El Diagnóstico y Tratamiento del Bulto o Tumor Bajo el Brazo en Niños
El hallazgo de un bulto o tumor bajo el brazo de un niño puede ser motivo de preocupación para los padres, ya que este tipo de anomalías no son infrecuentes en la infancia, pero su origen puede variar desde causas benignas hasta patologías más graves. Es importante entender que la mayoría de los bultos que se presentan en esta área son benignos y de fácil manejo, aunque siempre se debe realizar una evaluación médica adecuada para determinar la causa exacta y evitar complicaciones. Este artículo aborda las posibles causas, los métodos diagnósticos y los enfoques terapéuticos disponibles para tratar este tipo de afección en niños.

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1. ¿Qué es un bulto bajo el brazo en niños?
Un bulto bajo el brazo, o en la axila, es una masa o tumor que aparece en la zona de la axila, el área ubicada entre el torso y el brazo. Esta área alberga varios tipos de estructuras, como ganglios linfáticos, glándulas sudoríparas, tejido graso y músculo, lo que hace que los bultos en esta zona puedan tener diferentes orígenes.
Los ganglios linfáticos son pequeños órganos del sistema inmunológico que ayudan al cuerpo a combatir infecciones, y son una de las causas más comunes de bultos en la axila. Sin embargo, también pueden aparecer bultos debido a infecciones de piel, problemas dermatológicos o incluso tumores benignos o malignos.
2. Causas comunes de bultos en la axila de los niños
Existen diversas causas que pueden dar lugar a la aparición de un bulto en la axila de un niño. Algunas son benignas y temporales, mientras que otras pueden ser indicativas de condiciones más serias. Entre las causas más comunes se incluyen:
a) Ganglios linfáticos inflamados (linfadenopatía)
Una de las causas más comunes de bultos en la axila de los niños es la inflamación de los ganglios linfáticos. Los ganglios linfáticos son pequeñas glándulas en forma de frijol que producen y almacenan células que combaten infecciones. Cuando el cuerpo enfrenta una infección (como un resfriado, amigdalitis, faringitis o infecciones virales como la mononucleosis), los ganglios pueden inflamarse y formar un bulto palpable. En general, los ganglios linfáticos inflamados en niños son benignos y suelen resolverse una vez que la infección ha desaparecido.
b) Infección en la piel (abscesos)
Un absceso es una acumulación de pus debido a una infección bacteriana que puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo, incluida la zona de la axila. En los niños, los abscesos en la axila pueden estar relacionados con infecciones de los folículos pilosos (como la foliculitis) o la piel circundante. Estos abscesos pueden ser dolorosos y enrojecerse, y pueden ser necesarios antibióticos o drenaje quirúrgico si el pus no se drena por sí mismo.
c) Lipomas
Los lipomas son tumores benignos formados por un crecimiento anormal de tejido graso. Aunque son más comunes en adultos, los niños también pueden desarrollar lipomas. Son generalmente suaves al tacto, móviles y no dolorosos. En la mayoría de los casos, no requieren tratamiento a menos que causen molestias o crezcan de manera significativa.
d) Quistes
Un quiste es una masa cerrada que puede contener líquido, aire o material semisólido. En la axila, los quistes sebáceos son relativamente comunes, y suelen desarrollarse cuando las glándulas sebáceas se bloquean, causando una acumulación de grasa. Aunque no suelen ser dolorosos, pueden crecer con el tiempo y, en raras ocasiones, infectarse.
e) Enfermedades autoinmunes y linfoproliferativas
En casos más raros, ciertos trastornos autoinmunes o linfoproliferativos (como la leucemia o linfoma) pueden causar la inflamación de los ganglios linfáticos, lo que resulta en bultos palpables en la axila. Estos casos suelen acompañarse de otros síntomas, como fiebre, pérdida de peso inexplicada, fatiga extrema y sudores nocturnos. Es crucial que un pediatra realice una evaluación exhaustiva para descartar estas patologías graves.
f) Infecciones de la glándula mamaria
Aunque más común en niñas, las infecciones de la glándula mamaria (mastitis) pueden causar inflamación y dolor en la axila. Esto se debe a una infección bacteriana que afecta los tejidos de la mama, y puede generar un bulto en la axila debido a la inflamación de los ganglios linfáticos regionales. La mastitis en niños generalmente requiere antibióticos para tratar la infección.
g) Condiciones dermatológicas
Otras afecciones de la piel, como la dermatitis o el eccema, pueden causar hinchazón y formación de bultos en la axila. Estas afecciones a menudo se acompañan de picazón y enrojecimiento de la piel.
