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Cómo detener el sangrado

Cómo detener el sangrado: estrategias y primeros auxilios

El sangrado es una de las emergencias médicas más comunes que las personas pueden enfrentar en su vida diaria. Ya sea como resultado de un accidente, una lesión o un trastorno subyacente, saber cómo detener el sangrado de manera efectiva puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Este artículo aborda los pasos fundamentales para controlar el sangrado, desde los principios básicos de primeros auxilios hasta las medidas que se deben tomar en situaciones más complejas.

Tipos de sangrado

Existen tres tipos principales de sangrado, que se clasifican según el tipo de vaso sanguíneo dañado: venoso, arterial y capilar.

  1. Sangrado arterial: Este tipo de sangrado proviene de una arteria, y es el más grave. La sangre sale a presión, a menudo en un chorro pulsante que corresponde al ritmo del latido del corazón. Debido a la alta presión de las arterias, este tipo de sangrado puede ser mortal si no se detiene de inmediato.

  2. Sangrado venoso: El sangrado venoso es menos peligroso que el arterial, ya que la presión en las venas es mucho más baja. Sin embargo, el sangrado venoso puede ser extenso si no se controla adecuadamente. La sangre fluye de manera constante, de color oscuro.

  3. Sangrado capilar: Este tipo de sangrado es el más común y ocurre cuando los capilares (los vasos sanguíneos más pequeños) se rompen. Es generalmente de menor gravedad, y se observa en cortes pequeños o raspaduras. Aunque es menos peligroso, no debe ser ignorado, ya que puede convertirse en una fuente de infección.

Estrategias para detener el sangrado

A continuación, se describen los pasos básicos que deben seguirse para detener el sangrado en cualquier tipo de lesión. Es fundamental aplicar estos primeros auxilios lo más rápido posible para evitar complicaciones graves.

1. Mantén la calma y evalúa la situación

La calma es esencial para abordar cualquier emergencia médica. Si tú mismo estás sangrando, intenta mantener la serenidad. Si estás atendiendo a otra persona, evalúa primero la gravedad de la herida. Determina si el sangrado es arterial, venoso o capilar, y si hay otros daños importantes como fracturas o hemorragias internas.

2. Aplica presión directa

El primer paso en casi todos los casos de sangrado es aplicar presión directa sobre la herida. Utiliza una tela limpia o una gasa estéril para ejercer una presión firme sobre el área afectada. Si la herida es pequeña y superficial, esta presión suele ser suficiente para detener el sangrado. Si el sangrado continúa, aumenta la presión.

  • Sangrado arterial: En caso de que el sangrado provenga de una arteria, es posible que necesites aplicar más presión o incluso utilizar un vendaje más firme.
  • Sangrado venoso: A menudo, aplicar presión directa durante varios minutos será suficiente.
  • Sangrado capilar: En general, basta con aplicar presión ligera durante un corto período.
3. Eleva la zona afectada

Si la herida se encuentra en una extremidad (brazo o pierna), elevarla por encima del nivel del corazón puede ayudar a reducir el flujo sanguíneo hacia el área y, por lo tanto, disminuir el sangrado. Sin embargo, este paso no es adecuado para heridas en la cabeza, el cuello o el torso, donde la elevación podría empeorar la situación.

4. Usa un vendaje

Una vez que hayas logrado detener el sangrado con presión directa, cubre la herida con un vendaje estéril para mantener la presión y proteger la zona de posibles infecciones. Si el vendaje se empapa de sangre, no lo retires ni lo cambies de inmediato. En lugar de eso, coloca un vendaje adicional sobre el primero y sigue aplicando presión.

5. Controla el sangrado con un torniquete (en casos extremos)

El uso de un torniquete está reservado para casos en los que el sangrado arterial no se puede detener con presión directa y está amenazando la vida de la persona. Un torniquete se debe colocar alrededor de la parte superior de la extremidad afectada, entre la herida y el corazón. El torniquete debe apretarse hasta que el sangrado se detenga, pero no debe dejarse demasiado tiempo, ya que puede causar daños en los tejidos.

  • Cómo usar un torniquete: Si decides usar un torniquete, asegúrate de que esté lo suficientemente ajustado como para detener el flujo sanguíneo, pero sin causar daño adicional. Usa una tela o un vendaje resistente como base y asegúralo con un objeto rígido (como un palo o una varilla) para hacer un nudo fuerte.

Es crucial que se busque atención médica inmediata después de la aplicación de un torniquete, ya que este método puede tener efectos secundarios graves si se mantiene demasiado tiempo.

6. Evita el uso de remedios caseros no recomendados

En muchas ocasiones, las personas intentan detener el sangrado utilizando remedios caseros como polvo de tierra, cemento o incluso el uso de sustancias que no son estériles. Estos métodos no son seguros y pueden aumentar el riesgo de infección o complicaciones. Siempre utiliza materiales limpios y estériles, y sigue los pasos mencionados anteriormente.

Cuándo buscar atención médica

Aunque las técnicas de primeros auxilios pueden ser suficientes para detener el sangrado en muchos casos, es fundamental buscar atención médica lo antes posible si:

  • El sangrado no se detiene después de 10 a 15 minutos de presión constante.
  • El sangrado proviene de una arteria, ya que este tipo de sangrado puede ser muy grave.
  • La herida es muy profunda o extensa.
  • Hay signos de shock (palidez, sudoración, respiración rápida, pulso débil).
  • Hay fracturas asociadas a la herida que podrían empeorar el sangrado.
  • El sangrado es de una zona que no puedes controlar adecuadamente, como la cabeza o el abdomen.

Prevención de complicaciones

Además de detener el sangrado, es importante prevenir infecciones en las heridas abiertas. Asegúrate de que las áreas afectadas estén limpias, y si es posible, usa un antiséptico antes de aplicar el vendaje. Si la herida está cubierta por un vendaje, no lo cambies hasta que recibas atención médica profesional.

Además, mantente alerta a los signos de infección en las siguientes horas o días, como enrojecimiento, hinchazón, calor o secreción de pus. Si observas alguno de estos síntomas, busca atención médica.

Conclusión

El control del sangrado es una habilidad fundamental que puede salvar vidas en situaciones de emergencia. Conocer las técnicas básicas de primeros auxilios, como la aplicación de presión, la elevación de la zona afectada y el uso de un torniquete en casos graves, es esencial para manejar estas situaciones con eficacia. Sin embargo, siempre que sea posible, busca atención médica para una evaluación más detallada y el tratamiento adecuado. La rapidez y la precisión en la respuesta ante un sangrado pueden hacer una diferencia significativa en la recuperación de una persona o en la prevención de consecuencias graves.

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