La alimentación del bebé en su séptimo mes de vida marca un punto importante en su desarrollo, ya que es el momento en el que muchos padres comienzan a introducir nuevos alimentos en la dieta del pequeño, más allá de la leche materna o la fórmula infantil. En este período, el bebé experimenta un crecimiento acelerado y su desarrollo cognitivo, físico y motor se ve impulsado por una nutrición adecuada. En este artículo exploraremos qué alimentos son apropiados para esta etapa, cómo introducirlos, y las pautas que los padres deben seguir para asegurar una alimentación saludable y balanceada.
Desarrollo del bebé en el séptimo mes
Antes de hablar específicamente sobre los alimentos que pueden introducirse en este momento, es importante entender el desarrollo del bebé a los siete meses. A esta edad, los bebés ya pueden sentarse sin ayuda o con poco apoyo, y comienzan a desarrollar una mayor coordinación en sus manos y boca, lo que les permite manipular objetos con mayor destreza. Este avance también les facilita la exploración de texturas y sabores nuevos a través de la alimentación complementaria.

Asimismo, en términos de su desarrollo cognitivo, el bebé ya ha comenzado a formar preferencias y mostrar interés por los alimentos que ve a los adultos comer. Esta curiosidad puede ser aprovechada para fomentar una relación positiva con la comida desde temprana edad.
Introducción de la alimentación complementaria
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y muchas otras organizaciones de salud recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé, y sugieren que la alimentación complementaria comience alrededor de los seis meses. En el séptimo mes, la mayoría de los bebés ya ha probado algunos alimentos sólidos, pero si este no es el caso, es un buen momento para comenzar.
Es importante aclarar que la alimentación complementaria no sustituye la leche materna o la fórmula, sino que la complementa. La leche sigue siendo la principal fuente de nutrición durante el primer año de vida del bebé, y los alimentos sólidos se introducen gradualmente para cubrir las crecientes necesidades nutricionales del niño.
Alimentos apropiados para el séptimo mes
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Cereales: Los cereales son una excelente opción para empezar debido a su facilidad de digestión y su riqueza en hierro, un mineral crucial para el desarrollo del bebé. Los cereales sin gluten como el arroz o el maíz son los primeros en ser introducidos. Se pueden ofrecer mezclados con leche materna o fórmula para crear una papilla suave y fácil de consumir.
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Frutas: Las frutas aportan vitaminas, minerales y fibra, esenciales para el desarrollo y la salud del bebé. Se recomienda comenzar con frutas suaves como el plátano, la manzana o la pera, que se pueden triturar o hacer puré. Más adelante, se pueden introducir otras frutas como el melocotón, la ciruela o el aguacate, que aportan grasas saludables.
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Verduras: Las verduras deben introducirse cocidas y en puré para facilitar su digestión. Las más recomendadas para empezar son la zanahoria, el calabacín, la calabaza y las patatas, todas ellas ricas en nutrientes esenciales como las vitaminas A y C, y fibra. A medida que el bebé se acostumbra a los nuevos sabores, se pueden ir combinando diferentes verduras para ofrecer una variedad más amplia.
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Proteínas: Aunque en esta etapa la leche sigue siendo la principal fuente de proteínas, a partir del séptimo mes se pueden comenzar a introducir pequeñas cantidades de carne, como pollo o pavo, siempre bien cocidas y trituradas. También se pueden añadir lentejas u otras legumbres, previamente cocidas y trituradas, ya que son una excelente fuente de proteínas vegetales.
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Huevos: En muchos países se recomienda esperar hasta los ocho meses para introducir el huevo entero, pero a partir del séptimo mes se puede empezar a ofrecer solo la yema, bien cocida, debido a su riqueza en grasas saludables y nutrientes esenciales. Es importante observar cualquier posible reacción alérgica al introducir este alimento.
