Salud psicológica

7 Consejos para Adaptarse Mentalmente

La pandemia de la COVID-19, que comenzó a principios de 2020, transformó drásticamente la vida de millones de personas alrededor del mundo. Más allá de los efectos físicos y de salud, la crisis sanitaria global también trajo consigo desafíos mentales y emocionales significativos. El distanciamiento social, el temor al contagio, la incertidumbre económica y la alteración de la vida cotidiana afectaron profundamente el bienestar psicológico de las personas. En este artículo, exploraremos siete consejos prácticos para ayudar a las personas a adaptarse mentalmente durante esta pandemia.

1. Mantén una rutina diaria estructurada

Una de las primeras alteraciones que la pandemia provocó fue el cambio radical en nuestras rutinas diarias. Para muchos, trabajar desde casa o el cierre de escuelas y universidades generó una sensación de caos y falta de control. Mantener una rutina estructurada puede ayudar a proporcionar un sentido de normalidad. Establecer horarios para levantarse, comer, trabajar, hacer ejercicio y descansar no solo mejora la productividad, sino que también ofrece un marco de referencia que ayuda a reducir la ansiedad.

Además, dedicar un espacio específico para trabajar, hacer ejercicio o relajarse, incluso dentro del hogar, facilita la distinción entre los diferentes roles y actividades, lo cual es crucial para evitar la sobrecarga mental. La rutina también facilita la creación de hábitos saludables, como una alimentación balanceada y la práctica regular de actividad física.

2. Practica la atención plena (mindfulness)

El mindfulness o la atención plena se refiere a la capacidad de centrarse en el momento presente sin dejarse arrastrar por pensamientos sobre el pasado o el futuro. Durante una crisis como la pandemia de la COVID-19, los pensamientos sobre lo que podría ocurrir, la preocupación por la salud de los seres queridos o el futuro económico pueden generar un alto nivel de ansiedad.

Practicar mindfulness a través de técnicas como la meditación, la respiración profunda o el simple hecho de poner atención en las sensaciones cotidianas puede ayudar a reducir el estrés. Reservar unos minutos al día para estar completamente presente puede mejorar la salud mental y permitir que las personas manejen de manera más efectiva las emociones intensas y los pensamientos intrusivos.

3. Mantén conexiones sociales a distancia

El aislamiento social fue una de las medidas más efectivas para prevenir la propagación del virus, pero también tuvo un alto costo emocional. La falta de interacción social cara a cara afectó a muchas personas, especialmente a aquellas que vivían solas o que ya sufrían de ansiedad o depresión. Sin embargo, la tecnología ofrece diversas formas de mantener las conexiones sociales, como videollamadas, llamadas telefónicas y chats.

Aunque no es lo mismo que la interacción en persona, estas herramientas pueden ofrecer un respiro emocional al permitir que las personas mantengan el contacto con sus amigos, familiares y compañeros de trabajo. Hablar con alguien sobre cómo se siente puede aliviar el estrés y fomentar un sentido de apoyo mutuo. Además, participar en actividades virtuales, como ver una película en grupo o jugar videojuegos online, puede proporcionar momentos de esparcimiento y unión.

4. Limita la exposición a las noticias

En tiempos de incertidumbre, las personas a menudo recurren a las noticias para obtener información y sentir que están al tanto de lo que está sucediendo. Sin embargo, la sobreexposición a las noticias, especialmente cuando se trata de una crisis tan grande como la pandemia de COVID-19, puede tener un impacto negativo en la salud mental. Las noticias alarmistas, los informes contradictorios y las imágenes de sufrimiento pueden generar ansiedad y estrés.

Para protegerse, es recomendable limitar el tiempo dedicado a ver o leer noticias. Fijar un horario específico para informarse sobre la situación, consultar fuentes confiables y evitar el consumo constante de contenido relacionado con la pandemia puede ayudar a reducir la sensación de caos y preocupación.

5. Fomenta el autocuidado físico y mental

Durante la pandemia, muchas personas se sintieron abrumadas por las responsabilidades y las preocupaciones, lo que llevó a una disminución de la atención hacia su bienestar físico y mental. Sin embargo, es crucial recordar que el autocuidado es una prioridad, no un lujo. Esto no solo incluye mantener una dieta saludable y hacer ejercicio, sino también realizar actividades que proporcionen placer y relajación.

Cuidar de uno mismo puede ser tan simple como leer un libro, tomar un baño relajante, practicar un hobby, escuchar música, o incluso pasar tiempo en la naturaleza. El autocuidado es esencial para mantener el equilibrio mental, emocional y físico durante tiempos de estrés.

6. Acepta la incertidumbre y adapta tus expectativas

Una de las mayores fuentes de ansiedad durante la pandemia fue la constante incertidumbre sobre lo que vendría a continuación. Las restricciones gubernamentales, los cambios en el entorno laboral, la evolución del virus y las noticias contradictorias crearon un panorama impredecible. Tratar de controlar lo que está fuera de nuestro alcance solo aumenta el estrés.

Es importante aceptar que la incertidumbre forma parte de la vida, y que es completamente natural no tener todas las respuestas. Aceptar que no todo puede ser controlado y ser flexible con nuestras expectativas puede ser liberador. En lugar de centrarse en lo que no se puede cambiar, enfócate en lo que sí puedes controlar, como tus respuestas emocionales y tus hábitos diarios.

7. Busca ayuda profesional cuando sea necesario

Si bien los consejos anteriores pueden ser útiles para la mayoría de las personas, es importante reconocer que, en ocasiones, la ayuda profesional es necesaria. La pandemia afectó profundamente la salud mental de muchas personas, y algunos experimentaron niveles elevados de estrés, ansiedad o depresión que no se pudieron manejar solo con estrategias de autocuidado.

Si te sientes abrumado o incapaz de lidiar con tus emociones, buscar el apoyo de un psicólogo o terapeuta puede ser una opción valiosa. La terapia en línea se ha vuelto cada vez más accesible, lo que permite que las personas reciban apoyo desde la comodidad de su hogar. Los profesionales pueden proporcionar herramientas y estrategias específicas para hacer frente a la pandemia y sus efectos emocionales.

Conclusión

La pandemia de la COVID-19 ha sido un desafío global sin precedentes que ha afectado nuestra vida cotidiana y nuestra salud mental. Sin embargo, la resiliencia humana ha demostrado ser una fuerza poderosa. Al adoptar estrategias como mantener una rutina estructurada, practicar mindfulness, limitar la exposición a las noticias, fomentar el autocuidado, aceptar la incertidumbre y buscar ayuda profesional, es posible adaptarse a esta nueva realidad de manera más saludable y equilibrada.

Aunque la pandemia sigue siendo una experiencia difícil, es crucial recordar que la salud mental es tan importante como la salud física, y cuidar de ella durante estos tiempos desafiantes es fundamental para garantizar el bienestar a largo plazo.

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