Cómo cuidar a un niño con resfriado y gastroenteritis: Guía completa para padres
Cuando un niño se enfrenta a un resfriado o a una gastroenteritis, es natural que los padres se sientan preocupados. Ambos trastornos son comunes en la infancia, especialmente durante los cambios de estación, y pueden generar malestar tanto en los pequeños como en los adultos responsables de su cuidado. Sin embargo, con los cuidados adecuados, la mayoría de los niños se recuperan rápidamente sin complicaciones graves. Este artículo detalla las mejores formas de cuidar a un niño afectado por resfriado común y gastroenteritis, proporcionando orientación clara y consejos prácticos para aliviar sus síntomas.

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1. Reconociendo los síntomas
Antes de comenzar a tratar cualquier enfermedad, es esencial reconocer sus síntomas. Aunque el resfriado y la gastroenteritis comparten algunas características comunes, son dos afecciones diferentes que requieren tratamientos distintos.
Síntomas del resfriado común:
- Congestión nasal o mocos.
- Estornudos frecuentes.
- Tos seca o productiva.
- Dolor de garganta leve.
- Fatiga o somnolencia.
- Leveña fiebre, generalmente por debajo de los 38°C.
- Pérdida temporal del apetito.
Síntomas de la gastroenteritis (conocida también como «nauseas o vómitos de estómago»):
- Diarrea líquida.
- Náuseas y vómitos.
- Dolor abdominal y cólicos.
- Fiebre moderada.
- Pérdida de apetito.
- Deshidratación (síntomas como boca seca, orina oscura o disminución de la cantidad de orina).
Ambas afecciones requieren que se preste atención al bienestar general del niño, pero los tratamientos serán distintos. El resfriado se limita más a las vías respiratorias superiores, mientras que la gastroenteritis afecta el sistema digestivo.
2. Cuidado general para el resfriado
El resfriado común es generalmente leve y se resuelve por sí mismo en una semana o menos. Aun así, es fundamental proporcionar un ambiente cómodo para el niño y reducir sus síntomas. Aquí algunos consejos prácticos:
Hidratación constante
Es esencial mantener al niño bien hidratado para ayudar a que su sistema inmune funcione correctamente y a prevenir la deshidratación debido a la fiebre o la pérdida de líquidos por los mocos. Ofrécele agua, jugos naturales sin azúcar añadida, o caldos suaves. Evita las bebidas azucaradas, ya que pueden empeorar la congestión.
Aliviar la congestión nasal
Los niños pequeños, en particular, tienen dificultades para respirar por la nariz cuando están congestionados. Usar un humidificador en su habitación puede ayudar a mantener las vías respiratorias húmedas, lo que facilita la respiración. También puedes utilizar soluciones salinas en spray para limpiar los conductos nasales, especialmente antes de dormir, para que el niño pueda descansar mejor.
Reposo adecuado
El descanso es uno de los pilares fundamentales para la recuperación del resfriado. Asegúrate de que el niño descanse lo suficiente y evite actividades físicas intensas durante el periodo en que se sienta mal. El descanso permitirá que su sistema inmune trabaje de manera más eficiente para combatir el virus.
Control de la fiebre
Si el niño tiene fiebre (mayor de 38°C), puedes administrarle un antipirético adecuado para su edad, como paracetamol o ibuprofeno, siempre bajo la supervisión de un médico. Evita usar aspirina en niños debido al riesgo de síndrome de Reye, una condición rara pero grave. Asegúrate de no abrigar al niño demasiado, ya que el exceso de ropa puede empeorar la fiebre.
Evitar la exposición a más virus
Dado que el resfriado común es viral, es importante que el niño se mantenga alejado de otros niños hasta que haya mejorado, para evitar la propagación del virus. Mantén su espacio de descanso limpio y asegúrate de que se lave las manos con frecuencia.
