Fiebre y temperatura alta

Causas y Tratamiento de la Fiebre

La fiebre es una respuesta fisiológica del cuerpo humano a infecciones o a una serie de otros estímulos. En general, se define como un aumento en la temperatura corporal por encima de los valores normales, que normalmente oscilan entre los 36.5 °C y 37.5 °C. Una temperatura corporal elevada puede ser un signo de que el cuerpo está luchando contra una infección, pero también puede ser provocada por factores no infecciosos, como trastornos autoinmunitarios o efectos secundarios de ciertos medicamentos.

En términos médicos, una fiebre se considera como tal cuando la temperatura corporal supera los 38 °C (100.4 °F). Sin embargo, las cifras exactas pueden variar dependiendo de la persona y de su contexto. La fiebre puede clasificarse en diferentes grados según su intensidad. A continuación, se describen las categorías más comunes:

1. Fiebre baja o febrícula (38.0 °C – 38.4 °C)

Una fiebre baja o febrícula es un aumento leve de la temperatura corporal. Aunque no se considera peligrosa, puede ser un primer signo de una infección viral o bacteriana leve. En algunos casos, la febrícula puede ser el resultado de factores como el estrés o la deshidratación.

2. Fiebre moderada (38.5 °C – 39.4 °C)

La fiebre moderada es un aumento más significativo de la temperatura corporal. A menudo se asocia con infecciones más graves, como resfriados, gripe o infecciones bacterianas. En este rango, el cuerpo comienza a activar su sistema inmune con mayor intensidad para combatir los patógenos. En este caso, puede ser necesario el uso de medicamentos antipiréticos (como el paracetamol o el ibuprofeno) para controlar la fiebre y evitar que se prolongue o cause malestar excesivo.

3. Fiebre alta (39.5 °C – 40.4 °C)

Una fiebre alta indica que el cuerpo está enfrentando una infección significativa o algún otro proceso patológico. En esta etapa, es esencial monitorizar la temperatura y el bienestar general de la persona. Si la fiebre no se controla adecuadamente o persiste durante varias horas, se deben tomar medidas médicas para reducir la fiebre y tratar de identificar la causa subyacente. Las fiebres altas pueden causar deshidratación, fatiga extrema, y en algunos casos, delirios o convulsiones en personas susceptibles, como niños pequeños.

4. Hipertermia grave o fiebre muy alta (40.5 °C en adelante)

Cuando la temperatura corporal supera los 40.5 °C, se considera fiebre muy alta o hipertermia grave. En este estado, los riesgos para la salud aumentan considerablemente. La hipertermia grave puede dañar los órganos internos, alterar el equilibrio de los electrolitos y, en casos extremos, poner en peligro la vida. La fiebre extremadamente alta suele ser consecuencia de infecciones muy graves, reacciones adversas a medicamentos o trastornos metabólicos. La atención médica urgente es fundamental para reducir rápidamente la temperatura y evitar daños permanentes.

¿Por qué sube la temperatura corporal?

El aumento de la temperatura corporal, es decir, la fiebre, ocurre cuando el cuerpo activa un mecanismo de defensa en respuesta a infecciones o inflamaciones. La fiebre es mediada principalmente por las prostaglandinas, que son sustancias químicas producidas por el sistema inmunológico en respuesta a la presencia de patógenos. Estas prostaglandinas afectan al hipotálamo, la parte del cerebro que regula la temperatura, haciéndole creer que el cuerpo necesita elevar su temperatura para luchar contra la infección.

Este aumento de la temperatura puede tener varios efectos beneficiosos para el cuerpo, como:

  • Estimulación del sistema inmune: La fiebre puede ayudar a mejorar la eficacia de los glóbulos blancos, que son las células encargadas de combatir infecciones.
  • Reducción de la replicación de patógenos: Muchos virus y bacterias son más sensibles a las altas temperaturas, lo que puede ayudar a frenar su crecimiento y propagación.
  • Activación de otras respuestas de defensa: El aumento de la temperatura puede hacer que otros sistemas de defensa, como el sistema cardiovascular, trabajen de manera más eficiente.

