Causas del aumento de las funciones renales: Todo lo que necesitas saber
El aumento de las funciones renales es un tema médico que suele referirse a alteraciones en los niveles normales de los marcadores de la función renal, como la creatinina, el nitrógeno ureico en sangre (BUN) y la tasa de filtración glomerular (TFG). Estos cambios pueden ser indicativos de problemas subyacentes en el organismo. A través de este artículo, exploraremos las principales causas que provocan el aumento de los parámetros relacionados con el funcionamiento renal, sus síntomas, factores de riesgo y recomendaciones para el diagnóstico y el tratamiento oportuno.
¿Qué significa el aumento de las funciones renales?
El término «funciones renales aumentadas» hace referencia al incremento en los valores de ciertos indicadores clave utilizados para evaluar el funcionamiento de los riñones. Entre estos indicadores destacan:

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Creatinina sérica: Es un producto metabólico que se produce como resultado del desgaste normal de los músculos. Sus niveles son eliminados del organismo a través de la orina. Cuando los riñones no funcionan correctamente, la creatinina se acumula en el torrente sanguíneo.
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Nitrógeno ureico en sangre (BUN): Representa el producto final del metabolismo de proteínas en el organismo. También es filtrado por los riñones; por lo tanto, niveles elevados pueden ser indicativos de disfunción renal.
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Tasa de filtración glomerular (TFG): Es una medida clave para determinar el estado de salud de los riñones. La TFG indica la capacidad de los riñones para eliminar productos de desecho de la sangre. Un descenso en esta tasa puede relacionarse con insuficiencia renal.
Cuando alguno de estos parámetros aumenta, puede ser señal de que los riñones no están funcionando de manera óptima, o de que hay otras condiciones subyacentes afectando su función.
Principales causas del aumento de las funciones renales
Existen diversas causas que pueden provocar un incremento en los indicadores de la función renal. Algunas están relacionadas con enfermedades sistémicas, otras con factores adquiridos, y otras más tienen que ver con el estilo de vida y factores ambientales. A continuación, analizaremos las causas más comunes:
1. Insuficiencia renal aguda
La insuficiencia renal aguda es una disminución rápida de la función renal, que se produce en cuestión de horas o días. Esta condición impide que los riñones filtren los productos de desecho de manera eficiente. Las causas más comunes de insuficiencia renal aguda incluyen:
- Deshidratación severa: La pérdida excesiva de líquidos puede reducir el flujo sanguíneo hacia los riñones, disminuyendo su capacidad para realizar su función de filtrado.
- Obstrucción de las vías urinarias: El bloqueo en el tracto urinario, ya sea por cálculos renales, tumores u otras obstrucciones, puede afectar el funcionamiento normal de los riñones.
- Infecciones severas: Infecciones como la sepsis pueden dañar el tejido renal de manera rápida y directa.
- Uso de ciertos medicamentos: Algunos fármacos, especialmente aquellos con efectos nefrotóxicos, pueden dañar los riñones.
- Lesión renal aguda debido a traumatismos: Un golpe en la zona renal o una cirugía de alto riesgo puede provocar un daño significativo en los riñones.
El diagnóstico temprano y el tratamiento de la insuficiencia renal aguda son fundamentales para evitar complicaciones graves y para recuperar la función renal.
2. Insuficiencia renal crónica
A diferencia de la insuficiencia renal aguda, la insuficiencia renal crónica es una disminución progresiva y permanente de la capacidad de los riñones para filtrar la sangre. Esta condición puede avanzar de manera silenciosa durante años. Entre las causas más comunes de insuficiencia renal crónica se encuentran:
- Diabetes: Es una de las principales causas de insuficiencia renal crónica en todo el mundo. El exceso de azúcar en la sangre puede dañar los vasos sanguíneos en los riñones.
- Hipertensión arterial: El aumento constante de la presión arterial daña los vasos sanguíneos renales y reduce su capacidad para filtrar adecuadamente.
- Enfermedad glomerular: Se refiere a una serie de afecciones que afectan los glomérulos, las estructuras filtrantes de los riñones.
- Enfermedades hereditarias: Ciertas condiciones genéticas, como el síndrome de Alport y la poliquistosis renal, pueden causar insuficiencia renal progresiva.