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Pescado: Aunque algunas recomendaciones sugieren esperar hasta el octavo mes para el pescado, hay pediatras que permiten su introducción en pequeñas cantidades, siempre bien cocido y triturado. Es preferible comenzar con pescados blancos, que son más suaves y fáciles de digerir.
Textura y consistencia de los alimentos
En esta etapa, es fundamental ofrecer alimentos en una consistencia adecuada. Los purés suaves son la mejor opción para empezar, ya que facilitan la ingesta del bebé, que todavía está aprendiendo a masticar y tragar sólidos. A medida que el bebé se acostumbra a los purés, se puede ir incrementando gradualmente la consistencia, haciendo los alimentos un poco más gruesos para que el niño practique masticar. Alrededor del séptimo u octavo mes, los bebés ya deberían estar listos para probar pequeños trozos de alimentos blandos que puedan sostener con sus manos, como trocitos de frutas maduras o verduras cocidas.
Proceso de introducción gradual
Es importante introducir los alimentos de uno en uno, esperando entre tres y cinco días antes de ofrecer un nuevo alimento. Este proceso gradual ayuda a identificar cualquier posible alergia o intolerancia alimentaria que pueda tener el bebé. Las reacciones alérgicas en los bebés pueden incluir sarpullidos, vómitos, diarrea, o hinchazón en la cara, por lo que es vital estar atento a cualquier cambio después de la introducción de un nuevo alimento.
Asimismo, este enfoque permite al bebé acostumbrarse a cada nuevo sabor y textura, lo que ayuda a desarrollar una preferencia por una dieta variada en el futuro.
Cantidad de alimentos
En cuanto a las cantidades, no es necesario ofrecer grandes porciones. En esta etapa, el bebé está explorando la comida más que necesitando grandes cantidades de nutrientes provenientes de los sólidos. Generalmente, se puede empezar con una o dos cucharaditas de puré, y aumentar gradualmente según el interés del bebé. Es importante no forzar al bebé a comer, ya que esto puede generar una relación negativa con los alimentos.
Hidratación
A partir del séptimo mes, también es recomendable comenzar a ofrecer pequeñas cantidades de agua en un vaso especial para bebés durante las comidas. Aunque la leche materna o la fórmula siguen cubriendo la mayor parte de sus necesidades de líquidos, el agua puede ayudar al bebé a mantenerse hidratado, especialmente en climas cálidos.
Alimentos a evitar
Hay algunos alimentos que deben evitarse durante el primer año de vida debido a su potencial de causar reacciones alérgicas o problemas digestivos. Entre ellos se encuentran:
- Miel: La miel puede contener esporas de bacterias que causan botulismo infantil, una enfermedad grave.
- Leche de vaca: Aunque los productos lácteos como el yogur o el queso pueden introducirse a partir del octavo o noveno mes, la leche de vaca entera no es recomendable hasta después del primer año.
- Frutos secos enteros: Los frutos secos representan un riesgo de asfixia y no deben ofrecerse enteros a los bebés menores de tres años.
- Alimentos con sal o azúcar añadida: Los riñones del bebé aún no están preparados para procesar grandes cantidades de sal, y el azúcar añadida puede contribuir a problemas de salud como la obesidad infantil.
Recomendaciones finales
El séptimo mes es un momento emocionante en la vida del bebé, ya que comienza a descubrir el mundo de los alimentos sólidos. Es importante que los padres se mantengan pacientes y atentos a las señales del bebé, permitiendo que este explore los nuevos sabores y texturas a su propio ritmo. Fomentar una alimentación variada desde temprana edad puede tener un impacto positivo en los hábitos alimentarios futuros del niño, ayudando a prevenir problemas de salud y promoviendo un crecimiento saludable y equilibrado.
En resumen, la clave para una correcta alimentación en el séptimo mes es la variedad, la moderación y la paciencia. Cada bebé es diferente y puede mostrar preferencias o rechazos particulares, por lo que es fundamental adaptar la alimentación a las necesidades y gustos individuales, siempre bajo la supervisión del pediatra.