Causas comunes de la fiebre

La fiebre puede ser causada por una amplia variedad de factores, entre ellos:

  • Infecciones virales o bacterianas: Resfriados, gripe, neumonía, infecciones del tracto urinario, y muchas otras infecciones pueden causar fiebre.
  • Enfermedades autoinmunitarias: Trastornos como el lupus o la artritis reumatoide pueden generar fiebre debido a la inflamación crónica.
  • Reacciones a medicamentos: Algunos medicamentos pueden inducir fiebre como efecto secundario. Esto es conocido como fiebre medicamentosa.
  • Trastornos endocrinos: Enfermedades como el hipertiroidismo pueden aumentar la temperatura corporal.
  • Deshidratación: La falta de líquidos puede alterar la termorregulación del cuerpo y provocar fiebre.
  • Golpe de calor: En situaciones extremas de calor, el cuerpo puede perder la capacidad de regular su temperatura de manera adecuada, lo que resulta en una hipertermia peligrosa.

¿Cuándo es necesario consultar a un médico?

Si bien la fiebre es un síntoma común que muchas veces no requiere atención médica inmediata, hay situaciones en las que es crucial buscar ayuda profesional:

  1. Fiebre persistente: Si la fiebre dura más de 48 horas o no disminuye con el uso de medicamentos antipiréticos.
  2. Fiebre muy alta (por encima de 40.5 °C).
  3. Fiebre acompañada de otros síntomas graves, como dificultad para respirar, dolor en el pecho, confusión, convulsiones, o erupciones cutáneas.
  4. Fiebre en personas vulnerables, como niños menores de 3 meses, personas mayores o individuos con sistemas inmunológicos comprometidos (por ejemplo, pacientes con cáncer o VIH).

Tratamiento de la fiebre

El tratamiento de la fiebre generalmente se centra en aliviar el malestar y tratar la causa subyacente. En muchos casos, la fiebre no requiere tratamiento específico, ya que es parte del proceso de curación del cuerpo. Sin embargo, existen varias estrategias para controlar la fiebre y aliviar sus efectos:

  1. Hidratación adecuada: Beber líquidos abundantes es esencial para prevenir la deshidratación, que puede empeorar los síntomas de la fiebre.
  2. Uso de antipiréticos: Medicamentos como el paracetamol o el ibuprofeno pueden ayudar a reducir la fiebre y aliviar el dolor. Es importante seguir las dosis recomendadas y consultar a un médico antes de administrarlos en niños pequeños.
  3. Reposo: El descanso adecuado es fundamental para permitir que el cuerpo se recupere de la infección o el trastorno que está causando la fiebre.
  4. Ropa ligera y ambiente fresco: Evitar el sobrecalentamiento, manteniendo la persona en un entorno fresco y usando ropa ligera para ayudar a regular la temperatura corporal.
  5. Monitoreo continuo: En casos de fiebre elevada o persistente, es esencial monitorear la temperatura de manera regular y consultar a un médico si la fiebre no cede o empeora.

Prevención de la fiebre

Dado que la fiebre es a menudo el resultado de infecciones, una de las mejores maneras de prevenirla es reducir la exposición a patógenos. Algunas recomendaciones incluyen:

  • Lavarse las manos frecuentemente: El lavado de manos adecuado es una de las medidas más eficaces para prevenir la propagación de virus y bacterias.
  • Mantener una buena higiene respiratoria: Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar para evitar la transmisión de patógenos.
  • Vacunarse: Las vacunas ayudan a prevenir muchas infecciones que pueden causar fiebre, como la gripe, la neumonía y otras enfermedades virales.
  • Evitar el contacto cercano con personas enfermas: Esto ayuda a reducir el riesgo de contraer infecciones.

Conclusión

La fiebre, aunque incómoda, es un mecanismo de defensa natural que permite al cuerpo luchar contra infecciones y otros trastornos. En la mayoría de los casos, la fiebre no representa un peligro grave, pero es importante monitorizar su evolución y buscar atención médica cuando los síntomas sean graves o persistentes. El tratamiento adecuado, el descanso, la hidratación y la prevención son claves para manejar eficazmente la fiebre y minimizar su impacto en la salud.

Botón volver arriba