- Infecciones renales recurrentes: Las infecciones recurrentes en los riñones pueden afectar su función con el tiempo.
La insuficiencia renal crónica es una enfermedad progresiva y suele requerir diálisis o trasplante renal en etapas avanzadas.
3. Obstrucción de las vías urinarias
La obstrucción en las vías urinarias es una causa frecuente que puede derivar en un aumento de los niveles de creatinina y BUN. Estas obstrucciones impiden el correcto drenaje de la orina y afectan la capacidad de los riñones para eliminar productos de desecho. Las causas más comunes incluyen:
- Cálculos renales: Los cálculos pueden bloquear el flujo de orina hacia la vejiga, provocando un aumento en la presión renal.
- Hiperplasia prostática benigna (HPB): En hombres mayores, el agrandamiento de la próstata puede causar obstrucciones en la uretra.
- Tumores en las vías urinarias o en los riñones: El crecimiento de tumores puede comprimir los canales urinarios y generar obstrucción.
- Cicatrices o anomalías estructurales: Las infecciones recurrentes o las intervenciones quirúrgicas pueden causar cicatrices en el tracto urinario, obstruyendo el flujo.
El diagnóstico de estas obstrucciones se lleva a cabo mediante estudios de imágenes y análisis específicos. Su tratamiento depende de la causa subyacente.
4. Deshidratación severa
La deshidratación es una causa frecuente de alteración en la función renal, ya que reduce el flujo sanguíneo hacia los riñones y disminuye su capacidad para realizar sus funciones de filtrado. Algunas situaciones que pueden predisponer a la deshidratación incluyen:
- Exceso de pérdida de líquidos por diarrea o vómitos.
- Ejercicio físico intenso sin una adecuada reposición de líquidos.
- Climas cálidos que provocan pérdida excesiva de agua a través del sudor.
- Consumo insuficiente de líquidos.
La hidratación es clave para el buen funcionamiento de los riñones. A largo plazo, la deshidratación puede desencadenar insuficiencia renal y otros problemas asociados.
5. Uso de medicamentos nefrotóxicos
Ciertos medicamentos tienen la capacidad de dañar directamente el tejido renal, lo que provoca un aumento de los niveles de creatinina y otros parámetros relacionados con la función renal. Estos incluyen:
- Antiinflamatorios no esteroides (AINEs): Medicamentos como el ibuprofeno o el naproxeno pueden ser tóxicos para los riñones si se utilizan en exceso o durante períodos prolongados.
- Diuréticos: Aunque son necesarios para la eliminación de líquidos, un abuso de diuréticos puede causar desequilibrios en el organismo que afectan la función renal.
- Antibióticos como la gentamicina y la vancomicina: Estos pueden provocar daño renal, especialmente en combinación con otros factores de riesgo.
La supervisión médica es esencial para evitar la nefrotoxicidad debido a la medicación.
Recomendaciones para el diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico temprano es clave para prevenir complicaciones relacionadas con el aumento de las funciones renales. Esto implica realizar análisis de sangre y estudios de imágenes para determinar la causa subyacente de los niveles elevados de creatinina, BUN y alteraciones en la TFG.
Tratamiento
El tratamiento dependerá de la causa identificada:
- Para insuficiencia renal aguda: Rehidratar, corregir desequilibrios metabólicos y eliminar cualquier obstrucción que afecte el funcionamiento renal.
- En caso de insuficiencia renal crónica: Incluir dietas bajas en proteínas, diálisis y, en casos extremos, trasplante renal.
- Para obstrucciones de las vías urinarias: Procedimientos quirúrgicos o farmacológicos para restaurar el flujo de orina.
Adicionalmente, adoptar estilos de vida saludables, como mantener una hidratación adecuada, controlar la presión arterial y reducir la ingesta de medicamentos nefrotóxicos, puede ser clave para proteger los riñones.
En conclusión, el aumento de las funciones renales es un indicador importante que puede estar relacionado con diversas patologías y factores. Comprender sus causas, síntomas y tratamiento es fundamental para diagnosticar a tiempo las condiciones subyacentes y adoptar medidas preventivas que protejan la salud renal a largo plazo.