3. Diagnóstico del bulto en la axila
Cuando los padres detectan un bulto en la axila de su hijo, es importante que busquen atención médica para un diagnóstico adecuado. El proceso diagnóstico generalmente incluye:
a) Historia clínica y examen físico
El pediatra comenzará con una historia clínica detallada, preguntando sobre el inicio del bulto, cualquier síntoma asociado, antecedentes médicos y posibles exposiciones a infecciones. A continuación, se realizará un examen físico para evaluar el tamaño, la consistencia, la movilidad y la sensibilidad del bulto.
b) Pruebas de laboratorio
En algunos casos, si se sospecha una infección o una afección médica subyacente, el pediatra puede recomendar análisis de sangre o cultivos de muestras para detectar la presencia de bacterias o virus. Esto puede ser útil para diagnosticar infecciones como la mononucleosis o infecciones bacterianas como la celulitis.
c) Estudios de imágenes
En situaciones donde el diagnóstico no es claro, o si se sospecha un problema más grave como un tumor, se pueden realizar estudios de imágenes, como una ecografía, una radiografía o, en raros casos, una tomografía computarizada (TC) o resonancia magnética (RM). Estos estudios ayudan a determinar la ubicación, el tamaño y la naturaleza del bulto.
d) Biopsia
Si se sospecha un tumor o una afección más grave, el pediatra puede recomendar una biopsia. Este procedimiento consiste en tomar una pequeña muestra del tejido del bulto para analizarla bajo el microscopio y determinar si es benigno o maligno.
4. Tratamiento de los bultos en la axila
El tratamiento del bulto en la axila depende de su causa subyacente. En general, las opciones incluyen:
a) Observación
En muchos casos, especialmente cuando el bulto es un ganglio linfático inflamado debido a una infección viral, el tratamiento puede consistir únicamente en observar el bulto y tratar la infección subyacente. Los antibióticos o los analgésicos pueden ser necesarios si se detecta una infección bacteriana.
b) Antibióticos
Si el bulto está relacionado con una infección bacteriana, como un absceso, el tratamiento con antibióticos puede ser necesario para eliminar la infección. En algunos casos, si el absceso es grande o no responde a los antibióticos, puede ser necesario drenarlo quirúrgicamente.
c) Cirugía
Si el bulto es un lipoma, quiste o absceso recurrente que no responde a otros tratamientos, puede ser necesario un procedimiento quirúrgico para extirparlo. La cirugía es generalmente sencilla y se realiza bajo anestesia local.
d) Quimioterapia o radioterapia
En casos extremadamente raros, cuando el bulto resulta ser un tumor maligno, el tratamiento puede implicar quimioterapia, radioterapia o una combinación de ambos, dependiendo del tipo y la extensión del cáncer. Estos casos son poco frecuentes en la infancia, pero es importante tratarlos de manera temprana para mejorar el pronóstico.
5. Prevención y cuidados adicionales
Aunque muchas de las causas de bultos en la axila no se pueden prevenir, existen algunas medidas que pueden reducir el riesgo de infecciones de la piel, como la higiene adecuada, el cuidado de las heridas y evitar la exposición a irritantes. Además, en niños con condiciones predisponentes a infecciones (como las infecciones recurrentes de garganta o las infecciones cutáneas), se debe procurar un manejo adecuado para minimizar el riesgo de que se formen bultos en la axila.
Conclusión
La aparición de un bulto en la axila de un niño es una preocupación común para los padres, pero en su mayoría, no suele estar asociado con problemas graves. Si bien las infecciones y la inflamación de los ganglios linfáticos son causas frecuentes, es fundamental que cualquier bulto sea evaluado por un profesional de la salud para asegurarse de que no haya una afección subyacente más grave. Con una atención adecuada y un diagnóstico temprano, la mayoría de los bultos en la axila de los niños se resuelven sin complicaciones, y el pronóstico es generalmente favorable.