En el contexto del mundo islámico, las «Futuhat» o «Futuhat Islámicas» hacen referencia a las conquistas militares y territoriales llevadas a cabo durante los períodos omeya y abasí. Estas campañas expansionistas marcaron un hito significativo en la historia del Islam, extendiendo su influencia desde las regiones árabes iniciales hasta vastos territorios en Asia, África y Europa.
Durante el período omeya (661-750 d.C.), el Islam experimentó un rápido crecimiento y expansión territorial bajo el liderazgo de califas como Muawiya I y Abd al-Malik ibn Marwan. Las conquistas omeyas llevaron al establecimiento de un vasto imperio que se extendía desde la Península Arábiga hasta España en el oeste y Asia Central en el este. Algunas de las conquistas más destacadas durante este período incluyen la captura de Jerusalén en 637 d.C., la conquista de Egipto en 641 d.C. y la invasión de la península ibérica (Al-Ándalus) en 711 d.C.

Bajo el gobierno omeya, las conquistas no solo tuvieron un carácter militar, sino que también sirvieron como vehículo para la difusión del Islam y la cultura árabe. Las poblaciones conquistadas fueron integradas al imperio islámico, y se les permitió practicar su religión siempre y cuando pagaran un impuesto especial llamado «yizia». Además, se fomentó la conversión al Islam, lo que contribuyó aún más a la expansión de la fe musulmana.
Sin embargo, el auge omeya llegó a su fin con la revuelta abasí, que culminó con la Batalla del Zab en 750 d.C. y el establecimiento de la dinastía abasí en el mundo islámico. Bajo el gobierno abasí, las conquistas islámicas continuaron, aunque el enfoque cambió en cierta medida. Mientras que los omeyas se habían centrado principalmente en expandir el imperio a través de la conquista militar, los abasíes también buscaron expandir su influencia a través de medios diplomáticos y comerciales.
Una de las conquistas más significativas durante el período abasí fue la expansión hacia Asia Central, que culminó con la conquista de Jorasán en el siglo IX. Esta región se convirtió en una importante base para la difusión del Islam hacia el este, llegando eventualmente a lugares como India y más allá. Además, durante el reinado de los abasíes, el Islam se extendió aún más en África, alcanzando regiones como el norte de África y la región del Magreb.
Las conquistas islámicas no solo tuvieron un impacto en términos de expansión territorial, sino que también tuvieron importantes implicaciones culturales y sociales. La difusión del Islam llevó consigo la difusión de la lengua árabe, que se convirtió en la lengua de la administración y la cultura en vastas áreas del mundo islámico. Además, las conquistas islámicas facilitaron el intercambio cultural y comercial entre diferentes regiones, lo que condujo al florecimiento de la ciencia, la filosofía y las artes en el mundo islámico medieval.
En resumen, las «Futuhat» en el período omeya y abasí representan un período de expansión y crecimiento significativos para el Islam, que no solo se manifestaron en términos de conquistas territoriales, sino también en términos de difusión cultural, religiosa y comercial. Estas conquistas dejaron un legado duradero en el mundo islámico y contribuyeron en gran medida a la configuración de la historia y la identidad de las sociedades islámicas en los siglos posteriores.
Más Informaciones
Claro, profundicemos más en las «Futuhat» durante los períodos omeya y abasí.
Durante la dinastía omeya, las conquistas militares fueron una parte integral de la expansión del califato islámico. Bajo el liderazgo de líderes militares competentes y con el impulso de un fervor religioso, los ejércitos musulmanes lograron conquistas significativas en un período relativamente corto de tiempo. Uno de los aspectos clave de estas conquistas fue la rápida expansión de la fe islámica y la cultura árabe en las regiones conquistadas. Además de la Península Arábiga, las conquistas se extendieron hacia el Levante, Mesopotamia, Persia, Egipto y el norte de África.
La conquista de territorios como Egipto fue especialmente significativa debido a la importancia estratégica y económica de la región. La captura de Alejandría en 642 d.C. marcó un hito importante en la expansión islámica y llevó a la incorporación de una de las civilizaciones más antiguas y avanzadas del mundo al mundo islámico en rápido crecimiento.
La invasión de la península ibérica (Al-Ándalus) en 711 d.C. por el general Tariq ibn Ziyad fue otro evento trascendental. La batalla de Guadalete y la posterior conquista de la mayor parte de la península ibérica establecieron un dominio musulmán en la región que duraría casi ocho siglos y tendría un profundo impacto en la historia y la cultura de España y Portugal.
Bajo los omeyas, se estableció un sistema administrativo eficiente para gestionar el vasto imperio, con centros administrativos en ciudades como Damasco, Bagdad y Córdoba. Este sistema facilitó la administración de las diversas regiones conquistadas y la integración de sus poblaciones en el califato.
Además de las conquistas militares, los omeyas también llevaron a cabo campañas de expansión marítima en el Mediterráneo y el océano Índico, estableciendo rutas comerciales y bases navales en lugares estratégicos. Esto contribuyó al crecimiento económico del imperio y al intercambio cultural entre Oriente y Occidente.
Con la caída de la dinastía omeya y el ascenso de los abasíes en 750 d.C., la naturaleza de las conquistas islámicas experimentó ciertos cambios. Si bien las conquistas militares aún desempeñaban un papel importante, los abasíes también buscaron expandir su influencia a través de la diplomacia y el comercio. Durante el reinado abasí, se establecieron relaciones comerciales y diplomáticas con China, India y el mundo bizantino, lo que facilitó el intercambio de conocimientos y tecnología.
Una de las conquistas más significativas durante el período abasí fue la expansión hacia Asia Central, particularmente la conquista de Jorasán en el siglo IX. Esta región se convirtió en un importante centro de aprendizaje y difusión del Islam hacia el este, influyendo en la cultura y la religión en regiones como India y más allá.
Además de la expansión territorial, los abasíes también promovieron el florecimiento de la ciencia, la filosofía y las artes en el mundo islámico. Centros de aprendizaje como la Casa de la Sabiduría en Bagdad se convirtieron en importantes focos de conocimiento donde se tradujeron y preservaron obras de la antigüedad griega y persa, sentando las bases para el Renacimiento islámico.
En conclusión, las «Futuhat» durante los períodos omeya y abasí fueron una fase crucial en la historia del Islam, marcada por la expansión territorial, la difusión cultural y religiosa, y el intercambio comercial y intelectual. Estas conquistas no solo cambiaron el mapa geopolítico del mundo islámico, sino que también dejaron un legado duradero en términos de identidad cultural y desarrollo intelectual.