Enfermedades del embarazo y el parto

Cómo Manejar el Antojo

El «antojo» o «deseo alimentario durante el embarazo», conocido comúnmente como «el waham» en algunas culturas árabes, es un fenómeno que afecta a muchas mujeres embarazadas. Se caracteriza por una fuerte inclinación hacia ciertos alimentos o una aversión repentina a otros, y puede ir acompañado de síntomas físicos como náuseas, mareos o vómitos. Aunque el waham es parte natural del embarazo para muchas mujeres, puede resultar incómodo o disruptivo en la vida diaria. A continuación, se presenta un análisis detallado de qué es el waham, por qué ocurre, y cómo se puede manejar de manera efectiva.

¿Qué es el waham?

El waham es la manifestación de deseos o aversiones hacia ciertos alimentos o incluso olores. Suele presentarse desde el primer trimestre del embarazo y puede variar en intensidad a lo largo de los meses. Las mujeres pueden desarrollar un antojo repentino por alimentos que no solían comer o sentir rechazo por aquellos que antes les gustaban. En algunos casos, estos antojos pueden ser específicos y muy extraños, como anhelar alimentos con sabores muy particulares, ácidos o dulces, mientras que en otros casos, los síntomas incluyen fuertes reacciones físicas a la mera visión o el olor de ciertos alimentos.

Causas del waham

No existe una causa única y completamente definida para el waham, pero los expertos sugieren que es el resultado de una combinación de factores biológicos, hormonales y psicológicos.

  1. Cambios hormonales: Durante el embarazo, las hormonas como el estrógeno y la progesterona fluctúan considerablemente. Estas hormonas no solo afectan el estado de ánimo y el sistema inmunológico, sino que también influyen en el sentido del gusto y del olfato. Esta sensibilidad incrementada a los olores puede desencadenar tanto antojos como aversiones alimentarias.

  2. Necesidades nutricionales: El cuerpo de una mujer embarazada experimenta un cambio en sus necesidades nutricionales. Algunos antojos pueden ser un reflejo de carencias nutricionales. Por ejemplo, un deseo repentino de comer alimentos ricos en calcio o hierro puede ser una señal de que el cuerpo necesita más de estos nutrientes.

  3. Factores psicológicos: Los cambios emocionales y las preocupaciones durante el embarazo también pueden desempeñar un papel en el waham. El estrés, la ansiedad o la incertidumbre sobre el futuro pueden influir en la relación con los alimentos, incrementando los antojos como una forma de confort emocional.

  4. Influencia cultural: En algunas culturas, se cree que el waham tiene significados simbólicos, y se asocia a mitos o supersticiones. Por ejemplo, se dice que no satisfacer los antojos puede tener efectos negativos en el bebé, lo que puede generar ansiedad en las madres y hacer que los antojos se intensifiquen.

¿Cómo manejar el waham de manera efectiva?

Si bien el waham es una parte natural del embarazo, existen varias estrategias que pueden ayudar a las mujeres a sobrellevarlo de manera más llevadera.

1. Mantén una dieta equilibrada

Una de las formas más efectivas de minimizar los efectos del waham es asegurarse de que la dieta durante el embarazo sea equilibrada y rica en nutrientes esenciales. A menudo, los antojos intensos pueden ser el reflejo de alguna deficiencia. Incorporar alimentos ricos en vitaminas, minerales y fibra ayudará a mantener el cuerpo nutrido y disminuir la probabilidad de antojos poco saludables. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Frutas y verduras frescas: Son una excelente fuente de vitaminas y minerales, y además contienen fibra, que puede ayudar a aliviar el estreñimiento, otro síntoma común del embarazo.
  • Proteínas magras: Carnes magras, pescado, huevos y legumbres son esenciales para el crecimiento del bebé y para mantener los niveles de energía de la madre.
  • Carbohidratos complejos: Pan integral, avena y otros granos enteros proporcionan energía sostenida.
  • Lácteos bajos en grasa: Son una fuente importante de calcio, crucial para el desarrollo de los huesos del bebé.

2. Identifica patrones en los antojos

Es útil llevar un registro de cuándo y qué tipo de alimentos tienden a desencadenar el waham. ¿Sucede más a menudo por la mañana? ¿Los alimentos ácidos o picantes son los más comunes? Al identificar patrones, es posible prever situaciones en las que los antojos pueden intensificarse y estar preparada para enfrentarlos.

3. Mantén la hidratación

Muchas veces, los antojos intensos pueden ser simplemente un reflejo de deshidratación. El cuerpo durante el embarazo necesita más líquidos para mantenerse hidratado y apoyar el crecimiento del bebé. Beber suficiente agua a lo largo del día (se recomienda al menos 8 vasos diarios) puede ayudar a reducir los antojos, especialmente aquellos relacionados con alimentos salados.

4. Controla las porciones

En algunos casos, no es necesario evitar por completo los alimentos que se antojan durante el waham. Si los antojos son inofensivos (como frutas, helados, etc.), es posible disfrutar de ellos con moderación. Controlar las porciones permite satisfacer el deseo sin comprometer la salud general. Si se trata de antojos poco saludables, como comida chatarra o alimentos con alto contenido de azúcar o sal, es importante limitar su consumo para evitar un aumento excesivo de peso o problemas de salud relacionados con el embarazo, como la hipertensión o la diabetes gestacional.

5. Practica técnicas de relajación

El waham también puede estar influenciado por el estrés y la ansiedad. El embarazo puede ser una etapa emocionalmente intensa, y las técnicas de relajación, como la meditación, el yoga prenatal o la respiración profunda, pueden ayudar a reducir la intensidad de los antojos y mejorar el bienestar general. Un cuerpo y una mente relajada pueden responder de manera más efectiva a los cambios hormonales y emocionales.

6. Evita los desencadenantes

Identificar los olores, alimentos o situaciones que provocan el waham puede ser útil para evitarlos. Si ciertos alimentos o aromas intensifican los síntomas, es posible eliminarlos o reducir su presencia en el entorno. Por ejemplo, algunas mujeres descubren que estar en una cocina llena de olores fuertes, como los de la cebolla o el ajo, agrava sus náuseas, por lo que prefieren limitar su tiempo en ese espacio o pedir a alguien más que cocine.

¿Cuándo buscar ayuda médica?

Aunque el waham es un síntoma común y, por lo general, no es motivo de preocupación, existen situaciones en las que es recomendable hablar con un médico o un profesional de la salud. Si los antojos se centran en sustancias no alimentarias, como tiza, tierra o arcilla (un fenómeno conocido como pica), puede ser señal de una deficiencia nutricional grave, como la falta de hierro o zinc, que requiere intervención médica. Además, si las náuseas y los vómitos son tan intensos que impiden mantener una alimentación equilibrada o causan pérdida de peso, es importante buscar atención médica para evitar complicaciones como la deshidratación o desequilibrios electrolíticos.

Conclusión

El waham es una parte natural del embarazo para muchas mujeres y, aunque puede ser incómodo, existen diversas formas de manejarlo eficazmente. Mantener una dieta equilibrada, identificar patrones en los antojos, controlar las porciones y practicar técnicas de relajación pueden ser herramientas útiles para sobrellevar este fenómeno. Al mismo tiempo, es esencial estar atenta a las señales del cuerpo y, si es necesario, buscar el consejo de un profesional de la salud. El bienestar de la madre y el bebé son la prioridad, y gestionar el waham de manera saludable contribuirá a un embarazo más cómodo y placentero.

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