El concepto de que el ser humano pueda tener más de un «cuerpo» ha sido objeto de discusión y especulación a lo largo de la historia, en diversas culturas y disciplinas. Desde un punto de vista estrictamente físico y científico, el ser humano tiene un solo cuerpo material, compuesto por células, tejidos y órganos que funcionan en conjunto para mantener la vida. Sin embargo, en otras áreas como la filosofía, la espiritualidad y las tradiciones esotéricas, se postula que el ser humano no solo tiene un cuerpo físico, sino también cuerpos sutiles o energéticos que corresponden a diferentes aspectos de la existencia.
A continuación, exploraremos estas nociones desde diferentes perspectivas: la científica, la filosófica y la espiritual.

El cuerpo físico: la visión científica
En la ciencia moderna, el cuerpo humano es considerado como una unidad biológica compuesta por distintos sistemas interconectados, como el sistema circulatorio, el sistema nervioso, el sistema digestivo, entre otros. Todos estos sistemas están formados por células especializadas que cumplen funciones específicas para mantener el organismo en equilibrio.
Desde esta perspectiva, el ser humano tiene un solo cuerpo que está sujeto a las leyes de la física y la biología. Este cuerpo se desarrolla, envejece y finalmente muere. Las capacidades del cuerpo físico están limitadas por factores como la genética, el ambiente y el estilo de vida. No obstante, el cuerpo físico no es visto como la totalidad del ser humano, ya que la mente, las emociones y la conciencia son factores clave que también definen a la persona, aunque desde el punto de vista materialista, todos estos aspectos emergen del cerebro y sus funciones.
El cuerpo en la filosofía: la dualidad mente-cuerpo
A lo largo de la historia de la filosofía, ha habido numerosas teorías sobre la relación entre el cuerpo y la mente. Una de las más influyentes es la propuesta por René Descartes, quien argumentó en el siglo XVII que el ser humano está compuesto por dos sustancias distintas: la res cogitans (la mente o alma) y la res extensa (el cuerpo material). Esta teoría, conocida como dualismo cartesiano, sostiene que aunque la mente y el cuerpo interactúan, son entidades separadas. En este sentido, podría decirse que el ser humano tiene un «cuerpo mental» o una esencia no física que coexiste con el cuerpo físico.
Otras corrientes filosóficas, como el materialismo, rechazan esta división y argumentan que la mente es simplemente una función del cerebro, no una entidad separada. Para los materialistas, no hay más de un cuerpo en el ser humano, ya que todo lo que experimentamos como conciencia o pensamiento tiene una base física.
El cuerpo en la espiritualidad: el enfoque de los cuerpos sutiles
En varias tradiciones espirituales y esotéricas, se sostiene que el ser humano tiene múltiples «cuerpos» que trascienden el cuerpo físico. Esta idea es común en el hinduismo, el budismo, el taoísmo, el esoterismo occidental y el misticismo, por nombrar algunos. Según estas creencias, los seres humanos no son únicamente entidades físicas, sino que están compuestos de varios cuerpos o capas energéticas que corresponden a distintos niveles de existencia.
El modelo de los siete cuerpos
Una de las concepciones más populares dentro del ámbito espiritual es el modelo de los siete cuerpos, que proviene en gran parte de las enseñanzas del yoga y otras tradiciones orientales. Según este modelo, el ser humano está compuesto por los siguientes cuerpos o capas:
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Cuerpo físico: El único cuerpo visible, tangible y material. Es el cuerpo que habitamos en el plano físico y que está sujeto al nacimiento, el crecimiento y la muerte.
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Cuerpo etérico: Considerado como el doble energético del cuerpo físico, este cuerpo sutil se encuentra vinculado a la vitalidad del organismo. En el hinduismo, este cuerpo está relacionado con los prana (fuerza vital) y los nadis (canales energéticos), a través de los cuales fluye la energía.
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Cuerpo emocional o astral: Este cuerpo es el portador de las emociones y los sentimientos. Se dice que es el cuerpo que usamos en los sueños y que está ligado a nuestras experiencias emocionales.
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Cuerpo mental: Relacionado con el pensamiento, las creencias y la capacidad intelectual. Se considera que el cuerpo mental contiene la mente consciente y subconsciente.
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Cuerpo causal: Este cuerpo está relacionado con la memoria espiritual o el karma, y se cree que es el portador de los patrones de vida que llevamos de una existencia a otra.
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Cuerpo búdico: Este cuerpo es el vehículo de la sabiduría, la intuición y la unidad con el todo. Se dice que en este nivel, el ser humano alcanza una comprensión profunda de su conexión con el universo.
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Cuerpo átmico: El cuerpo más elevado, vinculado al ser esencial o alma. Se considera el cuerpo de la pura conciencia y el que está en total unidad con la divinidad.
El aura y los chakras
En muchas de estas tradiciones espirituales también se habla del aura, que es un campo energético que rodea al cuerpo físico y que refleja el estado de los cuerpos sutiles. Según estas enseñanzas, las alteraciones en el aura pueden reflejar problemas de salud física, mental o emocional, y se puede trabajar para equilibrar esta energía a través de prácticas como la meditación, el reiki y la sanación energética.
Los chakras son puntos de energía situados en el cuerpo que actúan como centros de recepción y emisión de energía. Se cree que estos centros energéticos están conectados a los diferentes cuerpos sutiles y que, al equilibrar los chakras, también se armonizan los diferentes aspectos del ser.
Conclusión
El ser humano, desde una perspectiva científica, tiene un solo cuerpo físico compuesto de sistemas biológicos interconectados que le permiten existir en el mundo material. Sin embargo, desde un punto de vista filosófico y espiritual, la noción de que el ser humano tiene más de un «cuerpo» ha sido explorada en diversas tradiciones. En el dualismo filosófico, la mente o el alma se ve como un componente separado del cuerpo físico. En la espiritualidad, los cuerpos sutiles o energéticos reflejan diferentes niveles de la existencia humana, más allá de lo físico.
La existencia de estos «cuerpos» no ha sido probada científicamente, pero para muchas personas que siguen estas creencias, ofrecen un marco comprensivo para entender las diferentes facetas de la experiencia humana: el cuerpo físico, la mente, las emociones y la espiritualidad. En última instancia, estas diferentes visiones pueden coexistir, aportando cada una su perspectiva sobre lo que significa ser humano y la naturaleza de nuestra existencia en el universo.