, una persona que tiene una cita médica programada podría preocuparse de manera excesiva y convencerse de que el médico encontrará una enfermedad grave, a pesar de no tener síntomas preocupantes.
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Etiquetado: Esta deformación implica atribuir etiquetas negativas a uno mismo o a los demás en lugar de reconocer la complejidad de las personas y las situaciones. Por ejemplo, una persona que comete un error en el trabajo podría etiquetarse a sí misma como «incompetente» en lugar de reconocer que todos cometen errores de vez en cuando y que este error en particular no define su valía como profesional.
Estas deformaciones cognitivas pueden tener un impacto significativo en la salud mental y el bienestar emocional de una persona. Pueden contribuir a problemas como la ansiedad, la depresión, la baja autoestima, la falta de motivación y la evitación de situaciones desafiantes. Reconocer y desafiar estas distorsiones es un paso importante hacia la construcción de pensamientos más realistas y saludables, lo que puede mejorar la calidad de vida y las relaciones interpersonales.