3. Cuidado general para la gastroenteritis
La gastroenteritis en los niños, comúnmente causada por virus como el rotavirus o el norovirus, puede ser más difícil de manejar debido al riesgo de deshidratación. A continuación, te damos algunas recomendaciones para su cuidado:
Hidratación continua y solución de rehidratación oral
La deshidratación es la mayor preocupación cuando un niño sufre de gastroenteritis. Los vómitos y la diarrea pueden hacer que pierdan rápidamente líquidos y electrolitos. En estos casos, es fundamental ofrecerle soluciones de rehidratación oral (SRO), que contienen sales y azúcares en proporciones específicas para reponer los líquidos y electrolitos perdidos.
Ofrécele sorbos pequeños y frecuentes, ya que beber grandes cantidades de líquido de una sola vez puede desencadenar más vómitos. Si el niño se niega a beber la SRO, prueba con agua o caldos claros.
Reintroducción gradual de alimentos
Después de las primeras 24 horas, cuando el niño ya no tenga vómitos, puedes comenzar a reintroducir alimentos suaves y fáciles de digerir. Los alimentos recomendados incluyen el arroz blanco, las sopas claras, las galletas saladas, el puré de manzana y el plátano. Evita los alimentos grasos, picantes o lácteos, ya que pueden empeorar los síntomas.
Evitar medicamentos anti-diarreicos sin prescripción médica
En la mayoría de los casos de gastroenteritis viral, los medicamentos para detener la diarrea no son recomendados sin la orientación de un médico. La diarrea es una forma en que el cuerpo elimina el virus o bacteria, por lo que bloquearla sin consejo médico puede prolongar la enfermedad.
Atención a los signos de deshidratación
Es vital estar atento a los signos de deshidratación en el niño. Los síntomas incluyen:
- Boca seca.
- Poca o nula orina.
- Ojos hundidos.
- Lagrimeo reducido.
- Irritabilidad.
- Fatiga excesiva.
Si observas estos signos, es importante que consultes a un médico para evaluar el estado del niño y, en algunos casos, considerar la administración de líquidos intravenosos.
Control de la fiebre
En algunos casos, la gastroenteritis también viene acompañada de fiebre. Al igual que con el resfriado, la fiebre puede controlarse con medicamentos antipiréticos adecuados a la edad del niño. Sin embargo, si la fiebre es persistente o muy alta, es crucial consultar a un profesional de salud.
4. Cuándo consultar a un médico
Aunque tanto el resfriado como la gastroenteritis suelen ser afecciones benignas que mejoran con el tiempo, hay ciertos signos que indican la necesidad de atención médica inmediata:
- Fiebre alta persistente (mayor de 39°C) que no baja con medicación.
- Signos de deshidratación graves (menos orina, boca muy seca, piel arrugada).
- Vómitos persistentes o incapacidad para retener líquidos.
- Dolor abdominal severo o persistente.
- Sangre en las heces o vómitos.
- Letargo o dificultad para despertar al niño.
Si alguno de estos síntomas se presenta, no dudes en contactar con un pediatra.
5. Prevención futura
Prevenir el resfriado y la gastroenteritis en los niños puede ser difícil, pero algunos hábitos pueden reducir la probabilidad de que estas afecciones ocurran con frecuencia:
- Higiene de manos: Enséñales a los niños la importancia de lavarse las manos con regularidad, especialmente antes de comer y después de ir al baño.
- Vacunas: Las vacunas contra el rotavirus son una medida preventiva eficaz para reducir la probabilidad de gastroenteritis en los niños más pequeños.
- Evitar el contacto con personas enfermas: Si un niño está en contacto con otras personas con resfriados o diarreas, el riesgo de contraerlos aumenta.
Conclusión
Cuidar de un niño con resfriado o gastroenteritis puede ser una experiencia desafiante para los padres, pero con una atención adecuada, los niños generalmente se recuperan sin complicaciones serias. El enfoque principal debe ser mantener al niño hidratado, ofrecerle confort y estar atentos a los signos de complicaciones. Si se presentan problemas graves, como deshidratación o fiebre alta persistente, la consulta con un pediatra es esencial. Con estos cuidados y precauciones, se puede asegurar una recuperación rápida y sin riesgos para el pequeño.